capítulo 4

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Pov narradora

Pasando por la calle principal de la aldea, habían miradas de odio dirigidas hacia una rubia de ojos azules, a ella no le importaba en lo más mínimo, iba más alegre con el pensamiento de que al fin pudiera tener un departamento, dentro de la aldea .

Cuando llegaron a su destino , vieron un edificio de dos pisos algo antigua y grande, subieron las escaleras hasta el último piso, el tercero abrió la puerta el departamento no era grande ni pequeño , es más era perfecto, a palabras de la pequeña.

Tercero.- este es tu nuevo hogar Naruko-chan.

Naruko.- Es... ¡perfecto abuelito!, ¡Gracias!, ¡Gracias!, ¡Gracias!, ¡Me encanta! - lo decía dando saltitos y abrazando al tercero .

Tercero.- que bueno que te gusta , fue un poco difícil pero lo conseguí solo para ti . - lo fijo con pena porque era lo único que pudo conseguir.

Para Hiruzen esa pequeña merecía mas, mucho más que ese departamento.

Naruko. - ¡¡¡Me encanta abuelito!!! - dijo chillando de la emoción de su nuevo "Hogar"

Tercero .- ya te puedes mudar mañana mismo - dijo viendo a la pequeña naruko revisar el departamento.

Naruko .- ¡enserio abuelito! - dijo aun chillando de la emoción.

Hiruzen .-claro que si Naruko-chan, esta ya es tu casa. - estas palabras pusieron más feliz a la pequeña rubia, causando una leve carcajada al tercer Hokage - bueno que tal si vamos a festejar con un ramen de cerdo.

Con una afirmación eufórica de Naruko se encaminaron hacia el local favorito de la rubia, mientras se caminaban no faltaba las miradas mal disimuladas de odio y asco hacia la pequeña rubia que esta vez no pudo ignorarlas, aún a con el tercer Hokage cerca no desaparecían.

Ya estaba empezando a centirse triste y sola, poco a poco bajo la cabeza para no ver las miradas que le dirigían, al tercero no le gustaba ver a la pequeña triste así que puso su mano en su hombro para mostrarle cariño y hacerle notar que no estaba sola que lo tenía a él.

La ribia al sentir la cálida mano sonrió por lo cálido que era la sensación de tener a alguien en un lugar donde no te quieren, al ver al frente vieron que faltaba poco para llegar al local faborito de la rubia lo cual la hizo sonreír más mostrando sus dientes y apresuró su pasó hasta llegar.

Llegando la ribia pidió un tazón de ramen de cerdo grande y el tercer Hokage un tazón de ramen simple con verduras. Naruko comía rápido, Hiruzen siempre se sorprendía con el apetito voraz que tenía la pequeña era igual al de su madre kushina y al de sus hermanos, aunque ella le preguntará muchas veces "Quienes eran sus padres o si tenía familia" no podía decirle , no por ahora .

Tercero.- despacio Naruto, nadie te va a quita la comida - la pequeña llevaba en el sexto tazón de ramen .

Naruko .- ¡es que es la comida de los dioses, no puedo parar de comer, esto enserio es delicioso! - decía aún con unos cuantos fideos en la cara.

Hiruzen soltó una carcajada al ver la cara de la niña con fideos, la ribia al percatarse se sonrojo y con una cervilleta se limpió la cara. Después de haber terminado el noveno tazón decidió que ya había comido mucho , pues el tercer Hokage se había ido por el llamado del cuarto Hokage para revisar unos tratados.

Naruko se despidió encaminandoce hacia su actual casa para empacar las pocas cosas que tenia y mudarse a su nuevo departamento.

Mientras lo hacía se decía a si misma que las cosas cambiarían ya dio un paso y no retrosederia seguiría avanzando.

Quiso despedirse estando una última noche en esa casa, como si ahí dejará sus penas de su corta vida, despedirse un poco de aquellos malos recuerdos y dejarlos descansar, no diciéndoles adiós y olvidando como si nada pasó, sino diciendo de ti aprendí y gracias.

El sol se asomó por la ventana despertando a la pequeña rubia, ella se levanta con pereza y se da una ducha la cual la hace reaccionar y recordar que hoy se iría a su nuevo apartamento .

Con ánimo agarró sus cosas con dificultad por sus pequeños brazos , pero antes de si quiera salir aprecio un ambu con cabello plateado que la ayudo con pereza.

Dejo sus cosas en la entrada para luego dejar sus pocas cosas en sus lugares correspondientes y se desplomó en su cama, agradeció que el departamento ya estuviera amueblado, al girar un poco su cabeza se encontró con su reloj que daban la ocho y quince de la mañana.

Hoy no había clases así que se le ocurrió ir a caminar un rato a los bosques y entrenar un poco, se levantó e iso primero un ramen instantáneo para comenzar el día pero cundo estubo apuntó de comer toca en la puerta.

Dirigiéndose a abrir la puerta se encontró conque ya estaba abierta pero no había nadie ahí, la cerró, al darse vuelta pego un grito al cielo fingiendo un desmayo se tiró a suelo, quien le dio el susto no fue nada más que Hinata con una máscara.

Hinata. - ¿Na -naruto-kun? - preguntó tímida - ¿Naruto-kun estas bien? - al ver que no respondía se hacerco a el, sacudio un poco el cuerpo tendido.

⟨Lo maté⟩

Hinata pensó y entró en pánico, no sabía que hacer, arrastrando el cuerpo por en suelo la llevo a su cama, caminando al rededor de la habitación nerviosa se puso a rezar a cualquier Dios que le oyera para que la rubia despertará.

Los ojos azules la miraban divertida por las acciones de Hinata, no aguantando más soltó una carcajada, la peliazul al percatarce que su amiga despertó la abrazo muy fuerte asficciandola.

Naruko como pudo le iso saber que se moría, la oji-perla poco a poco la soltó, separadas al fin la rubia podía respirar .

La Hyuga tenía los ojos brillantes listos para derramar lágrimas, Naruko volvió a abrazarla para que no derramará esas gotas saladas.

Para calmar el habiente sonrió y habló.

Naruko. -Hinata ¿Como me encontraste?.

secretos escondidosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora