Capítulo 39

286 37 2
                                        


En algún lugar del país del rayo

Jiraya Esperaba recargado en la pared frente a una habitación con la mirada perdida, a pesar de que los tratamientos habían sido positivos, a Tsunade le preocupaba alguna infección, por lo que hasta que sus heridas sanaran por completo, el paso a terceros estaba prácticamente prohibido. La puerta se abrió y Tsunade salió junto a una joven de cabello negros y de ojos del mismo color.

Jir - y bien - ella negó.

Tsu - las heridas están sanando bien, pero... - el peliblanco entendió todo , físicamente ambos se recuperaban rápidamente, pero al parecer lo que sea que les haya pasado en ese cuarto les había ocasionado un fuerte shock, casi como si ellos no quisieran despertar. 

Jir - bueno, no podría culparlos si no despiertan después de eso -

Hace dos semanas.

La pelea entre Deidara y Suigetsu fue pareja, el escudo le dio la oportunidad de usar sus bombas mas libremente. 

Tsunade estaba atenta a la pared, rezando por que se abriera puerta, no sabían cuanto tiempo podría darles Deidara, (después de todo, había estado peleando con otro enemigo). Hinata había vuelto a tomar su lugar en el escudo cuando la pared por fin cedió. Sin perder tiempo entraron siendo resguardados por el escudo.

Sug - NO - Intento llevar su moustruo con toda su fuerza contra el escudo, pero el rubio se puso en medio cortandole el paso. -MUEVETE - el rubio aventó un par de bombas hacia el.

Mientras tanto, el olor a sangre penetró sus narices y cuando llegaron notaron los cuerpos sin piel, sus músculos estaban tan pegados al hueso que parecían haber sido chupados hasta ese extremo. Solo dos cuerpos siegan desprendiendo esa luz roja. y en ambos era apenas un hilo de luz, Jiraya no dudo, lanzó el Kunai destruyendo dos cristales y la energía se detuvo.

En medio del cuarto había un cuerpo enorme que casi abarcaba toda la habitación, aunque no dio señal de moverse.

Jir - ¡que demonios !-

Tsu - revisen si alguno tiene pulso - Todos obedecieron y tras destruir los cristales, procedieron a ver a los nueve elegidos. Tsunade y Jiraya bajaron a los que todavía desprendían energía. Naruto estaba en carne viva, pero su respiración era constante aunque baja.

Gaara, estaba terriblemente mal, apenas si se perciben sus latidos. Tsunade se preparó para tratarlo cuando una mano se posó en su hombro. La abuela mantenía sus ojos fijos en el cuerpo.

-Yo me encargo de él - iba a protestar pero noto una clara determinación, como un animal advirtiéndoles que no se metiera con el

Tsu - entiendo - se apartó y se dirigió a naruto. Si los movían ahora, corrían el riesgo de que no resistieron. Por lo que la prioridad era estabilizarlos. Desgraciadamente, los demás ya habían fallecido. Con esa noticia en su mente, y con la leve esperanza que al menos uno de los sobrevivientes fuera a quien estuvieron buscando comenzaron el tratamiento. 

Mientras la abuela miraba el cuerpo maltrecho frente a ella distinguiendo los cabellos rojos, el cuerpo mal trecho del joven, sin poder evitar sentir el remordimiento que le recorría el pecho, no podía ni siquiera imaginar el dolor que había sufrido ese joven. 

 No podía enmendar todos los errores que había cometido, de haberse dado cuenta de lo que Orochimaru había planeado, de haberse dado cuenta lo que su hijo era capas.... nada de esto estaría pasando pero....al menos podría dar su vida para salvar una inocente. Extendió sus manos sobre el joven, haciendo que su energía vital entrar en el, no importaba el costo, le devolvería la vida a ese joven.

El BosqueDonde viven las historias. Descúbrelo ahora