El día había llegado, todos en la escuela, especialmente las chicas y chicos que les gustaba infinite, esperaban su llegada a la escuela.
Un carro de color negro con vidrios polarizados se detuvo en la puerta de la prestigiosa escuela. De esta bajó un lobo negro de la puerta del chofer para abrir la puerta de atrás.
De este salía el chacal, con su ojo azul por el daño en el accidente, y su ojo dorado, resplandeciendo contra la luz del sol mañanero.
Su traje tan impecable como siempre. Un pequeño bolso de cuero y detalles de plata donde llevaba sus libros.
El lobo con una pequeña reverencia se despidió de su joven amo y se retiró.
Entra a la escuela de forma tranquila, con su mirada neutra y gran caminar, la elegancia se le miraba donde se le mirara.
Mientras iba avanzando varias chicas y chicos interceptaban, como siempre, su andar; para entregarle un presente por su cumpleaños número 17.
El los recibía con una sonrisa falsa, como su costumbre, y los aguardaba en su bolso o algunos se ofrecían a llevarlos. Cosa que no se negaba porque eran muy grandes o pesados.
Mientras recibía los regalos se fijaba en cada uno, buscando a aquel que llevara el collar con un pequeño trozo de pastel de fresa como dije. Por desgracia aun no lo veía.
Después de la ola de regalos, llego a su casillero. Dudaba en abrirlo puesto que no sabía si encontraría algo.
Cuando se decidió y lo abrió se dio cuenta que había una nota pero no un postre como es su costumbre.
Feliz cumpleaños infinite
Espero que sea especial este día. Y que lo llegues a disfrutar aunque no te agraden las cosas pomposas.
Recuerda, hoy nos encontraremos y te daré mi regalo.
Sonríe y aguarda la nota.
Toma sus cosas y va a sus clases.
Durante todo el día estuvo recibiendo regalo tras regalo, felicitaciones y muchas cosas más. Pero, no podía pensar en otra cosa que en ver a su admirador.
Esa persona dulce que no trataba de impresionarlo o alabarlo, sino de demostrarle su cariño. Tímido, listo, sincero.
La emoción hasta lo hacía olvidar que estaba en la escuela y que debía prestar atención.
A la hora del ultimo timbre, que señalaba la hora de salida.
El chacal ya se encontraba en el lugar acordado. Esperando ansioso.
Mientras el esperaba, no muy a lo lejos, un lobito pelirrojo, nervioso, corría para el lugar con un pastel especial en sus manos.
Era uno de los postres más complicados y deliciosos que había preparado en su vida. Tuvo que conseguir un chocolate especial para realizarlo. Además de ingredientes de primera.
Le fue difícil pero lo logró. Todo por el chacal.
Daba la vuelta en una esquina cuando fue interceptado por un grupo de chicos, los mismos que lo humillaron en la cafetería semanas atrás.
-miren, pero si es el pobre- el que parece ser el líder comienza a molestarlo
Desde el inicio de clases, cuando llegó y se enteraron que era becado, ha sido molestado por ese grupito. Ellos eran los culpables del no poder hablar frente a todos o ser más social.
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Dulce Detalle (infirokie)
Historia Cortapequeños detalles que deseo darte para demostrar mi amor, pero sin que sepas que soy yo
