Pues sí, yo fui presa de aquello en lo que jamás creí.
Sé lo que es estar en la cumbre,
y sé bien cómo duele cuando la mentira se descubre.
Amilané mis cargas y traté de mejorar,
haciéndome la tonta idea
de que no necesitaba a nadie más.
No fue mi error haber pasado por eso;
fue mi error no darle a mi autoestima un peso,
a mi valor moral y al aprecio por mí mismo.
Dejé que me pisotearan
y se mofaran de mi cataclismo.
El único culpable aquí soy yo
por seguir negándome a aceptar la realidad.
Soy demasiado recalcitrante para poder argumentar
que, si tomo decisiones,
me las paso después tratando de justificar.
No por ser humano e intentar encubrir mi error
significa que no acepte mis defectos,
ni que no los convierta en la más completa composición:
la explicación de que no siempre puedo sentir arrepentimiento.
Y quisiera, si alguna vez yerro en mi camino,
que haya alguien que me ofrezca su mano
para poder seguir,
aunque sea un poco más lento.
ESTÁS LEYENDO
Versos de Noche
PoesíaCon un poco más de conocimiento sobre la literatura lírica, decidí sacar a la luz estos poemas, que en un inicio no pensaba reunir en un libro ni convertir en una obra de mi autoría. Lo que hace especial a este libro es que cada verso fue escrito co...
