2º Nivel

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-No contaba con que te ingresasen, Peón 1, me has chafado el juego!- le grite en susurros mientras cerraba la puerta de la habitación, que me hizo gracia, era la número 403 (fila 4, asiento 3...).

-Deimos, déjame ir, te lo ruego- me decía mientras trataba de ponerse en pié.- haré lo que sea si me sacas de todo esto!

Las mentes Fujoshis y Fudanshis (amantes de las relaciones homosexuales) ya estarán cuchicheando, pero no, no quería sacarle del juego, aún me quedaban 5 partidas para escoger peón nuevo y tirar el usado.

-Verás, Peón 1, yo te...

-MARIO!, ME LLAMO MARIO!- me exclamó cabreado.

Le miré con cara de querer matarle, pero solo le arreé un codazo en la boca.

-VERÁS, PEÓN 1.- le exclamé haciendo una pausa y mirándole fijamente- Yo te sacaría, pero aún tienes que jugar el nivel 2- le dije sonriendo, guiñándole un ojo.

-Cómo es el nivel 2?- me miró con expresión traumada.

-Ven, sígueme.- le saqué de la habitación.

No sabía hacia donde le llevaba, por lo que me preguntó un par de veces, hasta que le di una Ostia.

-1, 2, 3, 4, 5...-conté de abajo a arriba y de arriba a abajo los botones del ascensor-...35, bingo- dije con pequeño gemido, pobre, no sabía lo que le esperaba.- ya no hablas, mi niño?- negó con la cabeza sin mirarme- eso está bien, vas aprendiendo las normas...

-Disculpe!, Llame al ascensor!- dijo una enfermera, corriendo hacia el ascensor- gracias- exclamó hiperventilando.

-1, 2, 3, 4, 5, 6, Bingo- esta vez solté una pequeña risa psicópata.

-¿Por que 35 y 6?- se atrevió a preguntar, encogiendo su cuerpo para esperar un golpe.

-Son las mesas y filas desde la puerta hasta la mesa que escogiste, la última izquierda.- le expliqué abriendo la puerta de la habitación.

-Era la derecha...

-Es igual, el orden de los factores no altera el producto- le dije con un todo despectivo- o te callas o acabo con tu insignificante existencia, entendido?!- exclamé agarrándole el rostro.
Entramos a una habitación, en la que había una niña de nuestra edad, inconsciente.

-Nivel 2- le susurré a mi hermoso peón.

-Qué tengo que hacer?- me preguntaba medio llorando.

A pesar de que estaba mirando al suelo, le chupé la cara, bebiéndome así sus lágrimas.

-O me das de beber ese néctar granate,- le comenté rodeándole con los brazos- o pasas un buen rato con esta linda niña- le decía mientras le besaba el cuello.

-Ella muere de todas maneras?- preguntó.

-Si- le susurré riéndome en su oído- AHORA VENGA, NIVEL 2.- le dije en voz alta mientras le empujaba hacia la linda niña con las californianas burdeos.

-Elijo...- pensó durante unos segundos

-3, 2- empecé una cuenta atrás mientras cerraba la puerta con pestillo.

-Néctar- me contestó llorando mientras a mi se me dilataban los ojos debido a su buena elección.

-Córtale el cuello, o las muñecas, o haz taquitos con su carne, o clávale algo en el pecho- le ofrecí frenéticamente infinidad de posibilidades.

Me senté, viendo como mi buenorro peón, llorando, le cortaba las venas a su presa, y ésta atada y amordazada, y ahora despierta.

-Bésala- le dije mientras me daba un vaso con su sangre- bebe y bésala, que saboree su propio sabor.

Y para mi placer, lo hizo, mientras yo me reía y bebía ese buenísimo zumo rojo pasión.

La chica murió desangrada, así que volvimos a la habitación.

-Muy bien, Peón 1, muy bien.- le dije mientras me acercaba a él, que estaba tumbado en la cama.- me he divertido mucho- le comenté cogiendo y girando su cabeza, para que me mirase a los ojos.- has calmado mi sed de sangre- le susurré mientras me acercaba a sus pálidos y secos labios, los cuales, decidí hidratar.

-Hay cámaras- me dijo al separarme de su boca.

-Ya lo se,- le comenté tumbándome a su lado, cara a cara- les pediré una copia de esta divertida partida- le dije volviendo a besarle.

* * *

-Perdone, donde está la sala de cámaras? Mi primo trabaja ahí.- le dije al médico con una sonrisa inquietante.

-Eso es información confidencial, caballero.- me dijo con un tono inquieto.

-Oiga, ya he estado arriba, le repito que es mi primo.- le dije, esperando que cayese en la trampa.

-No cuela caballero, la sala esta abajo del todo.- me dijo con cara triunfante.

Sin decir ni pío, subí por las escaleras, donde me perdió de vista. Marqué el -3 en el ascensor. Estaba todo muy tétrico, lo adoraba, estaba en mi salsa. Entré en unas 28 salas, forzando las puertas, hasta llegar a la de cámaras, donde me llevé todos los archivos de esa tarde, para disfrutarlos en mi casa.

* * *

-Adiós, mi lindo niño- le dije asomándome a la habitación, confirmando que estábamos solos.- ya sabes,- decía mientras cerraba con llave- no cuentes nada, o... GAME OVER- le dije riéndome.

-Deimos,- me llamó como un niño indefenso llama a su madre.- dame un último beso.- me pidió, a lo que me giré y le miré.

-Por?- le pregunté preocupado por él- que ha pasado, mi bebe?- me acerqué mientras él me abrazaba y rompía a llorar.

-A pesar de esto, has sido el único en darme una pequeña muestra de aprecio,- me decía, mientras a mi, se me rompía el alma en pedazos, el Alma n°3 se esfumaba, dejando paso al n°1- no sabía si era gay, bisexual o hetero, pero tú, a pesar de esto, me has dado a entender muchas cosas. Tú me quieres?- me decía mientras me miraba.

Sin decir palabra, le besé, rompiendo a llorar.

-Mario... Yo...- le pensaba contar mi problema.- tengo un problema muy grave- le explicaba mientras me abrazaba cálidamente- tengo 3 almas, uno normal, el que he tenido siempre, uno un poco especial, que a penas sale, y el que está haciendo todo esto.- le expliqué mientras se sentaba en mi regazo y me secaba las lágrimas con cariño.

-Deimos...- me cogió la cara, haciendo que le mirase a los ojos- yo...

Mente PerversaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora