CAPÍTULO 14 - RENDEVOUZ

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Erwin no colocó el jarrón en el alféizar de su ventana para indicarle que aquella noche aceptaba visitas. Sin embargo, las cosas ya estaban bastante tensas como para que Levi prestara atención a los detalles, así que hizo la vista gorda y se presentó igualmente en su despacho. Además, lo hizo como un vendaval, sin dar muestras de ese sigilo que tanto le caracterizaba, y nada más llegar aporreó la puerta sin importarle que fuera plena noche. 


- Levi... -siseó el rubio al ver de quién se trataba.

El Capitán empujó a Erwin para que le dejara pasar, cerrando la puerta tras él de otro empujón.

- ¿Por qué demonios no has puesto la señal para que viniera? –demandó el soldado.
- La verdad, dudaba de que quisieras verme.

Levi paró en su avance, extrañado por aquella respuesta. Se fijó entonces en que Erwin se había quitado por completo esa autoridad que siempre le acompañaba, mostrándose ahora como un simple mortal preocupado hasta de respirar. No tenía muy claro si eso se debía a que el viaje había sido agotador, pues se le veía especialmente pálido, o a que realmente creía que él no quería verle.
Algo le decía que era lo segundo y eso fue justo lo que le llevó a actuar: le empujó con todas sus fuerzas, consiguiendo que chocara contra la pared, y no sintió el menor remordimiento por el quejido de protesta.

- Tú eres estúpido –le insultó en lugar de pedir perdón.

Saltó entonces para encaramarse al cuerpo del Comandante, rodeando su cintura con las piernas, y procedió a besarle con tantas ansias que Erwin se olvidó rápidamente del golpe.

- No debí ir solo –consiguió decir entre beso y beso-. He estado cerca de...
- Eh. -Levi le tapó la boca para que no siguiera-. Menos hablar y más desnudarme. Cuando me hayas follado seguiremos con esta conversación.

Erwin no pudo negarse a esa orden.
De hecho, fue pensar en tenerle desnudo y perdió la poca paciencia que le quedaba. Incluso la cordura. Porque en lugar de depositarle en la cama para poder desnudarle con calma, lo que hizo fue aprisionar su boca para saborear esos labios que tantísimo había echado de menos. Y cuando pudo probarlos de nuevo y el roce de la lengua de Levi sobre la suya le envió una descarga de placer, lo que necesitó fue sentir más del resto de su cuerpo.
Usando la superficie que tenía justo al lado y que era lo suficientemente resistente para lo que tenía en mente giró sobre sí mismo para acorralar a Levi contra la pared. El Capitán afianzó aún más el agarre de sus piernas sobre la cintura, logrando que Erwin notara perfectamente su erección y se restregara contra ella mientras le metía la lengua hasta el fondo. Y cuando vio que por culpa del uniforme que no había tenido la paciencia de quitarle la camisa y la chaqueta le impedían tocar su pálida piel, no tuvo problemas en rasgar las dos prendas, dejando caer los jirones al suelo.
Tan pronto como tuvo más piel a su alcance procedió a besarla y morderla, arrancándole gemidos de placer a Levi. No obstante, siguió mostrándose impaciente; especialmente cuando un exquisito roce de sus erecciones le recordó que los dos seguían con los pantalones puestos.
Así que Erwin procedió a destrozar también el pantalón de su Capitán, aprovechando que este se había sujetado a sus hombros para darle más espacio de maniobra.

Todavía no había terminado de tirar al suelo los restos del pantalón, sintiendo ya la erección de Levi sobre su estómago, cuando lo que sintió fueron sus manos desbrochándole el pantalón. Lo hizo a base de tirones bruscos, sin nada de esa elegancia que acompañaban a todos sus movimientos.
Que Levi también estaba desesperado porque entrara en él quedó claro cuando por fin pudo tocar la carne dura y caliente de su Comandante, gimió de placer, y abrió las piernas todo lo que pudo.

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