¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
—Ya háblame. No sabía que esa era la respuesta del chiste.
Joaquín ignoró al rizado para seguir fingiendo que memorizaba sus líneas. Ambos se encontraban en descanso en el camerino de Joaco. Emilio se quitaba el paliacate del personaje para comenzar a jugar con el. Joaquín permanecía sentado en el sillón viendo su celular.
—Hazme caso.
Joaquín solo levanto una ceja y siguió ignorándolo.
—Te juro que solo lo dije a lo pendejo. No sabía que esa sería la respuesta.
Emilio se sentó a un lado de Joaquín reclamando su atención. Joaquín actuaba como si nadie más estuviera en la sala.
—Cuéntame otro chiste o me encuero.
Joaquín no pudo evitar soltar una carcajada por lo tonto que podía llegar a ser su novio. Emilio sonrió al ver que estaba logrando su atención.
—No me gusta como me estas ignorando.—El rizado acariciaba la rodilla de su pareja lentamente mientras ponía cara de cachorrito.
—Dame un ejemplo de como ignorarte y que te guste.
—Así.
Emilio acortó la distancia que había entre ambos besando dulcemente a Joaquín, que no pudo contenerse y siguió besándolo.
—Joaquín me ayudas a escoger la ropa que...—Nikolas entro rápidamente por la puerta sin siquiera notar a los chicos hasta que la cerró. —Y SE ESTÁN BESANDO.
—¿Que quieres mocoso?— Emilio mataba con la mirada a la existencia de Nikolas en ese momento.
—Hagamos como que esto no paso.— Nikolas salía avergonzado de ahí, lo más rápido posible para no tener problemas con el rizado.
—¿Tu puerta tiene seguro?— Ambos chicos sonreían.
—No sirve.
—O te deshaces de Niko o nos vamos al mío.
—Creo que la segunda opción me agrada más.
—Para situaciones extremas...—Emilio esperaba a que su novio terminará la frase.
—Trivago.
—Decisiones extremas, amor.
—Si me das otro beso te perdono. —Joaquín hinchaba sus labios provocando que el rizado riera. —Todo sea por unir a la familia.