Diego junto con Martina abordaron el avión, pasaron horas en el viaje, por fin llegaron a su destino, un lugar maravilloso, Zaragoza España, lugar donde vivía la familia de Diego, bajaron y enseguida contemplaron el hermoso lugar…. Diego si que estrañaba su tierra, al igual que a su familia, diego tomo un taxi junto con su amada hasta la residencia donde se hospedarían, hasta volver a B.A.
Martina: diego este lugar es preciosooo
Diego: no tanto como tu!
Martina: deja de mentir!!
Diego: no pero es verdad preciosa, presiento que será un gran viaje!
Martina: claro, si estamos juntos!
Diego: si, bueno vamos a ver algo si…
Martina: claro, pero que es?
Diego: es una sorpresa… *dijo mientras la tomaba de la cintura para guiarla*
Esa mañana, Diego debía ir primeramente al circuito, si Diego era piloto, nunca le había contado a Tini hasta ese dia Por tal motivo, fueron hasta Montmeló. Allí el equipo estaba esperándolo para que pruebe la nueva unidad experimental.
- Hola Carles ¿Cómo estás? – saludó Diego a su exjefe de equipo.
- Dieguito, finalmente has llegado. Ven voy a mostrarte la nueva belleza.
- Bueno espera que debo avisar a alguien.
Carles vio a Tini y le preguntó a Diego:
- ¿Has traído a tu ángel copiloto?
- Así es – dijo Diego riendo y en seguida llamó a Tini – Martina, él es Carles mi exjefe de equipo.
Tini saludó a Carles y fueron a ver la nueva máquina que Diego debía conducir. Un hermoso sedán, decorado con tonos de negro y amarillo, esperaba impaciente a ser puesto en marcha.
- Carles, quiero que lleves a martina a probarse una butaca. Dile que es para que ella se siente a tomarme los tiempos o cualquier cosa así. No le digas que voy a llevarla a mi lado.
- Bueno hombre, pero primero haz que de unas vueltas. Estuvo preguntando por ti y está impaciente para que le hagas acelerar su motor. – dijo Carles hablando en referencia al auto.
Diego festejó la ocurrencia de Carles y a la media hora ya estaba sacando el auto a girar. Carles por su parte, llevó a Martina a probarse una butaca, siguiendo las instrucciones de Diego. Cuando Diego finalizó la vuelta, al bajar del auto se llevó una sorpresa muy agradable a sus ojos: Martina estaba con el pelo suelto, vestida con un brillante antiflama amarillo y negro, igual al suyo. Diego quedó anestesiado, mirando esa belleza de mujer envuelta en los atuendos de un piloto profesional.
- Hey tío, despierta – lo zamarreó Carles - ¿Qué te parece tu nueva cronometrista?
- Pues la quiero conmigo dentro del auto – pidió Diego.
Entonces fue que se comenzó la adaptación del coche para que Martina acompañe a Diego en la butaca derecha. Una vez colocada la butaca, restaba convencer a martina de subir:
- Necesitamos que subas con él a la derecha. Debes tomarle los tiempos. – indicó Carles.
- ¿Yo? – preguntó martina asustada.
- Anda no tengas miedo. Vas a ir muy bien asegurada. – explicó Carles.
Tini se subió al auto con mucho miedo. Sus miedos comenzaban a bajar, cuando Diego comenzó a atarla dentro del coche con los cinturones de seguridad.
- Ahora ponte el casco, que zarpa este buque. – dijo Diego regalándole un pellizquito a su cara.
Diego tomó su posición, se preparó y arrancó. Cuando llegaron a la salida de boxes, aceleró llevando el coche hacia la primera curva, donde comenzaron a moverse a velocidad plena. Al principio, martina no quería mirar, pero con el paso de las vueltas comenzó a sentirse cada vez más segura. Le pedía a Diego que no pare, que siga, que acelere. Sin lugar a dudas le estaba perdiendo el miedo a la velocidad.
Cuando bajaron, Martina se excusó de no haber podido marcar un solo tiempo, lo que generó las risas del equipo, quienes sin embargo la felicitaron por sumarse al desafío. Cuando la sesión terminaba y el equipo se iba a comer, Diego fue a hablar con Carles:
- Dime Carles ¿Lo tienes listo?
- Sí. Está guardado en el tráiler
- ¿Y las llaves?
- Aquí las tienes. No me lo traigas con ningún rasguño ¿eh?
martina se quedó al lado del auto esperando a Diego para volverse. Pero fue grande su sorpresa, cuando lo vio llegar a bordo de una coupé deportiva color amarilla.
- ¡Wow! ¿Y esto?
- Es del equipo, me lo prestan por hoy. Anda, sube que tenemos que seguir. – invitó Diego.
Salieron del circuito y Diego encaró hacia el sentido opuesto al camino de regreso a Zaragoza:
- Déjame que te lleve a un lugar. Es especial para mí porque es mi refugio cuando no me siento bien. Venia cada vez que podía, claro cuando vivía aquí..
Fueron viajando por la ruta, surcando terrenos . Diego tomó por un camino vecinal, ingresando hacia lo alto de una sierra. Allí se encontraba una casa muy bonita.
- Es una casa de mi padre. La usamos para venir los fines de semana a descansar de todo. Es un sitio tranquilo… nos relajaremos ambos..
Llegaron a la casa y Diego hizo pasar a martina. Ella quedaría fascinada con la estructura del hogar y se sentiría muy a gusto en el sitio.
- En esta casa, mi madre solía pintar en sus ratos libres, mientras papá y yo hablábamos de carreras y demás cosas de la vida. Siempre solíamos venir con mi tío horacio, quien también me ha enseñado mucho en la vida. – contaba Diego – Ven, quiero mostrarte algo.
Diego llevó a tini hasta una puerta corrediza y al abrirla dejó ver un balcón que tenía una bonita vista, donde se podía ver el mar.
- Diego, este es un sitio muy bonito. Me encanta mucho. – dijo Martina mientras se abrazaba a él. Diego le pasó la mano por la espalda, dejándole una caricia.
- Te propongo algo. – invitó Diego- Ponte al lado de la baranda, cierra tus ojos y abre tus brazos.
- No pretenderás tirarme ¿no? – dijo martina en tono de broma.
- Confía en mí. Solo haz eso.
tini se puso al lado de la baranda e hizo todo lo que Diego le indicó. Él se acomodó detrás de sus espaldas, apoyó la cabeza de Martina sobre su pecho, la tomó de las muñecas y comenzó a hacerle imitar el aleteo de un ave en pleno vuelo:
- Piensa en las cosas buenas, relajate
En ese momento, comenzó a sentir que se dormía y se dejó caer sobre los brazos de Diego:
- Martina, ¿qué te sucede? ¡Respóndeme!
- ¡Oh! no me sucede nada. Solo quería dormirme un rato.
- bueno…
- Tú – dijo martina mientras le pasaba la mano por la cara – En poco tiempo has cambiado muchas cosas en mi vida. Como si hubieras pateado una estantería para acomodarla a tu manera. No lo sé. Es como si fuera que… no has hecho nada malo.
Diego al oír esas palabras salir con tanta dulzura, no pudo evitar acariciar la cabellera de martina. Le gustaba sentir la suavidad de su pelo, cosquillear su mano cada vez que la acariciaba.
- Diego, quiero dormir un rato ¿Tenes una cama para dormir? – pidió Tini.
- Seguro. Ven que te llevo. – invitó Diego y sin más la tomó en sus brazos, para llevarla a la alcoba. Diego sentía derretirse con el aroma del perfume de martina. Cuando llegaron a la habitación de sus padres, martina había quedado dormida en sus brazos. Diego la depositó suavemente en la cama y la dejó dormir. "Princesa", pensaba mientras la contemplaba dormida.
Diego salió de la habitación y se dirigió al balcón. Se apoyó sobre la baranda, encendió un cigarrillo y se quedó pensando seriamente en lo que estaba sucediendo. No dejaba de pensar un segundo en la joven que dormía como una Bella Durmiente en la alcoba de sus padres. No quería admitirlo, pero se estaba enamorando.
Mientras quedaba apoyado por la baranda con las manos, se quedó completamente desconcentrado, tanto que no percibió cuando Martina se puso detrás suyo para abrazarlo por la espalda.
- Quedaste muy pensativo grandote. – le dijo ella.
- Estoy disfrutando el momento, princesa – respondió él – ¿y por qué estas despierta?
- No puedo dormirme ahí sola – pidió ella – ven, acompáñame.
Tini agarró la mano de Diego y lo llevó a la rastra hasta la alcoba. Cuando Diego observó que podía empezar el juego, tiró a Martina de la mano hacia él y comenzó a hacerle cosquillas.
- ¡El último es animal de Dios! – gritó Diego y salió corriendo a la alcoba.
- ¡A que te alcanzo pendejo! – gritó Tini y fue tras él corriendo.
Cuando llegaron a la cama se lanzaron sobre ella y comenzaron una guerra de cosquillas, hasta que cayeron rendidos en la cama. Martina se acercó a Diego hacia su cara y comenzó a hablarle:
- No puedo creer que hayamos llegado hasta aquí. Necesito decírtelo Diego.
- Dímelo pequeña.
- Desde que estoy contigo, me siento cada vez más segura, siento que las cosas han mejorado y que me siento cada vez más vital.
- Yo también pienso igual. De hecho, estás dando luz a mi vida.
- ¿Por qué has hecho todo esto? Has transformado todo en nuestras vidas
- Martina, desde que te conozco siempre quise pelear por ti. Siempre pelearé POR TU AMOR.
Martina se emocionó de oír esas palabras y siguió acercándose más.
- Eres lo mejor que me pasó en la vida, Diego. – y siguió acercándose más a él.
La distancia se tornaba cada vez más pequeña entre ambos. No podían evitarlo. La atracción era cada vez más y más inevitable. Martina nuevamente comenzó a abrir sus labios acercándose a Diego y él comenzó a acercarse cada vez más. La atracción finalmente terminó con un dulce y apasionado beso entre ambos. Tras ese beso, Diego reaccionó:
- Wow! ¡No lo puedo creer! Es lo más bonito que me haya pasado – dijo él.
- A mi también, mi amor. – respondió Martina - Te amo.
Diego al oír eso, nuevamente la besó y comenzaron a dar vueltas en la cama, dándose besos y caricias, terminando los dos enredados y haciendo el amor por toda la tarde, hasta quedar rendidos uno al lado del otro.Diego y Tini pasaron toda la tarde juntos en la casa de fin de semana de la familia Dominguez. Durante todo ese tiempo, aprovecharon para hacer correr el tiempo entre juegos y amor. Por fin, después de aquel primer encuentro, ambos sentían que eran el uno para el otro. Definitivamente, lo que floreció entre ellos fue amor.
Luego de haber hecho el amor durante dos horas, ambos terminaron rendidos uno al lado del otro. Tini abrazaba a Diego, atravesando su brazo por encima de su cuerpo, mientras que él le acariciaba su cabello, la parte que más le gustaba de ella.
- Te has enamorado de mi cabellera. – le dijo Tini.
- De mucho más que de tu cabellera mi niña. Desde aquella caída en la calle, despertaste mi curiosidad. Y ahora, has capturado mi corazón, Pues yo ya conocí el amor al verte. Fue amor a primera vista.
Tini se sintió halagada por lo que Diego le decía y se acurrucó más contra él, para que sienta su calor.
Cuando el sol empezó a ocultarse, Diego le avisó a Tini que era hora de volver. El tiempo se les había ido volando y de seguro que tendrían que comer algo antes de ir a dormir en el apartamento donde se hospedaban ….
Diego decidió llevar a una tranquila cena romantica a Martina, ambos luego de salir de la casa de campo, fueron directo al restaurante, allí comenzaron a ordenar, mientras esperaban la comida, diego volteo a ver la ventana, se estremeció al ver un rostro muy familiar, era Maria quien miraba con descaro a Diego y a Martina, diego empezó a sudar frio, al notar que aquella mujer que le había roto el corazón estaba entrando al restaurante con la chica que ama, y que también corresponde ese amor, diego asustado por no saber que haría la mujer se levanto de golpe al ver que se diregia hacia ellos…
Diego: maria, ¿Qué carajos haces aquí? *dijo enojado y con su mayor acento andaluz*
Maria: te dije que no me quedaría de brazos crusados mientras estuvieces con esta NIÑA…*disparo la zaragozana*
Martina: Diego, ¿Quién es ella? *dijo alterrada por como le hablaba*
Diego: no es nadie mi amor, es solo una persona que me lastimo mucho, no vale la pena darle tanta importancia…. Mejor pedidamos la comida para llevar..
Maria: ay dieguito, como siempre escapando de mi, ¿Por qué no le dices de lo nuestro?
Martina: ¿Qué quiere decir con ‘nuestro’?
Diego: maria cállate, por dios deja tu obsesion por mi…
Maria: ok, me ire, ya que no me prestaras atención, porq estas con la niña esta…
*Martina estaba recistiendo para no decirle nada*
Diego: si es mejor lárgate…
Maria se, haciendo que por fin, diego y Martina comieran juntos y en paz..
*pensamiento de Maria*
Voy a vengarme de una vez por todas deguito, ya tengo como hacerlo, y lo hare con tu noviecita…
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