Me quito la camiseta en cuanto abro la puerta de mi apartamento. Yoona se explayó hablando sobre su reunión de negocios en el que hacía de interprete, y por eso terminé llegando a casa tan tarde, los minutos se convirtieron en horas hablando de lo mismo. No me habría molestado si el tema me interesara de verdad, pero lo cierto es que me estaba quedando dormido a mitad de la conversación.
Enciendo la luz del baño, ya que la de la entrada no funciona. Mi estudio no es nada del otro mundo. De hecho, es minúsculo: dos cuartos y un baño pegado al comedor. Cuando estoy solo resulta cómodo, pero si hay otra persona, los treinta metros cuadrados empiezan a sentirse claustrofóbicos.
A veces me gusta fantasear con el mañana. Tal vez algún día sea rico. La idea me emociona tanto que, en ocasiones, me cuesta dormir. Pero la posibilidad es tan remota que, cuando vuelvo a la realidad, todo se siente como una broma de mal gusto.
Salgo del baño, me deshago de los pantalones y me dejo caer al suelo, vestido solo con unos bóxers negros.
Abro la ventana buscando algo de aire frío. Mi estudio se ubica en la periferia, así que de noche está abarrotado de jóvenes problemáticos, chavales sin grandes perspectivas de vida, de ellos emana rabia contenida, casi puedo escuchar sus lamentos de dentro. Desde mi cuarta planta soy testigo de otro altercado típico de Ahyeon-dong, mi barrio. Un chico está acorralado por tres hombres, pues al parecer, les robó las mochilas. Uno de ellos lo agarra del cuello de la chaqueta y lo sacude con fuerza. Desde luego, no es una vista agradable de ver pero no revuelve nada dentro de mí. Me gustaría sentir algo —una chispa de indignación, tal vez—, pero no encuentro esa ferocidad bajo mi piel.
Esto es el pan de cada día, hay una cotidianidad en ello inquietante que anula todo rastro de indignación. A continuación, apoyo la cabeza en el marco de la ventana y alzo la vista hacia el manto estrellado que se extiende sobre mí. Entonces, pienso en todo y en nada al mismo tiempo. La noche me calma. Las estrellas lucen imponentes, como motas de polvo inalcanzables.
Después de unos minutos, suspiro agotado y cierro la ventana, impidiendo que los gritos se cuelen por la rejilla.
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Costuras | Namjin
FanfictionPalestina libre 🇵🇸 • Ganadora de los Carrot Awards 2020 • Ganadora de los Premios Versalles 2021, segundo lugar en FanFic • Ganadora del Concurso Wattlas 2021 -No seas así, Jin. -Nos miramos fijamente, él parece pedir misericordia mientras que y...
