>>Woozi<<

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—Joven Jihoon, queda bajo arresto por el asesinato del joven Yoon JeongHan—.

Woozi se levantó pesadamente de la banca y miró a todos los guardias con sorna, soltó una carcajada burlona y alzó ambos brazos voluntariamente para que colocaran las esposas.

Los guardias quedaron algo confusos por la actitud del chico, pero no vacilaron y lo sujetaron con los círculos metálicos sin piedad alguna. Woozi sabía que tarde o temprano acabaría de esa manera, al fin y al cabo las mentiras siempre salen a la luz sin importar qué.

Se quejó un poco internamente por la molestia que sentía en sus muñecas pero luego comenzó a imaginar todo lo que se avecinaba y ese dolor físico era lo menos que le preocupaba ahora.

Lo comenzaron a sacar a rastras de la sala de espera y mientras iba alejándose se giró, logró apreciar mera decepción y pesar en la cara de sus amigos, sobre todo en el rostro de SeungCheol.

Jihoon notó que Cheol lo observaba con rencor y sólo se limitó a bajar la mirada para seguir su camino.

¿Cómo explicar que todo esto lo había hecho por él?

¿Cómo explicar que siempre quiso al líder de una forma diferente?

¿Cómo explicar el amor?

Definitivamente este sentimiento es tan poderoso que te lleva a cometer los actos más dementes e imprudentes de tu vida. No te hace dudar, te obliga a arriesgarte con tal de ver feliz de nuevo a la persona que amas.

Jihoon fue llevado hasta una celda que se encontraba deshabitada, lo alojaron allí dentro sin ningún gentil trato en el proceso y luego los guardias se esfumaron dejando al menor en un lugar completamente oscuro e inexplorado que próximamente sería su perdición.

Se acercó hacia la cómoda que se encontraba al final de la celda y se recostó tranquilamente.

No se sentía mal, toda acción lleva a una reacción correspondiente y él ahora estaba pagando por las acciones que cometió. Pero no se arrepentía, en realidad se sentía más vivo que antes.

Él podría estar encerrado, podría estar condenado casi de por vida, pero al menos sus amigos estarán libres de convivir con una persona como Yoon JeongHan.

A los ojos de Jihoon, él salvó a los demás.

Claro que cada quien tiene su punto de vista, y no todos pensaban como él.

Cerró los ojos y durmió feliz, ya todo estaba hecho y no había vuelta atrás.

No había por qué lamentarse, no había por qué llorar o por qué tener miedo. No era el fin del mundo ser descubierto, él tampoco amaba mentir, aunque hubiera preferido que la sentencia recayera en otra parte para poder gozar de la nueva vida sin Yoon en ella. Todo hubiera sido perfecto si no estuviera encerrado, se podría decir que un ochenta por ciento del plan salió bien, con eso se conformaba.

[Cuatro meses después]

—Lee Jihoon, por favor acompáñeme— habló un guardia del otro lado de las rejas mientras comenzaba a quitar la cerradura.

Jihoon lo miró expectante, esperando respuestas, pero al ver que no emitía ninguna palabra sólo asintió y siguió al oficial.

Fue llevado hacia una pequeña habitación que no tenía más que una sencilla silla que reposaba frente a una gran barrera transparente que lograba dividir aquel lugar en dos partes.

Volvió a observar al guardia con confusión y este logró captar la mirada de desconcierto en el menor, por lo que se removió y se apresuró a decir— Tienes una visita, alguien quiere hablar contigo. Toma asiento y espera— Y salió de la habitación cerrando la puerta tras de sí.

Halla Al Mentiroso [SEVENTEEN]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora