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✿ Suzy pov ✿
Hoy era un bonito día para observar a Jung Taekwoon. Pero sería mucho más bonito si pudiera hablar con él.
— En verdad quiero hablar con él. — dije apoyando las manos en mis mejillas mientras veía a Taekwoon cabizbajo a un lado de sus hermanos quienes hablaban energéticamente con otros chicos, él lucía incómodo.
— Te dije que sería difícil.— me contestó Naeun, a pesar de que había dicho aquello más para mí.
— Nunca se van Nana, ¡nunca!— me ponía verdaderamente mal el saber que no podía acercarme a él.
— ¿Y qué? Eso no te detiene, puedes ir si así lo quieres.— volteé a verla con los ojos muy abiertos.
— ¡Lo sé! He pensado en eso muchas veces, ¿pero qué podría decirles? Si voy tendría que hablar con todos, pero no quiero hablar con ellos ¡sólo quiero hablar con Taekwoon!— dije lo último en un pequeño grito.
— ¡Baja la voz!— la castaña puso una de sus manos en mi boca. — Dices mucho la palabra “hablar” últimamente. — se quejó y quitó su mano.
— Es porque en verdad...
— Quiero hablar con Taekwoon.— me interrumpió imitando mi voz. — Me pregunto cuando te cansarás de lo mismo.— se cruzó de hombros con desaprobación.
— Nunca — le saqué la lengua y volteé a ver en dirección a los chicos y pude ver que se estaban levantando de sus lugares. — Mira se están yendo, vamos. — la tomé de la mano para que me siguiera.
— ¡No me agarres la mano! — se quejó pero hice oídos sordos.
Los seguimos alrededor de tres minutos, no sabíamos a dónde iban en un principio pero luego comprendí que se dirigían a sus habitaciones, lugar donde nosotras no podíamos entrar. Obviamente por ser chicas.
A mí no me importó para nada, pero Naeun se la pasaba quejándose y diciendo que no deberíamos de entrar y cosas parecidas, no la escuché.
— ¡Suzy, vámonos! No podemos estar en el dormitorio de los chicos, nos expulsarán si nos descubren.— decía muy asustada, parecía que sus ojos iban a salirse por lo muy abiertos que estaban.
— No nos van a ver Nana, tranquila.— aún no habíamos entrado al apartado pero íbamos a hacerlo, nadie cuidaba la entrada por lo tanto nadie nos detenía.
Llevábamos una distancia bastante moderada a ellos, hasta que se detuvieron bajo las escaleras de la entrada que daba con las habitaciones para los muchachos, fue ahí cuando nos escondimos detrás de un árbol con arbustos.
— Ahora sí Suzy, nos descubrirán.— susurraba Naeun con sufrimiento, tenía que tranquilizarse. — ¡Van a descubrirnos y a echarnos de la escuela!
— ¡Puedes irte si quieres! — eso era lo raro, se quejaba y se quejaba pero no se iba.
— Soy responsable de todo lo que hagas por un mes y lo sabes, se suponía que no debes hacer locuras vamo..— le tapé la boca al ver que uno de los chicos estaba hablando.
— Leo, esta será la última vez que nos quedaremos contigo todo el día.— dijo el más alto, el que se veía más serio. El otro chico también dijo algo pero no podíamos escuchar.
— ¿Qué dicen? — preguntó Naeun, la ignoré puesto que estaba tratando de escuchar. El pelinegro cuyo nombre creo que era Taeyong y el otro chico se veían serios pero también preocupados, Taekwoon no los miraba cuando hablaban, siempre estaba cabizbajo y jugaba con sus manos. Luego de que el castaño pusiera una mano en su hombro se marcharon, pero no a sus habitaciones como suponía que iban a hacerlo, los dos hermanos tomaron un camino diferente, las dos nos agachamos entre los arbustos para que no nos vieran.
Taekwoon fue el único que se adentró a los dormitorios, vi el reloj en mi muñeca y eran las 10:09 am aún quedaba bastante tiempo libre. No entendía por qué se había ido. Pensaba que los tres hermanos debían de ser muy unidos para estar juntos todo el tiempo pero al parecer se trataba de algo más y quería saber qué era y si tenía que ver con Taekwoon, no es que fuera chismosa pero él me importaba.
— Salgamos ya. — me dijo Naeun una vez que se aseguró que ya no había nadie.
— ¿Qué crees que hayan estado hablando? — pregunté sacudiéndome las hojas del uniforme.
— No lo sé, pero tuvimos suerte de que todo el mundo está en el comedor, si no hubiéramos estado allí todo el día.— señaló los arbustos.
— Exagerada.
— ¿Exagerada?— se señaló ofendida, asentí.— ¡Exagerada tú que sigues a ese chico a todas partes!
— No a todas partes. — dije poniendo mis manos en la cintura.
— No me sorprendería decir que lo sigues hasta cuando va al baño.— Nana hizo una mueca de desaprobación.
— ¡Fue sólo una vez! No lo volveré a hacer.— me dirigí a la puerta para poder echar un vistazo, lo más seguro era que ya no estuviera allí pero no perdía nada con intentarlo.
— Estás enferma, ¿a dónde vas ahora?— Preguntó con miedo agarrándome del brazo.
— Ningún lado.
Me solté de su agarre y subí las pocas escaleras, pero al asomar la cabeza en la entrada con la esperanza de verlo a lo lejos choqué con él, cosa que me sorprendió muchísimo.
— ¿Por qué estás siguiéndome?— Él estaba aun más serio de lo normal, tan serio que bien podía estar enojado.
Me quedé ahí, pensando en lo mucho que me gustaba.