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Era alrededor de las tres de la tarde cuando Jungkook llegó a su casa. Metió la llave en la puerta para abrirla y suspiró una vez estuvo adentro.

- ¡Ya llegué!- anunció a nadie en particular mientras dejaba su mochila a un lado del sofá. No obtuvo respuesta alguna, de seguro sus padres se encontraban trabajando, así que decidió arrojarse al sofá.

El examen había sido brutal, no sólo por la dificultad en sí del propio examen sino que, el hecho de no haber podido estudiar lo suficiente y no poder dormir en toda la noche realmente lo había jodido. Su mente quedó en blanco cuando la hoja fue puesta en su pupítre, y se dedicó todo el tiempo otorgado a contestar siete preguntas de un total de veinte. El reprobado era tan palpable que prácticamente ya estaba escuchando a su madre regañándolo.

Lo único que lo alentaba un poco es que en unas horas tendría sus prácticas de baile, y no había nada mejor que liberar todo el estrés con un poco de música. Eso y que su amigo, Hyunjin, le había prestado el último video juego que le habían regalado. Era el último día de la semana, y lo único que tenía en mente era jugar todos esos días.

Pero primero tenía que comer algo, lo único que había ingerido esa mañana había sido café negro con un cupcake que su madre había preparado el día anterior, iba a morir si no comía algo más en las próximas dos horas. Sus dotes culinarios no eran lo mejor, pero se decidió por hacer gyeranmari.

Tomó de la heladera y estantes todo lo necesario para comenzar a cocinar, y procedió a cortar las verduras. Todo iba bastante bien, no había terminado quemando las verduras, como solía hacer, e incluso el primer rollito había salido casi perfecto. Pero entonces su celular comenzó a sonar y él, como hacía desde las últimas dos semanas, casi corrió para atender la llamada, en la espera de que sea cierta persona con la cual ya casi no hablaba.

Pero no, era Taehyung, y de no ser porque no se hablaban hace medio siglo, no hubiera atendido la llamada.

- ¡Tae! ¿Cómo estás?- saludó cuando llevó el celular a la oreja, no sin antes limpiar sus manos con el delantal que estaba usando para cocinar.

- Jungkookie~ mi niño preferido- el apodo que empleó su amigo lo hizo sonreír- No estás en el instituto, ¿verdad?

- No, no- se apresuró a decir mientras se apoyaba en la encimera de la cocina y revisaba que la comida no fuera a quemarse- Salí hace un rato, estaba cocinando algo. ¿Tú cómo estás? ¿Yoongi está contigo?

- Yoongi y yo no somos siameses, ¿sabes?- respondió entre risas- En realidad, estoy... Espera- Jungkook esperó en la línea, no haciendo mucho caso a los murmuros que se escuchaban a través de esta puesto que su amigo solía ser un poquito raro a veces- Así que, ¿estás en tu casa?

Jungkook negó con la cabeza divertido- Acabo de decirte que estoy cocinando.

- Bueno, tal vez habías abierto tu propio restaurante del cual yo no estaba enterado de nada.

- Pues no, aún no abrí mi restaurante. Voy a hacerlo con Yoongi, ¿recuerdas?- bromeó, su celular siendo sostenido entre el hombro y su oreja mientras que con ambas manos preparaba su plato de comida.

- Como sea, estoy en Seúl.

Aquello sorprendió un poco a Jungkook. Taehyung vivía en Deagu, al igual que Yoongi, entonces ¿qué hacía allí?

- Realmente espero que no te enojes, pero acabo de enviar un paquete a tu casa- su ceño se frunció nuevamente, las cosas no hacían más que ponerse raras. Pero no le dio tiempo a decir algo porque el timbre de su casa sonó, y él se dirigió a la puerta aún con el celular en su oreja- Yo... No creo que te enojes después de verlo, así que suerte.

Talk to Me // KookminDonde viven las historias. Descúbrelo ahora