CAPITULO V.- HETEROCHROMÍA

189 17 5
                                    

Sam y sus compañeros se dirigían a la universidad cuando se encontraron una pequeña cafetería a dos calles de llegar a esta, fue entonces cuando decidieron entrar y comprar algo antes de continuar su camino.

- Wow, hace mucho que no veía una cafetería de estas... - dijo Travis mientras recorría el lugar con la mirada.

- Hace mucho que no veía una cafetería – Sentenció Sam.

- ¿Chicos que van a pedir?

- Un americano

- Que sean Dos

- Ok, Travis, Sam... ustedes ¿Qué quieren?

- americano

- Yo igual

- Ok entonces serán cinco americanos, ya regreso – respondió Dean mientras se dirigía a la barra.

Los chicos comenzar a observa con detenimiento cada detalle, era una pequeña cafetería sin ninguna televisión en ella, tan sólo un equipo de sonido con música de fondo en un volumen no muy alto como para molestar, pero tampoco bajo para pasar desapercibido. Tenía grandes ventanales que permitían la vista hacia afuera, dejando que la brisa entrase fácilmente; el decorado era de un estilo clásico pero moderno ya que contaba con varias plantas que refrescaban el lugar. La parte exterior contaba varias mesas para que los clientes pudiesen elegir quedarse adentro o afuera.

- Parece que ya tenemos cuartel... al menos durante el día – Dijo Travis con una sonrisa la cual no duro mucho ya que un empujón de la puerta lo saco de sus pensamientos. – ten cuidado al entrar- soltó mirando con molestia a quien lo había abierto la puerta.

- ¡Hmp! Si no quieres que te empujen, no deberías quedarte parado como tonto detrás de la puerta – Respondió el chico con un toque de indiferencia en su voz, Sam iba a rematarlo cuando se quedó mirándolo congelada, aquella aparición debía ser tan solo una mala broma del destino.

- Oye idiota, pudiste haber hablado en lugar de sólo empujarme... deberías tener educación.

- Y tu deberías aprender a no quedarte parado donde estorbes el paso – dijo mientras se acercaba a la barra.

- Ya déjalo Travis, no vale la pena – Mike trató de calmar la situación

Sam salió de su asombro dispuesta a dirigirse a aquella aparición, sentía como sus piernas le temblaban, su respiración era agitada y sentía la boca demasiado seca, para rematar un nudo en la garganta estaba a punto de desatarse en un llanto, sus lágrimas comenzaban a correr por sus mejillas con cada paso que daba, esto no podía ser cierto... Danny Fenton se encontraba a tan sólo unos metros de ella, Sam tragó amargo, estaba detrás de él así que suspiró fuertemente y lo tomo de un brazo haciendo que él volteara a verla.

- Danny – susurro al mismo tiempo que él se giraba.

- ¡¿Pero qué Demonios...?! – El chico miró a Sam y quedó ahí parado cautivado por esos ojos amatistas que parecían quebrarse.

El tiempo se detuvo para los dos, por un minuto parecía que no existía nadie más, Fue entonces que Sam se dio cuenta de que aquel chico no era Danny.

- Pero como se parece – pensó.

Y era verdad, aquel chico era exactamente como Danny a excepción de que éste tenía un ojo azul y otro color miel, vestía un pantalón, botas y chaqueta negra con un toque victoriano a juego con una camisa blanca del mismo estilo, su cabello era color negro y largo hasta los hombros con las puntas verdes, un estilo que Danny Fenton jamás usaría pero que a sus ojos le quedaría muy bien y al final estaba su actitud era otra cosa que lo diferenciaba, pues parecía que este chico era como un témpano de hielo, su mirada serena y profunda se lo decía. Sam lo siguió mirando, pensando que aquel chico era tan parecido y a la vez tan opuesto a su amado difunto.

LA VIDA DESPUÉS DE TIWhere stories live. Discover now