014 | Jin

2K 258 1
                                        

—¡Oye tú, niño! —me quejo al ver cómo el chico toma una chocolatina y se la mete en el bolsillo. Acto seguido, camina hacia la puerta—. ¡No has pagado eso! Así que déjalo en su sitio.

El crío sale corriendo en cuanto le llamo la atención. Maldigo en voz alta, ya que no se me permite dejar la tienda sola, mi jefe no está y no tengo derecho a abandonar mi puesto así porque sí. Abro la puerta con la esperanza de interceptar al niño. En cuanto lo veo correr en dirección este, le grito:

—¡Niñato de mierda, conozco a tus padres! ¡Te vas a enterar!

A continuación, vuelvo a adentrarme en la tienda. Hoy me toca arreglar los estantes y aún queda mucho por hacer.

Sin embargo, acabo cediendo a mis impulsos y salgo a la calle a fumar. Enciendo el cigarro y me quedo mirando la pared de hormigón detalladamente. Un lagrima desciende por mis ojos la cual pasa casi inadvertida hasta que recorre el puente de mi nariz. Mi teléfono vuelve a sonar por quinta vez en el día, Yerim está esperando por una respuesta a su pregunta. Pero la verdad es que no creía poder ir al funeral, por más que me pese, no quería hacer frente a semejante realidad.

Costuras | Namjin Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora