Viernes 3 A.M - Serú Girán

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Me estaba volviendo loco.
tictictictictictic.
El reloj no se paraba,
guardé el mío en el cajón más recóndito de mi habitación
y aún así, 
el segundero seguía corriendo.
No lo soportaba.
Buscaba en mi oído por si estaba adentro
pero no.

Me lo arranqué y vi como salía Charly corriendo con la aguja en sus manos.
Hasta que me dí cuenta quién era, salió Nito con las otras dos.

No los vi.
Se fueron con el ruido y ahora estoy solo.

Viernes 3 AM.
El reloj se detuvo,
la música también.
Todo menos el tiempo que sigue castigándome,
generando ansiedad en mis venas aprisionándome más y más,
y mientras sufro su presión en mi sien,
escucho con mi oído sano:
"Dale,
decile.
¿Le vas a decir?
Se va a enterar.
Sos re obvio.
Decile."
Y yo no sé nada.
¿a quién le tengo que decir qué?
¿a quién le tengo que pedir qué?
Solo quiero comer una milanesa,
y de postre helado de dulce de leche granizado.
¿Por qué me seguis insistiendo?
La presión se fue.
Se ve que dije lo que quería escuchar.
Pero el tiempo sigue corriendo
y las agujas no vuelven,
me tiemblan los dedos y te quiero decir tantas cosas,
pero me armo un pucho y siento como el humo baja mientras unos jugos suben.
"No ahora,
mañana tengo que rendir."
Sigo fumando,
los jugos siguen subiendo,
salen de mi boca y finalmente,
vomito.
Antes de tirar la cadena veo como solo son relojes apurados que no muestran la hora que es.
Y yo me pregunto,
¿qué hora es?
Escucho a mi vieja que me llama a comer,
y ahí está.
La milanesa, pero no la que quería,
y el postre, pero no el dulce de leche granizado que quería.
Quería una cena nuestra con un postre nuestro,
con un cuento y unos besos nuestros,
pero me tengo que quedar con el ácido sabor de unos relojes rotos,
el dolor de dos locos escapándose por mi oído con unas agujas,
y el ruido que sigue ahí,
apurándome a hablar,
cuando sólo sé escribir.

Yo.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora