CAPÍTULO 11: El cementerio

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"El gusano que vive en mi espina dorsal me cuenta las cosas que veré cuando por fin este muerto"

Agnes le propició un fuerte puñetazo a Sadie en el rostro, para luego servirle más croquetas hasta llenar el plato pero esa vez ya no fue necesario que Agnes la hiciera comerlas a la fuerza, Sadie las comió por voluntad. propia, Agnes le sonrió y empujó la cabeza de Laurel hacía el plato, después se sentó a comer, cuando todos acabaron su desayuno Agnes fue la primera en levantarse de su asiento

- No te levantes! - Agnes le gritó a Sadie, Sadie obedeció a sus ordenes y permaneció sentada en el piso, Agnes sacó una cadena sujetada a un collar de perro y se la colocó a Sadie, después se dirigieron afuera donde aún seguía lloviendo, Agnes cerró la puerta y llevó a su hermana hacía el auto, dos niños se acercaron a Agnes
- buenos dias bruja!! - gritó una niña de 9 años

- ya viene la bruja!! - gritó otro niño aún más pequeño el cual corrió junto a la niña en cuanto Agnes volteó a verlos, los dos niños corrieron despavoridos rumbo a la calle,
- malditos niños los mataré!! les partire en dos con una navaja!! -  gritó Agnes molesta

- son unos niños muy dulces - dijo Ovetta

Agnes al oir esto se aproximó a Ovetta y nuevamente le propició una fuerte bofetada con la palma extendida
- si te parecen dulces entonces los descuartizaré y te los daré como
cena - amenazó Agnes,

- gracias señorita aunque usted sabe que las croquetas de perro siempre serán mis favoritas - dijo Ovetta

- yo prefiero las de gato - dijo Laurel, Agnes sólo rió al escucharlas y se acercó a su hermana Sadie

- Sadie veo que te haz portado muy bien y por eso te daré una sorpresa por ser tan obediente y buena conmigo - dijo Agnes abrazando a su hermana.

Subieron al auto y enseguida se dirigieron al cementerio, el cementerio se ubicaba a unas tres calles del lugar muy cerca de la casa que anteriormente rentaban Laurel y Ovetta, al llegar bajaron del auto sin ninguna sombrilla o impermeable empapandose en la lluvia, el doctor Ethelbert bajo del maletero cuatro palas y un maletín negro, después todos entraron al cementerio el cual ocupaba una gran extensión de terreno

- este pueblo tiene más muertos que vivos porque este cementerio es más grande que el pueblo en sí - dijo Muerto

- la mayoria de la gente de aquí suele aburrirse con facilidad por lo que buscan nuevas formas de entretenerse le disparan a sus padres o hijos y aveces sólo aveces después de matar a su familia se disparan a si mismos justo después de a ver acabado con la vida de su familia - dijo Laurel

- me agrada la gente de este pueblo - dijo Muerto sonriendo

- es un lugar fascinante el único lugar donde los especimenes descansan en paz, este pueblo es el lugar perfecto para establecer mi servicio médico - decía el doctor mientras reía como un lunático

- mamá donde estas? ¿mami donde pusiste la cabellera que te quite?- llamó Ovetta explorando el lugar

- yo quiero ver a mi papá! - dijo Laurel con entusiasmo

- Laurel amiga mía ya te dije que primero visitaremos a mamá! - dijo Ovetta le recalcandole a Laurel y dandole un pequeño empujón en el hombro

- perdoname Ovetta -  Laurel se disculpó casí arrodillandose ante Ovetta, esta sólo le sonrío

- claro amiga - dijo Ovetta

las dos caminaron hacía la tumba de la madre de Ovetta, Ethelbert, Muerto, Agnes y Sadie las siguieron., Aquella lápida tenía el nombre totalmente borrado, parecía que lo habían borrado a punta de martillazos y a modo de remplazo habían escritó con pintura roja la palabra "Mamá", Ovetta se hincó para estar a la altura de la tumba

Tumbas y CroquetasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora