Capítulo 5

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A JungKook no le gustaba su nariz. No estaba seguro de cuándo fue el momento exacto en el que empezó a notarla más de lo normal, pero no había tardado en llegar a la conclusión de que era demasiado grande, al igual que sus ojos. Lo contrario a su labio superior, que era demasiado delgado. Al enfrentar su reflejo en el pequeño espejo de su baño, JungKook solo podía observar muchos demasiado.

No obstante, tampoco representaban su principal preocupación. Después de haber comenzado a desarrollar musculatura y tras controlar su acné había empezado a sentirse conforme con su cuerpo. Aún más al haberse cambiado de escuela, donde se encontró, claro está, con personas que no conocían ni habían visto su anterior apariencia. Las chicas lo consideraban tal vez no el más guapo, pero sí el mejor partido, y eso le era suficiente para rellenar su pequeña barra de seguridad, por lo menos, a un poco más arriba de la mitad.

Tampoco era como si en algún momento le hubieran dicho directamente a la cara que su nariz era fea. Mucho menos sus ojos o sus labios. Pero él lo sabía. Lo que sí habían hecho era lanzar comentarios del estilo "tienes la nariz grande" o "casi no tienes labio", y él solo se reía, porque entendía que solo mencionaban hechos. Sin embargo, en el fondo lo odiaba, porque él ya conocía esos hechos y no necesitaba que se los recordasen.

De todas formas, resultaba contradictorio. Él también hacía ese tipo de comentarios a las personas, y probablemente peores. Es decir, agregaba la detonación negativa. "Gordo de mierda"; "saco de huesos"; "nariz de tucán" (irónicamente). Aunque fuese bromeando la mayoría del tiempo, JungKook era consciente de que tal vez, solo tal vez, debería parar.

Pero todos lo hacen.

Recordaba una ocasión, cree que a mitades del año anterior, en la que él y otros compañeros regresaban a su aula según la sección a la que pertenecían tras haber hecho el cambio por la hora de inglés. Era seguro que habían más personas, pero solo recordaba a un chico castaño que se cambió de escuela ese mismo año, a Young Mi y a Haneul. El asunto es que el chico tenía una barba casi inexistente; no más de tres pelos largos decoraban su barbilla, y JungKook lo notó.

—Hey, que te ves horrible así, aféitate de una vez —dijo, riéndose, y se recostó en la pared con los brazos cruzados—. A ver... no, hombre, en serio; te ves asqueroso.

El castaño le había retirado la mano que había llevado a su barbilla de un manotazo, y chasqueó la lengua, visiblemente hastiado. JungKook no dejaba de reír.

—Pero ¿a ti qué mierda te importa?

Se veía incapaz de recordar con exactitud si quien había dicho aquello que lo dejó desconcertado había sido Young Mi, Haneul o el propio castaño. Solo sabe que después de eso abrieron la puerta del salón de clases y la conversación terminó allí. El castaño no le reclamó nunca nada, y menos aún Young Mi o Haneul. Mas JungKook se sentía incómodo, y de a poco intentaba olvidarlo.

.-.-.-.-.

Los minutos pasaban de manera lenta, al punto que Haneul empezaba a compararlos con una especie de tortura escolar bastante común, pero a la que no se acostumbraría nunca. No odiaba la clase de inglés; por el contrario, era uno de los pocos cursos que de verdad disfrutaba. No obstante, aquel día en específico ni siquiera tenía ganas de estar en el colegio, y una hora de inglés no le era suficiente para cambiar aquello. Tampoco lo empeoraba, pero mantenía su estado de ánimo en el mismo lugar. Había perdido hace un buen rato lo que el profesor estaba explicando y ahora se dedicaba a observar a su compañero de carpeta, aunque fuese consciente de que él ya se había dado cuenta.

Esta vez no miraba sus manos (al menos, no solo eso), sino que su atención iba dirigida a su rostro. No era la primera vez que lo analizaba, así que no era como si se hubiese encontrado con muchas sorpresas, pero le agradó descubrir el pequeño lunar escondido debajo de su labio inferior. Había dedicado más tiempo del que le gustaría a pensar en él durante los últimos días. Mejor dicho, en sus palabras. De cierta manera, agradecía su actitud directa, sin embargo aquello era opacado por el malestar que aún sentía al recordarlo. Haneul era consciente de que el físico no era lo más importante, pero creía, aún así, que cierta importancia tenía, y por lo mismo todos gozaban de un mínimo deseo por sentirse bonitos. No atribuía aquello a una superficialidad negativa; es decir, la búsqueda de la belleza y el sentirse bien con uno mismo. Mas admitía que esa búsqueda muchas veces dependía de externos, cuando debería depender de, pues, uno mismo.

Manos | Jeon JungkookHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora