CAPÍTULO 12: Vecindario

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No estamos solos!, ellos siempre nos han perseguido y ahora no podemos huir.

El grupo llegó a casa, era ya de tarde así que todos almorzaron la misma sopa del desayuno, en excepción de Ovetta y Agnes, estás dos últimas comíeron croquetas.

Durante la tarde Laurel, Ovetta y Sadie se dedicaron a limpiar y decorar el lugar, mientras la encadenada Sadie limpiaba el suelo del lugar exprimiendo un trapo humedo mientras que Ovetta se encargaba de decorar, colocó la cabeza de su madre en medio de la mesa como si de un florero se tratase
- eres el florero más bonito que he visto mamá - dijo Ovetta

- tienes buen gusto Ovetta - dijo Laurel - dime dónde pondré la cabeza de papá -, Ovetta suspiro contemplanto el craneo roto

- el es alguien que tendría en mi cama...ponlo en la mesita de noche en la habitación - dijo Ovetta

- se verá muy bonito allí - dijo Laurel sonriendo

- gracias Laurel - agradeció Ovetta

- creo que han trabajado mucho ustedes dos aparte son mis invitadas pueden ir a conocer a los vecinos - dijo Agnes

- muchas gracias señorita Agnes es usted muy bondadosa - dijo Ovetta

- por nada Ovetta es más puedes ir a hecharle un vistazo a tu cena esos niños dulces - dijo Agnes

- gracias ya pasaré a verlos - dijo Ovetta

- mañana les comprare croquetas -
dijo Agnes

- las mias de gato por favor - dijo Laurel saliendo de la casa junto a Ovetta

El vecindario sólo estaba conformado por tres casas, en la primera vivían los dos niños rubios Shirley y Víctor junto a su abuela Agatha, una mujer rubia de edad avanzada la cual se encontraba incapacitada y tenía que transportarse en una silla de ruedas, razón que le impedía cuidar y atender a los niños y requería la ayuda de una niñera, la niñera era una mujer de piel oscura llamada Tammie.
y en la última casa vivía una pareja de casados llamados Veronica y Peter que casí nunca salían de casa.
Al salir de la casa Laurel y Ovetta se encontraron con Tammie, la mujer vestía una blusa, un pantalón y unas botas todo de color negro que hacían resaltar su elegante figura, Tammie se acercó al dúo con una amigable sonrisa en el rostro bastante dispuesta a entablar una charla
- hola que tal? - saludó Tammie
Las dos mujeres voltearon enseguida y le devolvieron la sonrisa

- hola buen dia señorita - saludó Ovetta

- buenos dias, muy bien y a usted? - saludó Laurel

- me llamo Tammie ¿son nuevas por aquí? - preguntó

- soy Ovetta es un gusto conocerle -

- soy Laurel un gusto conocerle -

- no me hablen de usted pueden decirme sólo Tammie - exclamó amigable

- igual puedes hablarme de tú, bueno no se que opine Ovetta - sugirió Laurel

- por supuesto que puedes hablarme de tú amiga mia - dijo Ovetta con amabilidad

- son nuevas? viven allí? -

- si, somos las ayudantes de la señorita Agnes - explicó Laurel

- Agnes nos a dado hospedaje en su casa - dijo Ovetta

- que coincidencia yo también trabajo aquí soy la niñera de dos niños no se si ya los hayan visto ya que siempre le gritan cosas a Agnes - dijo Tammie soltando una pequeña risa al final

- si los vi eran niños muy dulces - dijo Laurel

- claro que los vimos eran unos niños adorables - añadió Ovetta

Tumbas y CroquetasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora