Razón

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Pues sí, yo fui presa de aquello en lo que jamás creí.
Sé lo que es estar en la cumbre,
y sé bien cómo duele cuando la mentira se descubre.

Amilané mis cargas y traté de mejorar,
haciéndome la tonta idea
de que no necesitaba a nadie más.
No fue mi error haber pasado por eso;
fue mi error no darle a mi autoestima un peso,
a mi valor moral y al aprecio por mí mismo.
Dejé que me pisotearan
y se mofaran de mi cataclismo.

El único culpable aquí soy yo
por seguir negándome a aceptar la realidad.
Soy demasiado recalcitrante para poder argumentar
que, si tomo decisiones,
me las paso después tratando de justificar.

No por ser humano e intentar encubrir mi error
significa que no acepte mis defectos,
ni que no los convierta en la más completa composición:
la explicación de que no siempre puedo sentir arrepentimiento.

Y quisiera, si alguna vez yerro en mi camino,
que haya alguien que me ofrezca su mano
para poder seguir,
aunque sea un poco más lento.


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