Capítulo 10: Puerta derribada y Strauss.

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Continuación

20:16 p.m.

Todos se dirigieron hacia los ascensores, con la única excepción del Agente Marshall. Aunque era un agente de campo, había tomado la decisión estratégica de permanecer en el bullpen junto a Penélope García para profundizar en la huella digital y financiera del sospechoso en tiempo real. Los agentes de la UAC, acompañados por Emily Prentiss, ocuparon el ascensor situado frente al bullpen, mientras que el equipo de la CIA cruzó el pasillo para utilizar el elevador del lado opuesto.

Dentro del ascensor de la UAC, el descenso se produjo en un silencio denso e incómodo. La tensión entre los antiguos compañeros y la ahora jefa de INTERPOL era palpable, flotando pesadamente en el aire confinado de la cabina. Emily sentía las miradas furtivas y el peso del pasado, pero mantuvo su expresión imperturbable, con la mirada fija en el indicador de pisos que bajaba. La quietud solo se rompió por el sonido agudo de su teléfono celular.

—Disculpen —dijo Emily con voz neutral, sacando el dispositivo con un movimiento fluido para contestar—. Habla la jefa Prentiss.

—Hola, Emily. Quería una actualización. ¿Cómo va el caso? —preguntó Clyde Easter desde el otro lado, su voz sonando con una familiaridad británica que contrastaba con la frialdad del ascensor.

—Estamos avanzando con rapidez, Clyde. De hecho, en este preciso momento nos dirigimos a ejecutar una orden de detención contra un individuo que encaja perfectamente en el perfil del imitador.

—Esas son excelentes noticias. Avísame de inmediato si surge cualquier inconveniente operativo o político.

—Claro. Adiós —respondió ella de forma sucinta antes de colgar y guardar el teléfono. La breve interrupción pareció acentuar aún más el silencio posterior hasta que la cabina llegó al estacionamiento.

Las puertas se abrieron y el grupo salió al unísono, dirigiéndose hacia la flota de camionetas negras del FBI para iniciar los preparativos tácticos. Casi simultáneamente, los agentes de la CIA aparecieron por la otra salida del estacionamiento, ya listos y moviéndose con precisión militar.

Emily se dirigió hacia un sedán negro blindado asignado por la INTERPOL para ella y abrió el maletero. Con movimientos practicados y eficientes, se quitó la chaqueta de vestir, quedándose con una blusa negra ajustada, y se colocó un chaleco antibalas de alta gama que llevaba la inscripción "INTERPOL" en letras blancas reflectantes en el pecho. Se ajustó las correas laterales con firmeza, el material balístico moldeándose a su figura delgada y bien formada. A continuación, extrajo dos armas de fuego adicionales de una caja de seguridad en el maletero; verificó las recámaras y aseguró una funda en la parte posterior de su jean y otra en una funda de muslo en su pierna derecha. Tras verificar su equipo, cerró el maletero con un golpe seco y caminó hacia los agentes de la CIA.

—¿Lista? —preguntó Emily al llegar al lado de su hermana mayor. AJ Prentiss ya estaba equipada con su propio chaleco táctico de la CIA, manteniendo una postura de alerta con los brazos cruzados.

—Siempre —respondió AJ simplemente.

—Curioso... No te he visto equiparte con ningún arma de fuego desde que bajamos —admitió la morena con una ceja levantada.

AJ la miró con una media sonrisa irónica.

—Ya tengo todas mis armas puestas, Em. No necesito un maletero para armarme.

—Oh, es cierto. Había olvidado por un momento tu vieja regla de la academia de nunca alejar tus herramientas de trabajo de ti, ni siquiera para dormir —dijo Emily con una leve risa.

Trabajando Juntos (CIA, INTERPOL, FBI)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora