Capítulo 4: Jacob, el primer bastón

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Era una noche común, el frío helaba los dedos de Jacob, mientras está en el hospital esperando que su amigo se mejore luego de haberse desmayado. 

Es estado de Javier lo tenía preocupado y la avaricia le hizo darse cuenta de que era un tipo desagradable. «Es preocupante, no me haré rico», pensó abruptamente y luego agachó la cabeza.

 Jacob da vueltas en la sala de espera y entonces... Los doctores atravesaron  la puerta y lo llamaron.

Entonces entra y ve el cuerpo de su amigo revolcándose en su cama, entonces los doctores le dicen que lo estaba llamando. Jacob se le acerca y le dice:

—¿Qué sucede? —se le acerca

—Tócame —dice desfalleciendo.

Jacob se sonroja y le toca suavemente; lo cual hace que él se estremezca y se ponga bien inmediatamente, casi como volver a respirar.

—La verdad necesito más seguidores;  los bastones de mi cuerpo —dice con los ojos tomando un tono verde marino.


La mirada  puesta en la mosca que vuelaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora