Continuación…
Todos llegaron de regreso al almacén abandonado empapados de pies a cabeza. Al cruzar el umbral, fueron recibidos por García y Marshall, quienes se apresuraron a entregarles varias toallas secas que habían traído del convoy. Por suerte, habían juntado suficientes para abastecer a todos.
Los perros de la unidad canina se retiraron a un rincón para sacudirse el agua acumulada en sus pelajes antes de sentarse en hilera, uno al lado del otro, con disciplina militar. Marshall observaba fijamente a los caninos con el ceño levemente fruncido.
—¿Qué sucede, Marshall? —preguntó García, notando su fijación—. Te quedaste tildado mirando a los perros.
—Nada en particular... Es solo que tenía la firme impresión de que habían más perros. Debí haber contado mal al principio —respondió él, rascándose la nuca.
García se quedó mirando la fila de caninos con vacilación cuando, en ese momento, uno de los guías de la unidad se acercó a ellos secándose el rostro con una toalla.
—No contó mal, agente Marshall. De hecho, nos está faltando un integrante —mencionó con pesar.
—¿Cómo que falta uno? ¿Qué fue exactamente lo que pasó allá afuera? —quiso saber García, abriendo los ojos de par en par.
—La verdad es que no lo sé con certeza —admitió el guía su desorientación—. Nuestro mejor rastreador simplemente rompió filas y salió desbocado a una velocidad increíble. Supongo que habrá detectado la presencia de algún animal silvestre o un ciervo en la espesura.
—Genial... No tenemos idea de dónde está la Directora y ahora tampoco sabemos el paradero de un perro rastreador de élite —comentó Penelope justo antes de que un trueno ensordecedor retumbara sobre el techo de chapa del almacén, haciéndola dar un brinco—. ¡Santo Cielo! —casi gritó, llevándose las manos al pecho—. Chicos, sugiero formalmente que recojamos todo y regresemos a la central de la UAC.
—Coincido plenamente —intervino Vaughn, observando los tubos de luz fluorescente que parpadeaban con debilidad en el techo—. Con la fuerza que está cobrando esta tormenta, el suministro eléctrico de este lugar va a colapsar en cualquier minuto.
—Tiene toda la razón —asintió Blake—. Estar a oscuras aquí no nos aporta ningún beneficio operativo.
—De acuerdo. Que todos recojan el equipamiento táctico; nos replegamos a la oficina inmediatamente —anunció Emily con voz firme.
Todos asintieron y comenzaron a embalar las computadoras y los terminales de comunicación que habían instalado. Una vez completado el procedimiento, la caravana de vehículos emprendió el viaje de vuelta hacia el edificio del FBI.
Durante el trayecto, Emily, que viajaba en la camioneta conducida por Kim, notó la rigidez en la postura del agente y decidió romper el silencio.
Al sentir la mirada de la morena sobre él, Kim exhaló un suspiro pesado.
—Solo espero que esté aguantando en algún lugar seco —dijo Kim sin apartar la vista de la carretera golpeada por la lluvia.
—AJ es una de las personas más fuertes y tenaces que conozco, Kim. Tú mismo me lo dijiste hace unas horas —le recordó Emily con suavidad.
—Lo sé, de verdad lo sé. Es solo que... resulta frustrante no poder hacer nada.
—Te preocupa. Lo entiendo perfectamente porque a mí me está devorando la misma angustia —admitió Emily mirando a través de la ventanilla empapada—. Desearía con todas mis fuerzas que esta maldita tormenta cesara para regresar al bosque. Esta lluvia constante solo juega en nuestra contra.
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Trabajando Juntos (CIA, INTERPOL, FBI)
FanfictionEsta es una historia basada principalmente en la serie Criminal Minds, pero irán apareciendo otras series también. En la historia me enfocare principalmente en la vida de la Agente Emily Prentiss y su hermana. Acá también agregaré sobre el Proyecto...
