Plan...

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-Entonces vamos a Japón y seguimos a esa persona, luego investigamos los lugares a donde fue y con quién habló, tomamos su computadora ¿Y nos vamos?- preguntó Jason Sudeikis.

-Exacto, solo hay que planear como lo vamos a hacer- Statham se sentó.

-Statham arriba, yo en auto y Sudeikis caminando- sugerí.

-No es tan mala idea- Sudeikis me apoyó.

-De acuerdo, así será- Statham me sonrió.

-¿Y cuándo nos vamos?- pregunté.

-Mañana en la madrugada, por lo tanto tenemos el día libre- sonreí ante la respuesta- Ya se pueden ir- concluyó Statham y nos fuimos
Pasaron 10 minutos y ya estaba de regreso en su oficina.

-¿Qué sucede?- me senté en su silla- Vaya, es muy cómoda, supongo que por algo la compraste- le dí doble sentido.

-Tu no te puedes ir de aquí- abrió las ventanas.

-¿Por?- me acosté por completo en la silla.

-Somos pareja, nos vamos de viaje mañana por la mañana y tenemos que estar juntos ahora- se sentó en su pequeña sala.

-Es una lógica extraña, pero la respeto- me senté a su lado y luego me recosté en sus piernas.

-No intentes hacer nada- se removió en su asiento.

-Relajate viejito, solo me voy a dormir- cerré los ojos.

-¿No tienes cosas que hacer? ¿Trabajos, papeles o algo?- me levanté molesta.

-Yo estaba empezando a trabajar y tú me trajiste aquí- me volví a recostar.

-De acuerdo, quédate sin hacer nada- tomó su computadora y la puso sobre mí.

-Quite tu puta máquina de mi cara- lo empujé.

-Deja de ser tan fastidiosa- la quitó pero se reía, sabía que me molestaba.

-"Deja de ser tan fastidiosa"- repetí con voz de niña.

-Infantil- tomó café y pasó sus brazos por encima del borde del sillón.

-Infantil- volví a repetir- ¿Qué tú no tienes nada que hacer?- me levanté.

-No, terminé mi trabajo- me senté en el otro sofá.

-Genial- me recosté y cerré mis ojos, setía su mirada- ¿Qué quieres?- los abrí.

-Solo te observo- tomó más de su café.

-¿En serio? ¡No sabía!- rodé los ojos.

-Tengo varias preguntas- me senté correctamente.

-Y yo tiempo de responderlas- dejó su café en la mesita y yo lo tomé y bebí.

-¿Por qué te gusto?- regresé el café a la mesa.

-Bueno es algo largo pero de acuerdo- crucé mis piernas.

-Estoy dispuesto a escuchar- sonrió.

-Una: eres un dios, o sea ve el cuerpo que te cargas, tú tremenda simpatía con los demás, no conmigo- sonrió- Tú sonrisa seductora, todo tú- resumí.

-Esa es una- enumeró con sus dedos.

-Dos: le tienes amor al trabajo y eres excelente- me encogí de hombros- Tres: hay algo en ti que me atrae y no sé qué es, a parte de tu edad- aclaré.

-Esa es otra- me señaló- ¿No te preocupa mi edad?- frunció su ceño.

-A ti debería preocuparte porque tú envejeces más que yo- me burlé.

-Intento algo y...- lo interrumpí.

-Ya, relájate, era broma- suspiró- Es que creo que para tu edad estás mejor que bien y bueno en realidad debería preocuparte a ti porque para mí eres más sexy- respondí con simpleza.

-Me agrada tu honestidad- se levantó.

-Era hora que algo te agradace de mí- se sentó a mi lado.

-¿Por qué eres así?- lo miré extrañada.

-¿Cómo?- me giré completamente a él.

-Así- me señaló despectivamente.

-No pues gracias- palmee su espalda.

-No me malinterpretes- negó con sus manos.

-¿Entonces qué hago?- sonreí sin mostrar mis dientes.

-Es que eres muy hermosa, más de la mitad de los chicos que están aquí están detrás de ti y tú sigues enganchada a un hombre- suspiré- Yo no pretendo nada contigo pero tú insistes en venir a mí- alcé mi ceja molesta- No entiendo ¿Es un capricho?- me levanté y él hizo lo mismo.

-¿Es una maldita broma?- puse mis manos en mi cadera- ¿No escuchaste el por qué hace unos minutos?- me comencé a alterar.

-Es que me parece increíble, en verdad ya va de un tiempo acá que estás detrás de mí- pasé mí mano por mi cabello- Si te gusto ¿Por qué no intentas más?- me tomó de la cintura- Solo me coqueteas pero no es real, yo no lo considero así- quedamos uno al par del otro, estaba hablando en mí oído- ¿Por qué no lo haces seriamente?- me tardé en contestar.

-Porque no veo interés- me miró confundido- ¡Me acabas de decir que no pretendes nada conmigo!- me separé y él suspiró y se sentó nuevamente- Me gustas y todos lo saben ¿Qué más serio que eso?- me senté a su lado.

-¿Qué tal si también me gustaras?- se acercó.

-¿Cómo?- me senté más derecha.

-Ya sabes- puso su mano en mi pierna desnuda por la falda- Si fueras correspondida- pasó su otra mano por mi espalda y me atrajo hacia él.

-¿Qué está pasando?- su rostro estaba muy cerca de mí.

-¿No lo habías notado?- quitó su mano de mi pierna y tomó mi mentón- Me encantan las chicas como tú- se acercó a besarme.

-No sabía- acerqué mi boca a la suya esperando que él terminara la distancia pero jamás pasó.

-Niña, sabes que eso jamás pasará- tomó un mechón de mí cabello- ¿No creíste que tenía pareja, todo este tiempo?- me soltó y se levantó- Ella es Ellen, mi novia- me mostró su celular.

-¿Qué mierdas dices?- tomé el celular- ¿Y por qué vienes, me tomas, me pones nerviosa y encima me haces preguntas sobre esto?- nos señalé.

-Solo quería saber hasta dónde llegabas- le lancé el celular a la cara, golpeando su ojo derecho, se tapó en un instante- ¿Estás loca?- me gritó antes de salir.

-Sí- le sonreí y salí de las oficinas, me fui a mi casa a preparar lo del viaje e intenté dejar  de pensar en Jason, era un idiota.

Mayor  -  Jason StathamDonde viven las historias. Descúbrelo ahora