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- ¿Tuvieron un buen viaje?

- Sí, a pesar de que tu padre tuvo que trabajar, pudimos recorrer un poco la ciudad.

Jimin se detuvo en la escalera cuando escuchó la voz de Jungkook y la de una mujer, supuso que era su madre. Ya la había visto una vez, pero no había tenido el tiempo suficiente para hablar con ella o con su esposo, así que era inevitable que se sintiera nervioso. No sabía qué les había contado Jungkook sobre él, ni tampoco cómo debería presentarse. No podía decir "hola, soy el chico con el que su hijo se escribe todos los días". Tampoco podía decir que era su novio, porque ciertamente no lo eran. No era algo tan complicado, pero los nervios no lo dejaban pensar con claridad.

Así que, simplemente suspiró y siguió bajando las escaleras, dándose ánimos mentalmente y convenciéndose de que no era gran cosa.

Una mujer con el cabello negro hasta los hombros estaba parada con una bandeja de cupcakes, justo cuando Jimin entraba. Fácilmente podía decirse que era la madre de Jungkook, pues ambos tenían los mismos ojos. La mujer se detuvo, mirándolo con curiosidad.

- Mamá, te acuerdas de Jimin, ¿verdad?- dijo Jungkook para romper el silencio. Se levantó de su asiento y atrajo al rubio con una mano en su cintura.

- Mucho gusto, señora Jeon- Jimin habló educadamente con una sonrisa y haciendo una reverencia.

- Puedes llamarme Myeong, cariño- ella le sonrió, incluso se le formaban esas adorables arrugas al rededor de sus ojos al igual que su hijo. Jimin tomó asiento a un lado de Jungkook mientras que este le servía café. Myeong los miraba a ambos, nunca borrando su sonrisa de su rostro- Creo que ya te he visto.

Jimin tomó un trago del café y luego asintió- Hace un tiempo vine a su casa...

- Lo sé, pero siento que te vi en otro lugar- la pelinegra se lo quedó mirando con los ojos entrecerrados, y luego abrió grande de los ojos- ¡Ya lo recuerdo! Compré una revista para leer en el viaje, y quedé maravillada cuando te vi. Tienes un rostro muy bello, Jimin. Kookie no me comentó que eras modelo.

Las mejillas del rubio se ruborizaron y miró a Jungkook a su lado. Este sólo estaba concentrado en comer los diferentes cupcakes que su madre había preparado.

- No lo creo- dijo Jimin, negando con una pequeña sonrisa- Pero muchas gracias.

- Bebé, sabes cuán hermoso eres- Jungkook le recriminaba con la mirada. Volvió a atacar un cupcake, segundos después percatándose del mote cariñoso que había usado en frente de su madre. No se atrevió a mirarla.

- Ya entiendo- murmuró Myeong, observando lo avergonzados que estaban ambos jóvenes. Terminó su taza de café, reprimiendo una sonrisa cuando vio a su hijo mirar a Jimin con total adoración. Demás estaba decir que estaba encantada al presenciar cuán feliz se encontraba Jungkook con el chico a su lado- Bueno, iré a dormir un poco. Estoy un poco cansada del viaje.

Jungkook se obligó a desviar su vista del rubio y miró a su madre antes de que esta subiera las escaleras- ¿Dónde está papá?

- Tuvo que ir al despacho, lo llamaron para un nuevo caso- miró a Jimin- Fue un placer conocerte, Jimin.

Jimin se giró para sonreírle- El placer fue mío, señora.

Jungkook observó como su madre se alejaba, y luego se giró hacia el rubio con una sonrisa- ¿Ya estás listo?

- Um, ¿listo para qué?

- ¡Para salir con los chicos!- respondió el pelinegro. Park soltó un "oh" cuando lo recordó, y Jungkook lo miró curioso- Estás algo distraído hoy.

Talk to Me // KookminDonde viven las historias. Descúbrelo ahora