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‹ ð°ïž â Ella era perfecta para ese trabajo, pues su mayor habilidad era ocultar secretos â
ââ Dónde ð§ððŠðŠð ðð¢ð¡ððŠ regresa a Hawkins para descubrir los secretos del pueblo.
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Existía una palabra para describir todo lo que Steve Harrington podía llegar a ser.
Y esa palabra tenía seis letras.
I-D-I-O-T-A.
Steve era un idiota la mayor parte del tiempo. Un idiota con complejo de protagonista, sonrisa encantadora y una facilidad alarmante para meter la pata. Sin embargo -y esto era algo que muy pocos admitirían en voz alta-, cuando dejaba de actuar como si el mundo girara a su alrededor, podía ser un gran amigo.
Jonathan jamás estuvo de acuerdo con la amistad entre ellos. Siempre se lo reprochó a Tessa, incapaz de comprender cómo alguien tan genuinamente amable, tan poco afectada por la popularidad que tenía, podía llevarse bien con el antiguo Rey de Hawkins. Si alguien le hubiera dicho, cinco años atrás, que Tessa Jones terminaría siendo cercana a Steve Harrington, ella misma se habría reído con incredulidad.
Y con razón.
Steve no era fácil. Se creía el maldito ombligo del mundo, se burlaba de quienes consideraba "por debajo" de él y usaba su estatus como si fuera una corona invisible. A eso se sumaba el hecho de que era, sin discusión, el chico más deseado del instituto: el cabello siempre perfecto, la sonrisa segura, esa presencia que parecía ocupar espacio incluso cuando no hablaba.
Bien. Sí. Era muy guapo.
Ni siquiera Tessa era capaz de negarlo.
Pero la belleza no le quitaba lo idiota.
Durante mucho tiempo, ella se mantuvo lejos de él y de su círculo: Tommy y Carol, que lograban ser incluso peores. No se cruzaban. No se provocaban. Cada uno existía en su propio mundo. Ambos eran populares, pero pertenecían a universos sociales que rara vez colisionaban.