CÓDIGO SECRETO. Segunda parte. 1

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A las seis y media sonó el claxon de la camioneta. Itzel estaba lista con una mochila en la espalda.

-¡Ya llegaron!- dijo tocando a la puerta de Babie, quien no daba señales de vida-. ¡Hey! Wake up!- insistió-. ¡Tenemos que salir!
Sorpresivamente, Babie apareció arreglada para la excursión. Casi al mismo tiempo, Tiffany surgió de entre las penumbras con grandes ojeras y cabello revuelto. Le dio un billete de cincuenta dólares a su hija.
Itzel se llevó una mano a la boca para contener la risa y murmuró:

-No sabía que íbamos de compras.

Subieron a la camioneta del maestro; en el asiento de atrás estaban dos muchachas, Caroline y Evelyn. Al frente un joven llamado Walton. Babie saludo con un simple hi y se volvió de espaldas para mirar por la ventana. Itzel se esforzó en presentarse; todos le contestaron con sonrisas y frases de aliento; Caroline y Evelin le dijeron que estaban enteradas del accidente que sufrió y que deseaban ayudarle a aprender el mapa de Ax.

-Thank you- dijo-, gracias por aceptarme...

-You are very welcome...

Y así se sintió: Bienvenida.
La camioneta paró en una esquina en la que estaban dos jóvenes más. Stockton y Rodrigo. Los chicos abrieron la compuerta trasera del vehículo y se subieron de un brinco como si hubieran sabido de antemano que esa mañana viajarían en el portaequipaje. En cuanto la camioneta arrancó de nuevo, el ambiente se hizo más jovial. Stockton y Rodrigo saludaron a las invitadas. Itzel sonrió sin dejar de observarlos. Aunque ambos eran apuestos, sentía una atracción especial por Rodrigo.
La ruta en camioneta por senderos angostos en medio de ma monta la duro cincuenta minutos. Al fin llegaron a una cabaña de madera junto a la que estacionaron el vehículo.

-¿Regresaron aquí por la tarde?- preguntó Itzel.

-No- respondió Ax-. Hay dos grandes montañas. Estamos en la primera y bajaremos por la segunda. Alfredo Robles recogerá la camioneta y la llevará hasta la otra ladera. Ahí lo veremos.

-¡Oh!

El entrenador atornilló a su bastón una pequeña raqueta y proporcionó a los chicos modernos radio localizadores transceivers que se usaban para hallar a los excursionistas cuando quedaban atrapados en la nieve. También les dio plataformas de aluminio que se sujetaban en las botas. Walton, Caroline y Evelyn se pusieron el equipo con rapidez, pero Stockton y Rodrigo se dedicaron a ayudar primero a las invitadas.
Itzel se sentía un poco avergonzada por su atuendo. Mientras todos, incluyendo a Babie, usaban ropa estilizada para nieve, ella se había puesto tenis de tela, pants de felpa, chamarra con forro de peluche y una gorra tejida a mano.

-Tal vez sobrevivirás con la ropa que traes- le dijo Ax-, pero no sin unos zapatos y guantes adecuados. Toma éstos.

-En la mano enyesada no me cabe un guante.

-Claro que sí.

Él mismo le acomodó la prenda y comenzaron la travesía.

-Durante el entrenamiento- dijo el maestro-, repasaremos nuestros códigos.

Itzel trato de adelantarse y tropezó. Se puso de pie y analizo su calzado. Lo aros dejaban libre el talón, sujetaban la punta del pie y tenían dientes que se insertaban en el piso. Era un mecanismo extraño. Necesitaba acostumbrarse.

-¿Quién puede decirle a nuestras invitadas en qué consiste el código secreto?

Evelyn respondió con frases corgas. Itzel se dio cuenta de que, cuando el profesor hablaba en inglés, su cerebro captaba la información de inmediato, pero no ocurría lo mismo cuando otros conservaban.

-Teacher, i'm sorry. No entendí a Evelyn, could you repeat?

Ax repitió. Itzel se apresuró a caminar junto a él como los turistas que desean escuchar la explicación del guía.
La mañana era hermosa. Se respiraba un helado aire puro. Los enormes pinos, mitad blancos y mitad verdes, formaban filas hacia la cima de la montaña en la que se distinguía un cielo despejado.

>Todas las personas que logran grandes metas tienen un código secreto. Rara vez lo mencionan (porque es secreto) pero, sin duda, a él deben en gran parte su éxito.
>El código secreto está formado por <<declaraciones de verdad>>.
>Las <<declaraciones>> no son objetivos ni deseos, si no frases que nos definen y gobiernan.
>Decir: <<este año voy a obtener la máxima calificación en todas mis materias>>, es un objetivo. En cambio, decir: <<soy destacado en la escuela y me comporto como estudiante sobresaliente>> es una <<declaración de verdad>> que rige nuestra vida.
>A tu libreta de estrategia le agregarás una sección nueva: Tu código secreto.

Habían caminando apenas una hora y media cuando Babie comenzó a quejarse. Decía tener un dolor en la cadera. Ax decidió ignorarla. Babie lloriqueó y pataleó, pero al ver que todos seguían caminando, no le quedó más remedio que reanudar la marcha.
Abandonaron el terreno abierto y se internaron en el bosque. A medida que avanzaban, la nieve bajo sus pies se hacía más suave. Había huellas de ardillas por doquier y una que otra línea marcada por pisadas más anchas y profundas, como las de un perro.

-¿Hay lobos aquí?- preguntó Itzel.

-Coyotes- dijo Ax-. Se han reproducido mucho en esta zona, pero rara vez los puedes ver durante el día.
Comenzaron a subir por una loma donde el suelo era aun más suave. Ax midió la profundidad con su bastón. Se hundió por completo. Gracias a los zapatos que llevaban, los chicos se mantenían en pie. De pronto, Babie tropezó y cayó de bruces. Se sumió en la nieve hasta casi desaparecer. Comenzó a gritar. Stockton regresó a levantarla. Le dio la mano.
La chica se negó a aceptar ayuda.

-My knee!- se quejó de un dolor en la rodilla.

Ax regresó. Era necesario sacar a la muchacha de esa poza de nieve para poder revisarla, pero ella no cooperaba. Todos la animaban a que tratara de levantarse.

-Vamos, ¡haz un esfuerzo!- dijo Ax.

-It hurts. I can't!

-¿De verdad no te puedes mover?

-No...

Todos los muchachos, a excepción de Walton, sacaron sus pequeñas palas y comenzaron a escarbar alrededor de la joven. Itzel se dejó caer a propósito y comprobó que era como hundirse en un enorme colchón de plumas.
Babie seguía quejándose.

-Te pareces a esos jugadores de futbol- le dijo-, que se tiran y revuelcan frente a la portería contraria tratando de engañar al árbitro.

Babie no entendió, pero Ax esbozó una sonrisa. Finalmente lograron levantar a la chica quien simuló no poder apoyar el pie. Trataron de darle todo tipo de auxilio, pero ella insistió una y otra vez que no era capaz de continuar.
El entrenador le dijo que necesitaba reponerse a como diera lugar, y ella comenzó a decir frases como: <<Yo no quería venir aquí>>, <<me obligaron>>, <<nunca he sido deportista>>, <<mi cuerpo es torpe>>, <<odio la nieve>>, <<soy gorda...>>
Todos se quedaron callados.

-¿Qué quieres hacer?- Preguntó Ax.

-Go back!

¡Regresar! Eso significa cancelar la excursión o retrasarla tres horas. Los chicos del equipo hicieron esfuerzos aislados por animarla a reconsiderar la idea, pero fue inútil.

-I want to go back!- Gritó.

El enfado del grupo podía sentirse en el aire. ¿Qué hacía esa niña ahí? ¿Por qué la invitaron? Los jóvenes se recargaron en los árboles o se dejaron caer sobre la nieve.

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