Dispuesto a encontrar un cuchillo para cortar un cordón que se ha atorado en las riendas de Ao, me aventuro a la cocina, me hubiese gustado ocupar a Morgif, pero sigue en su estado de invernación en el cuarto de tesoros. Suspiro al pensar en vaya fiel compañero que me encontré.
Estoy a punto de abrir cuando el apellido Radford me hace quedar estático.
- el compromiso con Lord Radford ha traído algo muy bueno para ambas familias- cuchichean las mucamas
- lo sé, dicen que apoyan poderosas organizaciones, si se unen podrían traerles más beneficios que nunca
- además, no olvidemos que los Bielefeld tienen propiedades en territorio Radford y viceversa. Imaginen a su excelencia haciéndose de toda esa fortuna
- ¡y más por ambos ser herederos únicos!
- pero olviden todo eso, se ve que Lord Radford no tiene ojos para nadie más que su excelencia Wolfram
- ¡¡Cómo lo mira!! - exclaman a coro entre suspiros
- tal parece que cuando lo tiene frente no existiera nada más
- ay sí- un corto silencio me hace poner más atención. Las siguientes palabras cambian de tono drásticamente, todo el ánimo ha decaído.
- me da tanta pena por su majestad, si tan sólo hubiese podido descubrir sus sentimientos un poco antes
- y nosotras que teníamos a su excelencia ganando en el top de amor del Maou
- ¿se imaginan? ¡La pareja real!
- hubiese sido perfecto- de nuevo suspiran a coro
- sí, es una pena, pero ahora que se ha roto su compromiso no podemos seguir cultivando esperanzas
- y más ahora que su excelencia parece por fin estar cediendo ante Lord Radford- ante la declaración no puedo más que recordar las repetidas ocasiones que Wolfram mostró su disgusto hacia él.
- inclusive ayer le permitió que le tomara la mano para ayudarlo a bajar del carruaje- Involuntariamente he apretado los puños, no sé si en un intento de esconder el temblor de mis manos o porque realmente estoy tratando de contener algo más. Con la mirada puesta sobre el suelo avanzo por el pasillo, lo último que escucho es: "no pasará mucho para que eso termine en boda".
A paso lento, sopesando las cosas en mente, regreso al patio. Dacascos acaricia a Ao con cuidado, el caballo parece mucho más cómodo que antes, me parece que ha arreglado el problema de los hilos.
- ¡Buenos días, Heka! - saluda enérgico al verme llegar, se ha puesto firme y con la mano en la frente, le sonrío despacio.
- Hola Dacascos, parece que has ayudado a Ao- comento tranquilo mientras acaricio a mi hermoso corcel que responde restregando la mejilla sobre mi palma- estaba a punto de cortarlos, pero no pude conseguir algún cuchillo
- tendría que haberlo dicho Heka, hubiese sido un honor ayudarle
- ya lo hiciste, muchas gracias
- ¡A sus órdenes! ¿Necesita algo más Yuuri Heka?
- no, gracias de nuevo Dacascos
- ¡¡Siempre estaré a su disposición!! - con un nuevo saludo militar seguido de una reverencia, se aleja para integrarse a la columna que pasa. Visto desde aquí me parece que disfruta más marchar que estar haciendo toda clase de tareas. Regreso la mirada hacia Ao.
- ¿Listo? Es hora que demos un buen paseo- con un leve relinchar Ao parece aceptar la propuesta con gusto.
Camino hacia un costado para subir, pero algo me detiene. Suspiro frustrado, ahora las palabras de las mucamas me están taladrando la mente. Dejo caer la frente contra el costado de Ao, ante la acción mi noble compañero me voltea a ver.
ESTÁS LEYENDO
Mi Miedo Más Grande
AventuraLa máquina ha sido programada para mostrar los miedos más grandes de las personas, pero ¿Qué pasa si estos miedos solo están relacionados con el amor? "- no lo sé - esa no es una buena respuesta- asiento - pero es la única que tengo porque...porque...
