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CAPÍTULO 2

El chofer me dejó frente a la universidad junto con mi maleta y apenas levanté la vista me quedé congelada.
El lugar era enorme.
Demasiado enorme.

Había edificios por todas partes, estudiantes caminando de un lado a otro y jardines tan grandes que parecía más una ciudad pequeña que una universidad.

Por un momento olvidé que estaba ahí por trabajo.
¿Cuántos salones hay aquí?
¿Cuánta gente estudia en este lugar?
¿Todos esos edificios pertenecen a la misma escuela?
Dios, parezco una novata.

Disimulé mi sorpresa y entré al edificio principal mientras seguía el mapa que había descargado en el celular desde la página de la universidad.
Después de unos minutos llegué a dirección.
Toqué la puerta.

—Adelante.

Entré y encontré a una mujer elegante sentada detrás de un escritorio lleno de papeles. Debía rondar los cuarenta años… aunque sinceramente nunca soy buena calculando edades.

Hay personas de cincuenta que parecen de treinta y otras de veinte que parecen cansadas de vivir.

—Buenas tardes, soy Rebeca Morgan —me presenté.

—Oh, si. Buenas tardes, Rebeca. Soy Sofía Roberts, directora de la universidad. Tus documentos llegaron esta mañana.

Perfecto. Justo a tiempo para fingir otra vida.
—Debieron enviarlos hace dos días para completar correctamente tu inscripción, pero aún podemos solucionarlo.

Asentí con una sonrisa educada.
La directora presionó un botón del teléfono.

—Margaret, ¿puedes venir a mi oficina un momento?

Segundos después entró una mujer rubia de alrededor de los treintas.

—Margaret, ella es Rebeca. Es la chica nueva. Llévala a su habitación y entrégale su horario, por favor.

Eso fue todo.
Ni bienvenida oficial ni explicación.
Solo “aquí está la nueva, arréglenselas”.

La directora ya había vuelto a concentrarse en su computadora, así que seguí a Margaret fuera de la oficina.

—¿Apellido? —preguntó mientras revisaba unas carpetas.

—Morgan Crestmond.

Buscó durante unos segundos hasta encontrar mi expediente.

—Muy bien, sígueme.

Tomé mi maleta y salimos del edificio principal.

—Yo soy Margaret —dijo amablemente mientras caminábamos—. Estoy encargada del área estudiantil. Si necesitas algo puedes buscarme en mi oficina.

Asentí.

—El edificio de la izquierda es el dormitorio de hombres. El de la derecha es de mujeres.

Entramos al edificio femenino y subimos al quinto piso.
Habitación 33A.

—Esta será tu habitación. Compartirás cuarto con otra estudiante, igual que todas aquí. Espero que se lleven bien porque los cambios de habitación son un dolor de cabeza.

La InfiltradaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora