>>Jun<<

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—Joven Jun, queda bajo arresto por el asesinato del joven Yoon JeongHan—.

Jun no reaccionó ante las palabras dichas. Dos hombres lo levantaron de golpe y lo esposaron. Él sólo seguía observando a la nada, no terminaba de comprender qué era lo que estaba ocurriendo.

Lo llevaron a rastras hacia una celda y él aún seguía sin emitir sonido alguno. Lo empujaron dentro de esta y quitaron las esposas de sus muñecas. Jun seguía ahí parado sin moverse, una lágrima silenciosa resbaló por su mejilla y él inconscientemente sobó sus muñecas que se encontraban rojas y adoloridas por el reciente roce del metal. Necesitaba que alguien lo sacudiera y le explicara qué estaba ocurriendo.

¿Iría a la cárcel?
¿Por qué?
Él no hizo nada malo, nada por lo que alojarlo en un lugar tan horrible.

Observó el cuarto detenidamente. No había nadie, seguro que esa celda sólo sería suya. Divisó un colchón y un lavabo, nada más. Se acercó a la pequeña cama y se sentó sobre ella, juntó sus dedos, bajó su cabeza y chocó su frente contra sus manos. Las lágrimas seguían escurriéndose por su rostro.

Pero todo estaría bien, ¿no es así? Seguro sus amigos vendrían pronto por él, sí, se quería aferrar a esa idea. Los chicos sabrían que él nunca le haría daño a alguien de esa manera. Pronto vendrían.

Sin embargo, justo ahora sentía un vacío en su pecho que no lograba explicar. Comenzó a llorar con más fuerza y terminó por recostarse en el colchón, las lágrimas no dejaron de salir hasta que quedó sumido en un sueño profundo, con rastros de gotas sobre sus mejillas.

[Tiempo después]

Jun se encontraba sentado en una esquina entre esas cuatro paredes. No sabía cuántos días habían transcurrido desde que lo encerraron, su noción del tiempo estaba distorsionada. Seguía solo, no había hablado con nadie desde que había llegado allí. Su boca se encontraba seca y su voz se había vuelto más ronca de lo usual.

Jun aún seguía con las esperanzas de que sus amigos vendrían a sacarlo de allí, él lo creía con ansias. Sonrió para sí mismo al recordarlos.

Recordó los conciertos, los ensayos, las bromas, y los momentos que vivieron juntos. Recordó lo mucho que amaba bailar, aunque había olvidado la sensación que le traía ¿Cómo era que se sentía? No lo sabía.

Estaba feliz, no esperaba el día en que podría volver a ver la luz del sol y divertirse con sus amigos. Sabía que saldría de allí con ayuda de ellos.

Pero la realidad es que ya habían pasado seis meses desde su llegada, y él no lo sabía. La realidad es que nadie vendría a salvarlo, pero él no lo sabía.

Estaba cómodo evadiendo la verdad, para él era reconfortante resguardarse en esa burbuja de ilusión que había creado para protegerse de la verdad, la cruda verdad.

El corazón de Jun era inmenso, él amaba enormemente a los chicos, y no desconfiaría de ellos.

Y es irónico, porque los demás desconfiaron de él.

Y allí quedó, solo y abandonado en un rincón del cuarto, mientras que el polvo de este lo volvía más y más débil con el tiempo. Pero Jun seguía sonriendo, porque tenía Fé en sus compañeros.

Tarde o temprano tendría que aceptar las cosas como eran, tarde o temprano su burbuja reventaría y allí se podría esperar lo peor.

Es una pena que una persona tan optimista, tan amable, tan ilusa, tenga que terminar alojada en un lúgubre túnel sin salida. Y todo por haber tomado una mala decisión, tú lo condenaste.

Lo siento, Jun no es el verdadero responsable. Vuelve al inicio de la historia, piensa bien tus elecciones y ¡halla al mentiroso!

Final malo #2

Halla Al Mentiroso [SEVENTEEN]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora