Su voz se oía apagada las pocas veces que hablamos, su ceño estaba más fruncido de lo normal, no tenía idea de lo que le pasaba, tenía cuatro días de estar así, parecía estar molesto con...el mundo. Lo que hacía prácticamente era ignorarme, de los cuatro días que llevaba así solo en uno escuché su voz, era como antes, solo que ahora me dolía el no entenderlo, me dolía verlo poniendo atención en clase y no con su atención en mí, odiaba estar en el autobús, pues el no hacía más que mirar el cristal de la ventana, lo sabía porque lo observaba todo el tiempo, y no cada unos minutos, como antes. Me pregunto qué hice mal, ¿qué hice para no escuchar su risa y profunda voz?
Su depresión es contagiosa, y a la vez me causa rabia, odio que me ignoren, cuando yo no quiero, obviamente. Porque si estoy en un lugar con gente que no me interesa en lo más mínimo, amo que me ignoren, como si no estuviera allí. ¡Pero con Edward no es así! Me molesta que no me hable, por mí podría escucharlo hablar 16 horas del día, y digo 16 porque también necesito dormir, sinceramente.
Hoy viernes, le hablaré porque no voy a permitir que se cumplan cinco días. En los pasillos de la escuela, no está, en la cancha, tampoco. Pero al entrar al salón de inglés veo una capucha gris, bingo. Edward está sentado con los brazos cruzados sobre la mesa y con la cabeza sobre estos, mirando hacia la derecha, a la ventana. Me acerco respirando un poco y me siento en la silla de su lado derecho, él me ve y voltea su cabeza hacia la izquiera. Bien, eso dolió.
-Eh...¿hiciste el ensayo de Literatura?-le dije poniéndome en la misma posición que él. Pero, lo único que hizo fue sacudir la cabeza, negando, sin mirarme aún. Quité su capucha liberando rulos que se habían formado en su oscuro cabello. Él soltó un gruñido y se removió en la silla.
-Ed, ¿no piensas hablarme?-acaricié un poco sus rulos, él negó aún sin levantar la cabeza, joder es un maldito infantil.
-¿Tampoco me mirarás?-negó nuevamente, rodé los ojos-Edward, por favor- sacudí su brazo y levantó su cabeza. Bien, mi alma acaba de partirse. Edward tenía los ojos y nariz de color rojo y sus mejillas tenían lágrimas secas y también recientes. Lo abracé inmediatamente y él soltó un sollozo.
-Edward, ¿qué tienes?-dije besando su cabellera.
-A ti no-dijo con voz ronca, mirándome con sus ojos cristalinos. Mierda, me matará, iba a hablar pero él siguió-Fui un estúpido al pensar que podría tener una relación bonita contigo, fue una ilusión tan...hermosa. No soy simpático, ni rubio, ni sociable, no hablo hasta por los codos y lo siento, en serio, siento no ser como Peter para ti, pero no puedo, las personas no son lo mío y me pongo nervioso siempre, aunque bueno, cuando estoy contigo no es así, pero no importa, porque Peter no es así, él tiene un montón de amigos, él es divertido y genial, y yo no puedo darte eso-terminó y de sus mejillas ya corrían las lágrimas, lo abracé lo más fuerte que pude.
-Edward, sabes que yo también aborrezco a las personas y soy más tímida que...el culo de Peter-Él soltó una risita amarga-y me encanta como eres, Peter es insoportable y tú simplemente adorable, no es ninguna "ilusión", tu y yo podemos tener una relación...bonita, te lo juro-me sonrojé.
-¿Entonces serás mi amiga?-levantó la cabeza de entre mis brazos y me miró como un cachorro fijamente a los ojos, yo asentí, me abrazó por el cuello y se echó a llorar en mi hombro. Joder, ¡Edward es un niño!
-Sí, Edward. Podemos ser amigos-rompí su abrazo y lo miré a los ojos, él besó mi mejilla y sonrió, noté cómo sus mejillas se tornaban de rojo, las mías han de estar peor. Me recosté en el puesto con los brazos cruzados bajo mi cabeza, sonriendo al observar a Edward en la misma posición, observándome. El timbre sonó y los murmullos de las personas entrando en el aula se podían empezar a oír. "Mira esas sonrisas", "Mira eso, el chillón tuvo novia antes que tú", "Qué asco", esas y más frases se oían por toda el aula. Edward quitó su sonrisa, y giró su cabeza para mirar hacia la pared. Suspiré y levanté la mirada, el profesor había llegado, pero no iba a poner atención en lo absoluto. Lo único que rondaba por mi mente era Edward, todo él, su ternura e inseguridad junto a Peter, que para cualquier chica sería el tío perfecto, pero para mí no, Peter es alguien increíble, pero también terriblemente insoportable. En cambio Edward, él es como un niño pequeño, lleno de dulzura, tímido y como le dije, simplemente adorable, no por cualquier cosa estoy enamorada de él hace cuatro años, ¿verdad?
La clase terminó, todos comenzaron a levantarse de sus lugares, saliendo del aula, hasta que quedamos Edward y yo, él parecía no inmutarse. Lo moví un poco y levantó la cabeza, abrió los ojos con pereza, estos seguían algo rojos, parpadeó varias veces acostumbrándose a la luz, al parecer alguien había estado durmiendo en clase. Me levanté del asiento, Edward hizo lo mismo, tomó mi mano y salimos entrelazando nuestros dedos. El pasillo se encontraba vacío, pues casi todos los estudiantes se encontraban en la cafetería, otros en las zonas verdes del instituto, que era de mis lugares favoritos, también el de Edward. Allí no iba mucha gente, solo los típicos aislados y así, o alguna chica que su novio le rompió y fue a llorar a un árbol. Caminamos al casillero de Edward, de allí el sacó su mochila, cerró su casillero y caminamos hacia la zona verde, bajo un gran árbol nos sentamos y Edward sacó un sándwich de su mochila, lo partió por la mitad en diagonal y me tendió una de las mitades. Comimos en silencio, saqué mi celular y puse una playlist, dejando que la voz de Ed Sheeran llenase el silencio, cerré los ojos y me recosté contra el tronco del árbol, pero aún así podía sentir la mirada de Edward sobre mí, sonreí.
Edward.
Dejé la envoltura del sándwich a un lado, observando como Alice cerraba sus ojos y se recostaba en el tronco. Alice. Alice. Alice. Su nombre suena en mi cabeza todo el día. Aunque en este instante no pueda verlos, sé que sus ojos verdes son una de las cosas más maravillosas que he visto, tanto así que hacen que las estrellas parezcan tan solo puntos en el cielo, sin brillo. Cuando tomo su mano el mundo se detiene, todo se vuelve cómo un cuento de hadas, me siento completo. Hace un tiempo apenas podíamos rozar nuestros hombros, ahora tomo su mano, eso es extraño. Antes no tenía a nadie con quien hablar, ahora tengo a Alice. Con ella puedo hablar de lo que sea, tenemos tanto en común. Todo en torno a ella es muy genial, noto como sonríe con los ojos cerrados aún, lo que me hace sonreír a mí también, hasta que mi ceño se frunce como de costumbre, al recordar que lo único que me "fastidia" en torno a ella es ese tipo que no deja de sonreír, Peter. Aunque no se ve mala persona. No gastaré mis pensamientos en ese tipo, ya que Alice es la dueña de mis pensamientos desde que despierto hasta que duermo. Ella es la razón por la que ir a estudiar es menos insoportable. Podría decirse que estoy locamente enamorado de ella y es así, ha sido así durante unos buenos cuatro años.
-¡Eh, Alice!-se escuchó una voz algo lejana, que hizo que Alice abriese los ojos inmediatamente, yo conozco esa voz, es el idiota de Peter, rodé los ojos al ver como Peter estaba en frente de nosotros ahora, me saludó moviendo la cabeza y giró la mirada hacia Alice, sonriéndole estúpidamente, me crucé de brazos y solté un bufido.
-¿Qué tal, Peter?-le sonrió de vuelta Alice.
-Me preguntaba si querías comer algo conmigo en el segundo descanso-le sonrió con las manos en los bolsillos del pantalón.
-Me encantaría, Peter pero...-me miró-Edward y yo tenemos algo planeado, lo siento-sonreí victorioso.
-¿Puedo ir, por favoooor?-dijo con esa estúpida miradita de cachorro, se me borró la sonrisa del rostro. Alice lo miraba incómoda, sin saber qué decir. Es todo, ya me harté de ser el callado.
-No Peter, eres más social que mi culo y puedes salir con alguien más, así que vete con otra pareja a la que joder-sonreí y tomé a Alice de la mano para empezar a caminar en dirección opuesta a Peter.
Decir lo que pienso es agradable, mi sonrisa no se irá en un buen rato. Cuando estuvimos a varios metros de Peter, Alice soltó una carcajada que seguramente había estado aguantando en el momento en que dije eso.
Finalmente subí un jodido capítulo, pueden pedir deseos si quieren. Supongo que está corto, porque así son mis capítulos.
La novela tiene +500 vistas y yo ni capítulos subo ;-; eso es demasiado lindo, joder sjhfkkdh, gracias a quienes han hablado de la novela con más personas y también a las que la descubrieron por sí sólos c': Espero que les haya gustado el capítulo.
El capítulo (cuántas veces he escrito capítulo ya?) está dedicado a AlejandroCalderon143 ya que me ha ayudado a escribir una parte del capítulo, si quieren una dedicación, solo tienen que hacérmelo saber en los comentarios o mensaje privado, como prefieran c:
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Marginalisert.
Teen FictionHistoria de dos antisociales que se enamoraron a base de miradas.