" Y ahora entiendo cual es mi papel, nos queremos cuando nadie ve."
No podía dejar de pensar en él. A todas horas los recuerdos de bonitos momentos juntos se reproducían en su mente haciéndolo sonreír. Era real, se estaba volviendo loco. Loco por él. Emilio contaba los minutos para volver a verlo, estaba ansioso de platicar con él y extrañaba verlo arrugando los ojos como cuando reía. El rizado acababa de tomar una ducha después de llegar del aeropuerto. Eran las 6 de la tarde y decidió merendar un poco de mango, para después irse a su habitación. En todo el día, Joaquín ni siquiera le había hablado. Pasó una hora recostado hasta que finalmente recibió una llamada.
"¿Si?"
"¿Estás ocupado esta tarde?" Su corazón se aceleró.
"No, acabo de cancelar todo." Joaquín rio.
"Quiero hablar contigo. ¿Te apetece vernos?"
"Si, si claro, dime dónde y a qué horas."
"En 30 minutos en mi casa, podemos ver algo si quieres."
"Me encanta, te veo en 30 minutos."
Emilio colgó mientras corría a cambiarse, quizá Joaquín tenía una respuesta.
....
Su cabello no estaba cooperando para nada en ese momento. Joaquín se había retrasado a cambiarse por estar intentando tranquilizar sus cabellos chinos que habían decidido estar esponjados todo el día. No encontraba la plancha para el pelo y su hermana y madre habían salido a una cena. Se encontraba en la habitación de su hermana buscando algún producto para el cabello que pudiera mejorar su situación. Todo estaba hecho un desastre. Tocaron el timbre y su corazón dio un vuelco enorme. Corrió al espejo con una bandana que había encontrado en el camino en mano. Vestía un crop top gris junto con un short negro, la bandana negra hacía que pareciera todo más fresco; suspiro para correr a abrir la puerta.
"Hola Cecilia, me asustaste, creí que era otra persona." Abrazaba fuertemente a su ama de llaves que llegaba a realizar la limpieza. Ambos se conocían desde que este era pequeño.
"¿A quién esperas diablillo? Tu mamá me dijo que llegarían tarde hoy y tu aprovechaste." Cecilia jalaba con suavidad el cachete del rizado mientras ambos reían.
"Ya lo conoces, Emilio vendrá a ver una película conmigo." Joaquín no paraba de sonreír, incluso decir su nombre lo ponía feliz.
"Quiero la puerta abierta de tu cuarto, eh. Estaré haciendo la cena, si quieren algo me avisan, y no hagas tonterías mi niño." Cecilia se alejaba a la cocina gritando.
"No te lo prometo." Joaquín reía juguetón mientras cerraba la puerta. Una mano llena de pulseras impidió que la cerrará. Subió la vista y se encontró con Emilio sonriéndole. Joaquín literalmente se quedó embobado. Emilio usaba una gorra negra que les habían regalado en una función de teatro, la cual se intercambiaron quedándose con el nombre del otro. Su nombre se encontraba en la gorra de Emilio. Joaquín pensaba que el color negro era el perfecto para el mayor, que vestía prácticamente de solo ese color.
"Hey, ¿puedo pasar?" Emilio llevaba un paquete de su cerveza favorita y sus llaves del auto en su mano.
"Claro, pasa." Joaquín cerraba la puerta con nerviosismo. "Sígueme." Emilio aprovechó para ver al rizado, se veía horriblemente tierno con esa bandana en el cabello, y su crop top lo incitaba a seguir mirándolo. "Ceci, estaremos en mi cuarto." Joaquín gritó abriendo la puerta de su cuarto para que el mayor entrara. Emilio recordaba vagamente la habitación de Joaco, pero en esta ocasión lucía demasiado ordenada. Se sentó en medio del enorme sofá que esta tenía enfrente del proyector.
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Fanfiction𝒞𝒽𝒶𝓉𝓈 𝒻𝒶𝓁𝓈𝑜𝓈 𝒹𝑒 𝐸𝓂𝒾𝓁𝒾𝑜 𝓎 𝒥𝑜𝒶𝓆𝓊í𝓃 𝑒𝓈𝒸𝓇𝒾𝓉𝑜𝓈 𝓅𝒶𝓇𝒶 𝓈𝒽𝒾𝓅𝓅𝑒𝒶𝓇.
