Desde que el mundo es mundo, humanos, vampiros, brujos y licantropos han vivido una suerte de coexistencia seudo pacifica que podría describirse como "vive y deja vivir"
Magnus es un antiguo vampiro que si bien disfruta de los placeres de la vida mo...
Los días posteriores a la exposición de Clary transcurrieron con la normalidad que solo los humanos —y algunos inmortales muy bien disciplinados— podían permitirse. Pero Seattle seguía siendo Seattle: lluvioso, caótico, lleno de vida y peligros velados. Para Alec, eso solo significaba más horas entre libros, alumnos despistados, correcciones eternas y café aguado.
Ese jueves por la tarde, iba camino a la biblioteca central del campus, cargando más libros de los que una persona razonable se atrevería a mover sin carrito. Como de costumbre, llevaba lentes de contacto, pero sus ojos ya estaban irritados y húmedos por el esfuerzo. Aun así, insistía en usarlos mientras esperaba que sus nuevos lentes de receta llegaran.
Caminaba distraído con equilibrio tambaleante y los brazos ocupados hasta el mentón.
—¡Cuidado! —se oyó de repente.
Alec sintió que algo —o alguien— lo tiraba hacia atrás, justo antes de que su cuerpo perdiera el equilibrio. Su espalda chocó contra otro cuerpo y el alto de libros cayó escalera abajo, golpeando escalón por escalón. Solo entonces se dio cuenta de que alguien acababa de salvarlo de una caída segura.
Levantó la mirada... y se encontró con unos ojos felinos que ya conocía demasiado bien.
—Bonito, ibas a caer por las escaleras si no te agarraba —dijo Magnus Bane, arqueando una ceja— ¿No ves nada sin lentes, verdad? Tus ojos están rojos.
—Llevo lentes de contacto... y me los están matando —murmuró Alec— Mis nuevos lentes estarán listos en unos días. Gracias por evitar que cayera.
—No sería la primera vez —intervino una voz conocida a sus espaldas.
Alec se giró enseguida, algo nervioso.
—Miss Grey —saludó con una sonrisa, alejándose de Magnus con disimulo— Justamente iba para la biblioteca.
—Lo sé —respondió Tessa con una sonrisa— Y como sabía que venías cargado como mula, vine a ver si necesitabas una mano. Ambos sabemos que tienes un equilibrio... cuestionable.
Alec sonrió con algo de vergüenza mientras empezaba a recoger los libros que se habían desparramado escaleras abajo.
—¿Y tú qué haces aquí? —preguntó Tessa, dirigiéndose a Magnus, que aún lo miraba de reojo.
—La buscaba, Tessa Herondale. ¿Por qué no contestas el teléfono?
—Oh, lo olvidé en casa. Lo siento.
—Por eso tuve que venir. Además, Will no está en la ciudad hasta pasado mañana —añadió Magnus, mirando nuevamente a Alec. Esta vez notó que una de sus manos estaba vendada.
—Venía a invitarte a cenar a mi ático. Vendrán Ragnor y Catarina. Si logro convencer a Raphael también.
Tessa rio ante la mueca que Magnus hizo al pronunciar ese último nombre.
Raphael era algo así como un hijo para él, aunque no lo hubiera convertido personalmente. Había sido transformado cuando aún era un adolescente... y, aunque ya tenía casi quinientos años, eso todavía se notaba.
—Me encantaría —respondió ella con calidez— Hace mucho que no los veo.
—Perfecto. Paso a buscarte cuando termines tu jornada, ¿te parece?
Antes de que Tessa pudiera responder, Magnus se acercó a Alec y le quitó de las manos lo que aún quedaba del desorden de libros.
—¿Qué haces?! —exclamó Alec.
—Lindo, yo puedo llevar esto. Tus ojos están muy rojos. ¿Por qué no vas a la enfermería?
—Estoy bien... Solo no veo tan bien sin mis gafas —trató de recuperar los libros, pero Magnus no se lo permitió.
—Magnus tiene razón, Alec —intervino Tessa, divertida— Anda. Yo aprovecharé la fuerza de Magnus y lo haré cargar todo él.
—...Ok —cedió Alec finalmente. Se despidió de ambos y se retiró.
Magnus lo siguió con la mirada hasta que Tessa le dio una palmadita en el hombro.
—Magnus... dime que no estás planeando liarte con un humano. Creí que ya habías pasado esa etapa.
—No estoy planeando liarme con nadie, cariño.
—Oh, vamos... te vi —rió ella—. Y Alec es justo tu tipo.
—Lo sé. Es precioso. Pero es solo eso. No es que piense liarme con él. Los humanos son frágiles... y sus vidas, muy cortas.
—Eso suena increíblemente profundo —comentó Tessa mientras abría la puerta de la biblioteca y entraba con él— Pero no es que me parezca terrible que lo hagas. Aunque lo parezca, no lo es. Es solo que... tú sufres mucho las pérdidas. Más que cualquier otro vampiro que conozco.
—Lo sé, Tess. Entiendo lo que quieres decir —le sonrió con ternura, mientras dejaba todos los libros sobre una mesa —Solo no puedo evitarlo —añadió tras una pausa—. Es adorable, desastroso... y jodidamente lindo. Además, me enteré de que es cuñado de mi galletita.
—¿Así lo conociste?
—De hecho, no. Lo salvé de un par de neófitos descerebrados.
—¿¡Tú qué?! ¿Reportaste eso?
—No fue necesario. Eran solo unos mocosos. Uno me reconoció. El susto fue castigo suficiente.
—Si tú lo dices...
—Lo digo, querida amiga. Pero ya me voy. Tengo mucho que hacer hoy. Te paso a buscar a las ocho, ¿sí?
—Seguro. Nos vemos.
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EDITADO: 17/8/2025
Suena raro que ponga Señora Gray no sé XD no se me hacía bien poner su apellido de casada porque ella es como una maestra y al menos en mi país suelen usar su apellido y no el de casada cuando lo están claro. Miss suena bonito 😂😂😂
Ahora re-subiré un capítulo de Accidentally in love :D