Despierto por el intenso martilleo en mi cabeza. La luz del sol entra por las grandes ventanas de la habitación cambiando de color de la alfombra. Parpadeo varias veces para separar las legañas que insisten en pegotear mis párpados. Mi boca está amarga, y no sé si será que dormí otra vez con la boca abierta o serán residuos de vómito; con el dorso de mi mano, limpio los detritos que yacen alrededor de mis labios. La tarea de parpadear varias veces me resulta infructuosa y un poco dolorosa, hasta que lo logro al fin con ayuda de mis dedos.
El candil que yace en el techo es muy hermoso y de aspecto serio combina a la perfección con el diseño de notas musicales, y...
¡Rayos!
Cuando soy consciente del lugar en el que me encuentro, me levanto abruptamente causando por inercia aumentar el dolor de cabeza. Por encima del inmenso dolor, el estómago me obliga a devolver todo lo que bebí ayer; corro el edredón a un lado para poder correr hacía el baño. Abro la puerta, levanto la tapa del baño y descargo todo hasta que siento el sabor amargo del jugo gástrico. Siento un alivio tremendo y me tumbo al suelo, la cabeza me da vueltas y siento mi cuerpo desfallecer.
El baño es amplio e impecable, el color blanco le da cierta elegancia a todo. A medida que recorro la habitación con la mirada, me doy cuenta que la llave de la ducha está abierta. Reacciono y siento que no estoy sola; las mamparas, que conforman la ducha, están empañadas y hay alguien adentro.
-¿Ya despertaste, Samy? -la llave de la ducha se cierra y soy consciente de que Jared saldrá desnudo. Me levanto impávida sin responder a su pregunta y corro hacia la puerta para salir lo más rápido.
En el intento, lo único que ocasiono es que mis piernas se enreden sin poder salir. Beso el suelo, caigo sobre mi muñeca y suelto un plañido. Mi cuerpo y mi cabeza gritan de dolor y suelto unas cuantas lágrimas.
No sé que me sucede, mi cuerpo y mi cabeza confabulan a la perfección para lastimarme. Siento que no tengo fuerzas y no comprendo ni siquiera cómo acabé en este lugar.
Me desplomo en el suelo y me acomodo en posición fetal ignorando el hecho de que Jared está desnudo.
-Oh, Samy, -la voz apacible de Jared hace que mi corazón se revuelva -¿te asusté?
-¿Tú qué crees, Jared? -le respondo irónicamente -Me duele la cabeza.
Cierro los ojos porque sé que Jared aún sigue desnudo. El solo hecho de imaginármelo me pone los pelos de punta, como la primera vez que desperté en su habitación porque me desmayé fuera de la escuela. Siento un frío intenso recorrer por todo mi cuerpo, abro los ojos para comprobar lo que ya sabía.
¡Ahh!
Estoy en ropa interior.
-¡Jared, cierra los ojos! -grito tratando de cubrirme con los brazos -No me veas.
¡Dios mío!
Jared se tapa los ojos con las dos manos y, lo que no quise que sucediera, está frente a mis ojos.
Doy un grito.
Veo a Jared completamente desnudo, su torso definido y bien marcado hace que mis mejillas se sonrojen. Obligo a mis ojos a no mirar más abajo pero me resulta una tarea infructuosa. Veo su gran protuberancia y, al instante, siento mi cara arder como lava.
-Ya me cubrí los ojos -dice abriendo sus dedos para ver por qué no respondo.
Al darse cuenta que estoy totalmente estupefacta viendo su miembro como una estúpida, baja la mirada.
-Ohh... -susurra con tono pensativo -a eso se le llama erección a primera vista.
¿Qué demonios?
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Desolation
Teen Fiction¿Qué pasaría si tu castillo se derrumbara? ¿Volvería a ser lo mismo? Sam vive presa de un pasado aterrador, de esos que te carcomen el alma y te arrebatan todo. Lo importante no es lo que tienes ahora... En su caso, nada. Lo importante es qué harás...
