- ¿Segura que quieres hacer esto, Sam? -pregunta Lena con una mirada seria mientras dobla por una curva. -Y no me refiero solo a la venganza que estás tramando contra Jared, Samantha Kesley, siento que estás tramando algo. Te noto demasiado pensativa y sé que es normal en ti, pero lo que no logro entender es porqué siento que hay algo más en todo esto. ¿Estás tratando de vengarte de Hally, cierto?
¡Rayos!
La miro unos instantes afirmándole mi decisión con un poco de vergüenza, pero estaba segura y lista, con un poco de nervios, pero más que decidida. No iba a permitir que la tonta Hally se quedara con la suya.
Había sido muy paciente con respecto a sus bromas e insultos, pero esta vez no se irá de alivio.
La venganza no es buena.
Ajá
Mi mente no deja de articular esa frase. Lo sé, sé perfectamente: no va a acabar bien, como también sé que no se lo merece. Ella no merece, en absoluto, mi atención, pero se acabó la Sam compasiva.
Es hora de actuar.
-Sabes, Lena, que no podría ponerte entre la espada y la pared. No después de lo que me has dicho que significa la hermandad para ti, pero hoy solo me regalaré un poco de justicia -respondo decidida, como si de eso dependiera mi paz.
Nunca había estado más hambrienta por darle su merecido a alguien y esta será una noche demasiado larga.
-Samantha, sé que estás molesta por las actitudes de los chicos, pero sabes que puedes decirme cualquier cosa. Somos amigas, -me regala una rápida mirada.
Su mirada me transmite un poco de tranquilidad.
-Yo solo no quería que te metieras en problemas por mi culpa, - me sincero.
Decido en si pedirle de su ayuda.
-Pues, bien, ya casi llegamos. -dice mientras busca un lugar donde estacionar e ignora el tema de nuestra conversación anterior.
Dirijo mi vista hacia el vecindario.
En esta parte de la ciudad, se encuentran las casas residenciales, unas veinte de todo Ployster, una ciudad tan discreta y para cualquiera que quisiera escapar de un pasado abrumador.
El sonido de la música está demasiado alto para un vecindario como este. La mayoría de las casas son grandes y con un elegante diseño. No hay ningún ruido más que la fiesta. Supongo que, de la misma manera que controlan la preparatoria, lo hacen aquí.
Quisquillosa hermandad
Cuando Lena logra estacionar, bajo con mucho cuidado. El vestido que me prestó es demasiado revelador y, en una milésima de segundo, se levanta sin compasión. A diferencia del vestido, el bikini es muy hermoso, es de un color carmesí. Menos mal que no lo trasluce el vestido blanco por la tela gruesa. Solo lo haría si estuviera mojada, pero eso no ocurrirá.
¿Quién sabe?
Hoy no, dije.
Eso espero.
- ¿Todo bien? -Lena me saca de mis pensamientos posicionándose a mi lado. – Sea lo que sea que estés planeando, te apoyaré en sacar de tu vista a Elías.
Me regala una sonrisa sincera a la que correspondo.
Sé que detrás de esa sonrisa, al igual que yo, está un poco ansiosa por saber lo que estoy tramando, pero tampoco quiero alarmarla, porque puedo arrepentirme en cualquier momento. Lo que dudo.
Asiento la cabeza e intento no pensar en lo que pasará.
Respiro profundo y camino hacia la casa que se encuentra a unos cien pasos de donde cuadramos el auto rojo de Lena.
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Desolation
Teen Fiction¿Qué pasaría si tu castillo se derrumbara? ¿Volvería a ser lo mismo? Sam vive presa de un pasado aterrador, de esos que te carcomen el alma y te arrebatan todo. Lo importante no es lo que tienes ahora... En su caso, nada. Lo importante es qué harás...
