Por la mañana todo parecía ser normal, la madre de Aomine no sospechaba lo más mínimo, o eso crían aquellos dos que desayunaban con las mejillas rojas a causa del calor que se presentaba aquella mañana soleada, esas que no te dejan dormir más de lo que puedes o deseas porque te sacan corriendo de la cama. Se generaba un juego de piernas bajo la mesa entre el pelirrojo y el moreno soltando ciertas risitas juguetonas que la madre comprendía como juegos entre estos sin querer meterse más allá de todos aquellos juegos, lo que estos no sabían, era que aquella dulce mujer a las seis de la mañana ya andaba dando vueltas y presenció aquella romántica escena, de su hijo con las piernas enroscadas entre las del peli claro y un brazo fornido alrededor de su cintura, así que más claro no le podía quedar el cuento. Estaban en algo.
Apareció el padre del moreno, Aomine <padre> era un hombre de 40 años, de cuerpo grande y formado con valores y confianza en él y en el resto al que le caía bastante bien la presencia de Kagami quien se levantó para saludarle y este le abrazó con fuerza.
-Es un gusto tenerte en casa hijo.- le saludó el hombre.
-Gracias señor, espero que no haya llegado tan tarde anoche.- le dijo el pelirrojo sentándose otra vez a la mesa junto al moreno.
-Pues lamento decir que sí, fue agotador tener que estar en esa oficina por culpa de otros. ¿Cómo estás hijo?
-Bien, algo cansado.
-me imagino, este calor no deja dormir como corresponde ¿no?
-Lo bueno es que ya es fin de semana- comentó la madre besando la mejilla de su esposo y entregando a éste una gran taza de café.
-y¿cómo está tu padre Taiga?¿ volvió a casa?.
-s-si, él está en casa.
-¿y no estás con él? no me digas que pelearon.- interrogó el padre, pero viendo a los ojos de su hijo, el cual le hizo muecas de que no siguiera hablando o preguntando.
El padre de Daiki a pesar de ser un hombre reservado, le tenía bastante confianza a Kagami como para preguntar por su padre sabiendo que era un tema serio o más bien delicado, y sabía leer perfectamente sus expresiones, notando el cambio en el rostro del de tez blanca antes de darle otro sorbo a su taza y volverle a mirar.
-Saldré por la tarde cariño, ustedes chicos quedense en casa y almuercen tranquilos- cambió de tema el padre, siguiendo con su desayuno.
El día transcurría tranquilo con los chicos en el living viendo películas, Kagami recostando la cabeza en las piernas de Aomine sobre el sillón y este sin saber si cambiar la película o no ya que le parecía bastante dramática para su gusto y el contrario no parecía ponerle mucha atención su pantalla ya que miraba su móvil a cada instante.
- ¿Esperas la llamada de tu padre?
-yo...no lo sé, quizás. ¿ Es muy inútil?
-no lo creo, incluso es muy bondadoso de tu parte pensando en lo cruel que fue contigo porque si lo haces, quiere decir que le darás tu perdón.
-soy un idiota.- se quejaba kagami cubriendo sus ojos con uno de sus brazos.
-Uno muy grande, pero no por las razones que crees, si no por... no lo sé, te sale natural.
-maldito jajaja-
un juego de cosquillas se les escapó, taiga encogiéndose en las piernas del moreno y este repartiendo leves besos en sus mejillas y a la vez provocando risas en este por los divertidos toques hasta que oyeron la puerta ser golpeada suavemente siendo que estaba abierta ya que era el living.
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"Solo mirame a mi"
FanficDicen que del odio al amor hay un solo paso, pero quién lo dará primero? Un fanfic de la pareja Aomine x Kagami que te emocionará y divertirá a la vez basado en sus rivalidades y sentimientos del uno por el otro. Conste, lenguaje no apto para menor...
