7. Resaca

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Un molesto ruido resuena constante en mis oídos. Me encuentro en ese estado en el que no estás totalmente dormida, pero tampoco eres plenamente consciente de lo que ocurre a tu alrededor.

El ruido cesa de repente, y por un satisfactorio momento creo que va a detenerse por completo. Sin embargo, el mismo sonido vuelve a romper el silencio a los pocos segundos.

Poco a poco voy siendo cada vez más consciente de la realidad, pero me niego a abrir los ojos. Un gruñido exasperado brota de mis labios al darme cuenta de que algo no me deja dormir tranquila; y yo necesito dormir ahora mismo...

Cada vez lo oigo más claro, menos lejano. Un zumbido constante, parecido al sonido de una mosca al volar, retumba por toda la habitación, y cierro los ojos con fuerza al sentir como una punzada de dolor recorre mi cabeza.

Intento ignorarlo, pero me doy por vencida cuando me doy cuenta de que no va a parar.
Lentamente, abro los ojos para descubrir el lugar en el que me encuentro. Ni siquiera presto atención a lo que me rodea, solo quiero descubrir de dónde procede ese ruido para hacer que pare.

Estiro el brazo para llegar hasta el molesto aparato que lo está emitiendo. Apago mi móvil y, por fin, consigo el silencio que tanto necesitaba para seguir durmiendo.

De repente, algo me golpea con fuerza en el costado y me hace dar la media vuelta. Caigo al suelo con un golpe sordo. Mi respiración se detiene por un momento, hasta que asimilo el golpe que acabo de darme.

-¡Joder!- gruño dolorida.

Solo recibo una especie de gruñido como respuesta.

Por un momento me planteo quedarme aquí y seguir durmiendo. Si el suelo no estuviera tan frío, seguramente lo haría...

Abro los ojos despacio, pero la luz que entra por la ventana me obliga a cerrarlos de golpe. Los vuelvo a abrir poco a poco, acostumbrándome lentamente a la luz esta vez.

Cuando consigo mantenerlos abiertos decido levantarme para volver a tumbarme en la cama. Lo primero que siento al incorporarme es un horrible dolor de cabeza. Por un momento todo me da vueltas y creo que voy a vomitar, así que apoyo mi cabeza en el borde de la cama.

Intento recordar dónde estoy o lo que pasó ayer, pero no estoy segura, imágenes sueltas vienen a mi cabeza y rezo porque sean partes de un sueño y no recuerdos de la noche anterior.

Después de observar la habitación durante un rato, descubro que seguimos en casa de Sara. Algo es algo.

Con mucho esfuerzo consigo mover mi cuerpo e incorporarme. Lo primero que veo es a Sandra tirada en la cama. Tiene las piernas y los brazos completamente abiertos y su pelo rubio le cubre prácticamente toda la cara, no sé cómo puede respirar.

Mi primer instinto es empujarla y tirarla de la cama para que vea lo que se siente, pero me contengo porque ahora mismo no tengo fuerzas ni para moverme a mí misma.

Estoy a punto de tirarme encima suyo cuando el molesto ruido vuelve a resonar por toda la habitación.

Me cuesta unos segundos darme cuenta de que es mi móvil el que suena, y de que me están llamando. Miro la pantalla para descubrir que es mi madre quien no deja de llamarme.

Aunque la idea de no contestar y seguir durmiendo es muy tentadora, decido responder porque sé que si no, no parará.

-¿Si?- mi voz suena más como un gruñido ronco que como una respuesta coherente.

-¿Diana...? !Menos mal que contestas! ¿Sabes lo preocupada que estaba? ¿Por qué no coges el teléfono cuando te llamo? ¿Sabes cuántas veces te he llamado?- suena preocupada y me siento culpable por no haber respondido antes.

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⏰ Última actualización: Aug 11, 2019 ⏰

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