CAPITULO 25

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El hombre de la trenza le dio las tres invitaciones al portero quien las reviso minuciosamente, los miro al rostro que están cubierto por unos antifaces que cubren hasta más mejillas en forma de arlequines en color azul, rojo y amarillo con algunas plumas, dos tienen ojos azules y uno ojos cafés...

Hombre: (Sonriendo) Pueden pasar al templo del placer

La puerta se abrió y lo primero que los recibió fue un olor a marihuana mezclado con algunos inciensos, el interior de la mansión estaba iluminado con velas rojas, los tres pares de ojos miraban con un poco de sorpresa, voltearon a ver hacia la escalera donde una mujer está abierta de piernas sentada sobre uno de los escalones siendo penetrada por un hombre el cual es penetrado por otro por detrás, otro detrás de él y dos más en esa misma posición, los tres hombres contenían la respiración y se sorprendieron de ver que uno de los hombres que conformaban el famoso tren humano era Totosai Higurashi quien gemía de placer...

Suikotzu: (Sonriendo burlonamente) Miren nada mas (Irónicamente) El gran Totosai Higurashi

Bankotzu: (Mirando el lugar) Bien... llego el momento de tomar pruebas

Inu no: (Molesto) No sé si podre soportar esto

Suikotzu: Tendrás que... además con el disfraz que tienes eres irreconocible

Inu no: Lo se... solo que (Buscando con la mirada) No veo a Rin

Bankotzu: Quizá aún no es momento de que aparezca (mirándolos) Es momento de separarnos... tienen las cámaras en forma de pluma?

Inu no: Si... tomemos toda la evidencia posible

Suikotzu: Yo iré solo... Bankotzu acompaña a Inu no... él no debe hablar ya que podrían reconocerlo

Bankotzu: Bien

Suikotzu se quedó en lo que era el recibidor y la sala de estar de la mansión mientras que Bankotzu y yo caminamos hacia el comedor, en el trayecto mirábamos que había pocas mujeres las cuales estaban vestidas algunas con trajes de encaje transparente color negro... en una esquina pude ver a dos hombres que la orinaban sobre su cuerpo, Bankotzu y yo estábamos estupefactos con lo que veíamos, sentí un poco de irritabilidad en los ojos por las lentillas azules.

El olor a orina me picaba la nariz... cuando entramos al comedor en una esquina vimos algo que de verdad fue demasiado para nuestros estómagos. Una mujer le daba el beso negro a uno de mis clientes de Yamagata cuando en ese momento comenzó a defecar en la boca de aquella mujer que con excitación de la comía mientras se masturbaba, Bankotzu se cubrió la boca y yo gire el rostro en otra dirección.

Sobre la mesa había un grupo de hombres inhalando líneas de cocaína, comenzaban a reír eufóricamente, sus pupilas están completamente dilatadas, en el aire se percibe el aroma de la marihuana. En otra esquina pude reconocer aquel hombre que había osado tocar a mi pequeña, tenía un antifaz de gato... estaba fornicando con una mujer morena que estaba en pleno éxtasis de estupefacientes. Todo eso era lo que tenía que soportar mi pequeña cada jueves, con las cámaras comenzábamos a tomar evidencia. Bankotzu tratando de hacer conversación para sacar más información, me sentía preocupado por Rin pues no sabía que carajos Izayoi le estaría haciendo, teníamos unos intercomunicadores entre los tres con un audífono discreto en el oído cuando...

Suikotzu: La pequeña viene

Bankotzu y yo nos miramos para dirigirnos hacia las escaleras, la vi cómo iba bajando las escaleras con su carita llena de tristeza y de preocupación, me moría de ganas por decirle "Mi amor aquí estoy" estaba ataviada con un kimono blanco de tela transparente dejando mostrar un poco de su maravilloso cuerpo que me enloquece y me transporta al cielo, en las escaleras hay hombres con túnicas rojas... en sus manos tienen una vela roja alumbrando el camino de mi amada, mi vista se fija en sus pies los cuales están descalzos y en los tobillos tienen grilletes. En su cabeza tiene una corona dorada. Volteo a ver a Izayoi quien esta vestida con un Kimono transparente en color rojo, al bajar las escaleras todos nos hacemos a un lado como si abriéramos paso a una diosa y vaya que lo es.

Cadenas De AmarguraDonde viven las historias. Descúbrelo ahora