-Sabes que soy mayor ¿No?-
-Sí, pero no es impedimento, al menos no para mí ¿para ti?-
(sonrió y apuntó disparando a la cabeza de un hombre)
-Eso pensé-
No copias
Adaptaciones con consentimiento y créditos
Está historia es mía, de mi creación así qu...
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Llegué a mi apartamento, lo amaba era perfecto para mi, tenía una gran ventana con un sillón y me daba el sol o la luna, tenía la mejor vista de la ciudad pues estaba en el último piso, mi cama estaba subiendo cuatro escalonsitos y tenía barandal al rededor, en verdad agradable y acogedor.
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Me senté y coloqué música, algo tranquilo como The 1995, Annie Marie y comencé a pasearme por todo el departamento hasta llegar a la cama, donde me dejé caer y dormí hasta que fueran las seis a.m.
Me bañé, cambie y arreglé, desayuné fruta y fui directo al trabajo, hago media hora para llegar sin tráfico así que era precavida.
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Era obligatorio ir de negro, para ser discretos pero creo que todos de negro llamaba más la atención.
No había nada de carros y la mayoría de semáforos eran verdes así que llegué en 22 minutos, era bastante tiempo que esperar y todo estaba cerrado, tendría que esperar en el coche.
La agencia estaba algo escondida, era en Londres dando a la costa por lo que se podía ver el mar, bajé y me recargue en el coche mientras miraba las olas, era realmente tranquilo, pero escuché un motor que interrumpió el momento.
-Estas en mi lugar- me gritó desde su auto.
-Nadie tiene lugar aquí- sabía quién era así que no miraría.
-Yo sí, muévete- escuché como subió su cristal.
Me quedé ahí por cinco minutos y escuché que abrió su puerta.
-¿No escuchaste?- llegó a mi lado.
-La verdad desconozco qué fue lo que dijiste- lo miré y estaba muy serio.
-Eres increíble- dió una vuelta con frustración.
-Gracias por recordármelo- sonreí y miré nuevamente el mar.
Se subió a su auto y se estacionó frente a mi.
-Gran lugar de aparcamiento- le sonreí y él me miró enojado.