Capítulo 3: Prometeus

14 0 0
                                        

Bajo el candente calor del inicio del verano está el chico que recibió el poder de moldear toda la realidad tan solo con la prueba de nunca ser impuro o caer en la oscuridad, por cual también se le podían aplicar castigos mediante una mosca que lo vigilaba todo el tiempo. 

Solo una cosa lo salvará de la tortura de ser el  portador de la destrucción de la naturaleza pecaminosa del hombre(la maldad del hombre); la muerte o ser el que unifique el corazón de la gente y haga un corazón compartido para que todos vivan en paz.

Los restos de las tinieblas; aquellos que han estado cuando la vida aún no existía y cuando Dios reposaba en las aguas y creo el cielo y la tierra. Los restos de las tinieblas se asombran, y posteriormente se divierten porque tendrán un show. Los restos de las tinieblas iniciarán  la búsqueda del chico para corromperlo; y enviarán a un elegido  para cumplir esta misión, una chica de buen corazón, pero con una bomba capaz de destruir todo un país, uno de los mejores inventos hechos por los tiempos en los que Asmodeo(uno de los principales reyes demonio del infierno) estaba libre y reinante.



Es una locura que un chico venga después de dos años de no vernos en la escuela y sin avisar, despeinado y hecho un rabino, y me muestre que pueda cambiar la realidad; convirtiendo mi lámpara en un lagarto entrenado.

Mi amigo de la secundaria; Javier Responsal Cordoval, tenía buenas notas, pero su abuela murió un día y no ha vuelto a ser el mismo desde entonces, o bueno, al menos eso dicen; hay un rumor de que enloqueció y comenzó a vivir en los parques, por lo que veo es cierto. 

Me está hablando ahora de como puede cambiar la realidad, dos semanas después de haber estado experimentando, y según él no puede entender qué debe hacer, porque si no un tatuaje que tiene en su muñeca, que según él lo castiga con una picazón insoportable. La verdad pienso que estoy alucinando, seguro las drogas que tomo para la depresión y ansiedad, pero... nunca pensé que me afectaría tanto. Ahora está frente a mí, esperando a que le diga si lo ayudaré.

Yo era esa persona que creían en juegos mentales y ocultismo, me hice un gran amante de la filosofía, pero dejé todo eso hace tiempo, porque no era más que basura, casi enloquezco. La verdad no quiero volver a eso, todo eso me quito vida en la escuela, verlo un año después y que venga con esto.

Estoy a punto de volver a mi cama a caer en depresión, pero... hacer esto sería mejor.

  —¿Puedes hacerme más alto y guapo? Y de paso... yo que sé darme un trabajo y una profesión —digo mirándolo dubitativo con un cara de simio que no podía aguantar.

—Claro, lo voy a intentar, nunca se sabe con estas cosas, la habilidad de formar la realidad me sorprende.

—Ok, entonces... ¿Cuándo?

De pronto, todo se volvió circular y tomo aspecto lineal, sentí como mi barriga y todo se salía de mi cuerpo y cuando me vi al espejo... era guapísimo, más que eso... era un modelo. Además tenía entendimiento de la materia de contabilidad y derecho... y aunque no que no podía creerlo, era como verme salir de un sueño, casi podía jugar que todo lo anterior era una pesadilla... porque incluso tenía mi Bachiller y maestría a mi costado, como un juego  tonto que hacía que la vida perdiera sentido totalmente, me hacía pensar que todo el tiempo la vida fue un juego, y lo más importante de todo era el corazón. Recuperé mi fe en Dios, pero, ahora también quería pelear por las cosas del corazón y la pureza.

—Mmm. ¡Debemos comer un buffet! —Admirándome en el espejo como diez minutos y diciéndole a Javier en voz alta y emocionado—. Dios, esto tiene que ser el inicio de algo mejor para mi vida, me casaré, tendré hijos y haré una fortuna —digo sin pensar en los vecinos, poco después me dicen que baje la voz o me moleran a palos.

—Creo que deberías bajar la voz —dice  Javier un poco preocupado

—No puedo esto es fabuloso  es como el sueño que siempre tuve, que cualquiera tuvo, vamos a ser apóstoles, como los católicos apostólicos, pero con más clase —le digo mientra le exhorto con razones de un plan que tenía para que ponga un buffet en una mesa enorme en mi sala.


Javier sonrió esperanzado por que alguien estaría junto a él en esta locura. Apareció una mesa llena de comida, como él la imagino, gourmet, de la mejor calidad tanto en sabor como en vista. Jacob se sienta en la silla y entonces le dice:

—Brindemos por el corazón de las personas —Comenzando a comer sin parar. Javier solo lo observaba sin comer nada. Él estaba prohibido de comer comida carnal, ya que era  impuro para sus poderes y lo debilitaban. 

Él era inmortal, pero aún así podía sentir hambre y antojo.

Era una escena simbólica , ambos jóvenes frente a un banquete de primera, viendo como todos sus sueños se podía hacer realidad.  Él simplemente no podía creerlo y lloraba un poco en el transcurso de devorar tal comida; como hecha por el cocinero de un rey. 

Javier esperaba y miraba como su sala estaba hecha un desastre, por suerte para ambos sus padres no llegarían hasta la tarde, pero por otra Javier se cansaba de escucharlo comer y maravillarse, viendo que tal vez tardaría más de una hora.

 La comida  había convertido a Jacob en un ser pantagruelico, y Javier tan solo sonreía y tomaba agua mientras intentaba hacerle preguntas. Todo a lo que Javier le  preguntaba; Jacob respondía en medio de su afirmación  en medio de atracones. 

Javier era muy amable y paciente, pero algo pasó en su mente, de venida  a la casa de Jacob comenzaba a dolerle, de pronto, se desmaya...

La mirada  puesta en la mosca que vuelaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora