(Parte II)

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(Parte II)

Hola, espero dejes de gritar,
ya que será en vano;
nadie te puede escuchar.
Estás en un lugar muy aislado;
me he hecho cargo de que sea de tu agrado.

Mira las paredes: son de tu color favorito,
ese azul oscuro que tanto te fascina.
Bueno... ya es hora de cometer mi propósito,
algo que solo mi ser imagina.

No te sedaré, para que lo puedas apreciar.
Nota los espejos y ya... deja de gritar.
Pondré algo de música, para que te puedas relajar;
guarda la calma... esto pronto acabará.

Empezaré por desnudarte
antes de quitarte la piel.
Continuaré por raparte:
ese cabello no te queda bien.

Veo que ya te calmaste...
¡qué genial!
Me pondré un par de guantes;
no me quiero manchar.

Profano, con un bisturí de titanio,
ese abdomen tan bien cuidado.
Cortemos algunos nervios
y unos cuantos órganos que están al lado.

Tomaré el tiempo
para ver cuánto tardas en desangrar,
mientras juego acupuntura
en tu zona más sensorial.

Creo que lo estás disfrutando...
o, ¿por qué dejaste de gritar?
No quiero que se acabe
esta placentera diversión.

Ya te cansaste
y otro plano astral alcanzaste.
Toca, después de esto,
limpiar este desastre.

Apagaré la música
y los plásticos iré a retirar.
Ya me ahorré el trabajo
de tener que separar tus extremidades,
de desvestirte
y desaparecer tu ropa.


Versos de NocheDonde viven las historias. Descúbrelo ahora