Chapter VII

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Me encontraba sentada con mis pernas encorvadas en el sillón del salón de mi casa. Había pasado una semana desde lo ocurrido y aún Kai no se había dignado a hablarme. Un par de lágrimas resbalaban por mi mejilla recordando lo sucedido. ¿Qué he hecho?, pensé. Debí habérselo contado cuanto antes. Ella es mi mejor amiga y por mi estupidez estoy a punto de perderla.

Mi madre entró a casa agarrada del brazo de Ben. Habían salido hacía un rato a hacer la compra de la semana. Yo todavía estaba tumbada en la cama cuando se fueron, no tenía ganas de hacer nada, el cuerpo me pesaba. Las piernas no respondían y en vez de andar sencillamente arrastraba los pies.  

-Cariño ¿te encuentras bien?- preguntó mamá mientras besaba mi frente.- Hace días que te noto un tanto distante. ¿Quieres que hablemos?  

-No mamá. De verdad que estoy bien.- sorbí mi nariz al mismo tiempo que pasaba un mechón oscuro por mi oreja apartándolo de mi cara.- solo una pequeña discusión  con una persona.

-¿Skyler?- asentí –No debes preocuparte. Sea lo que sea lo que os haya pasado se arreglará con el tiempo, ya verás. Es normal que las amigas discutan de vez en cuando, y del todo saludable. En el hospital de Ben se puede acceder a una terapia que trata exactamente de eso, de desahogarse mediante la discusión entre personas que son cercanas a ti. Yo estoy pensando en tomarla.- reímos ante la confesión de mi madre. La abracé muy fuerte entre mis brazos, acurrucando mi cabeza en su cuello. El olor propio de mi madre, lavanda, inundaba mis fosas nasales.  

**Flashback**

- Tu parata es?- me sonrió.

-¡Lo has dicho estupendamente Kai!-  dije a mi mejor amiga una vez que me sorprendió diciendo correctamente  que si estaba preparada, en latín.

-llevo todo el camino hasta tu casa revisando en el diccionario si esas eran las palabras correctas. Me merezco una recompensa ¿sabes si esa blusa de flores que tanto me gusta está disponible para el sábado?- pasó por mi lado y abrió las puertas de madera de mi armario. Empezó a revisar una por una las camisas que colgaban de las perchas, haciendo muecas extrañas en algunas, o de sorpresa en otras.

-Claro. Sírvete tú misma- le contesté sarcástica mientras rodaba los ojos, recogía su bolso del suelo y lo colocaba en el escritorio.

-¿sabes? Deberás ir a comprar ropa más a menudo.- sacó del armario un jersey de punto de color azul marino con unos botones marineros dorados. No recordaba cuando compré eso. - ¿De cuándo es esto? ¡Mi abuela lleva jerséis de punto, Queenie!

Le arrebaté de las manos el suéter y lo doblé dejándolo encima de mi cama, no sin antes enviar una mirada de odio a mi fisgona amiga.

-Deja de criticar mi vestuario y ven a repasar el examen de latín. Tengo además que preparar una exposición sobre la vida de Shakespeare. No tengo tiempo que perder. 

-No pararé hasta que encuentre tu blusa. En serio, a Max le encantará como me queda. Me sienta como un guante.- me miró de reojo – Me sienta bastante mejor que a ti.

Le saqué a lengua a pesar que estaba de espaldas. Olvidé por un momento que mi amiga se encontraba revolviendo toda mi ropa y abrí los libros para empezar a leer las declinaciones y memorizarlas al mismo tiempo. Al cabo de unos cinco minutos Kai volvió a hablar.

-Marilyn...- me llamó. Pero no me giré. Seguí inmersa en las declinaciones.- Marilyn...

-Kai, cállate. ¿No ves que estoy intentando estudiar?- dije ya un poco enfadada.

-¡Marilyn! ¿Qué es esto?

-¡¿Qué es qué?!- grité más fuerte que ella y dándome finalmente la vuelta. Allí estaba Kai mirándome con confusión y con un iphone en la mano. Abrí la boca tratando de encontrar una explicación razonable, pero ella habló primero:

-¿Desde cuando tienes un iphone, Queenie?

-Verás Kai…- el teléfono empezó a vibrar en su mano indicando que había una llamada entrante. Qué oportuno, pensé. Salté velozmente de la silla de mi escritorio para intentar arrebatarle el aparato sin embargo  ella fue más rápida y descolgó el móvil acercándoselo al oído.

-Marilyn, preciosa. ¿Cómo va eso?

-Y, ¿Tú quién coño eres?- preguntó Kai procurando confirmar sus sospechas.

-Soy Harry Styles. Dueño del teléfono que ahora mismo estás sosteniendo entre tus manos. Y ahora si puede saberse ¿por qué no es Marilyn quién lo tiene?

-Por qué ahora mismo no se puede poner. Le debe una charla a su mejor amiga explicándole porqué le ha mentido. –A Kai se le empezaron a derramar un par de lágrimas mientras yo solo agachaba la mirada hacia el suelo.- Llámala más tarde. Quizás a ti si te cuenta porqué le ha engañado.- Dicho esto colgó y dejó caer el móvil de Harry al suelo. Estuvimos unos segundos en profundo silencio. Kai me miraba con  el ceño fruncido. Se sentía traicionada y defraudada. Yo en cambio quería que en ese momento me comiese el mundo. No quería mirarla a la cara porque sabía que lloraría. No me gustaba hacer daño a las personas a las que quiero, y menos a Kai, que siempre ha sido como una hermana para mí.

-Kai…- susurré.

-Así que la chica misteriosa eras tú- dijo sonriendo dolorosamente.- Debí habérmelo imaginado. Siempre quieres ser el centro de atención.

-Kai…

-¡¿Kai, Qué?!- gritó descargando su furia ante mi.- ¡Me has mentido Marilyn! ¡Lo has hecho durante todo este tiempo! ¡No has confiado en mí! ¡Siempre intentas hacerte notar! ¡Solo te pedí que me acompañaras a un estúpido concierto! Pero claro, Marilyn no puede sencillamente dejar disfrutarlo a su mejor amiga porque ella no le gusta ese estilo de música. Y como a ¡Ella! no le gusta pues los demás debemos de aguantarnos.

-Kai te juro que no lo hice por esa razón. Yo estaba muy contenta por ti. Yo...

-Cállate – me interrumpió cortante.- ¿Es que nunca te he mantenido un secreto? ¿Es que nunca te he escuchado y aconsejado? He estado para ti cuando lo has necesitado. Y así me lo pagas. Mintiéndome y pasándotelo en grande con tu noviecito Harry Styles. Entre llamadas y mensajes a su amada ‘’ladronzuela de pelo azabache’’. Por mí ya os podéis pudrir los dos en el mismísimo infierno.

-Kai déjame explicarte.

-¿Para qué? Si al fin y al cabo me mentirás como has estado haciendo todo este tiempo, ¿no?- dicho esto recogió su bolsa de encima de mi escritorio y salió, dando un sonoro golpe en la puerta de mi habitación.     

**Fin del Flashback**

-Pero mamá, Kai está muy enfadada. Esta vez la he cagado.- continué derramando lágrimas en el hombro de mi madre mientras recordaba lo sucedido.

-Todo estará bien pequeña. 

The Call- Harry StylesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora