2° L I B R O | | S A G A S E A S O N S
2° Temporada de Winter
Él volvió a ver su pelo blanco como la nieve y sus ojos azules como el topacio, sí, sin duda la había vuelto a ver. Y esta vez no dejaría que se fuese a ningún lado. No dejaría que le aba...
Sasuke y Miyuki estaban comiendo ramen en la barra de Ichiraku, de repente, la peliblanca sintió un tirón que hizo que cayera del taburete.
—¿Miyuki? —dijo el Uchiha viendo como alguien la tenía entre sus brazos—. ¿Quién eres? —preguntó al hombre de pelo blanco y ojos rojos.
—Sasuke... —La mujer alzó su brazo intentando alcanzar a Sasuke, cuando, rápidamente, el de cabellos blancos comenzó a correr con Miyuki en brazos.
—¿¡Eh!? —gritó Sasuke corriendo detrás de él. Miyuki no podía moverse todavía, no sabía si era por culpa de la fuerza con la que la apretaba o si era porque habían absorbido su chakra—. ¡Devuélveme a Miyuki! —exclamó él. Justo cuando iba a agarrar la capa del desconocido, un portal se los tragó. El Uchiha se quedó en la calle junto con un pequeño cristal que suponía que había creado Miyuki para que la rastrearse.
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Gracias a su Rinnegan, Sasuke llegó a otra dimensión donde debía estar la peliblanca. Antes de observar detenidamente el lugar, apretó el cristal fuertemente y prometió que encontraría a Miyuki costase lo que costase. Estaba en un mundo no muy diferente a la Tierra, solo que en este, todo estaba hecho de cristal. A lo lejos, se podía vislumbrar un castillo completamente transparente y, entonces, se fijó en su mano. Sus dedos comenzaban a volverse invisibles, sabía que no podía estar mucho tiempo allí.
Corrió hasta llegar a la enorme construcción y vio que la peliblanca estaba vestida con un vestido completamente blanco, una capa roja y un cetro en la mano, sin esperar un segundo, irrumpió en la sala bajo la atenta mirada de un hombre con los mismos ojos y cabello que Miyuki.
—¿Qué haces tú aquí? —preguntó él haciendo énfasis en el tú.
—Vengo a por Miyuki —respondió Sasuke acercándose a ella, la peliblanca retrocedió súbitamente.
—Parece que mi hija no desea verte. Veo que coincidimos. —El hombre alzó una mano y, del suelo, salieron unas extensiones de cristal que agarraron al Uchiha por las piernas. —Te dejaré quedarte para su coronación y boda, siéntete agradecido.
—¿Boda? ¿De qué coño estás hablando? —cuestionó el Uchiha.
—Solo espera y verás, el mundo conocerá el poder del reino de cristal. Miyuki es nuestra esperanza y no dejaré que se vaya. —El hombre agarró a la mujer por la mano, ella no hacía ni un solo gesto, parecía un muñeco.
—¡Miyuki! ¡No! ¡Espera! —exclamó Sasuke, de repente, la de ojos azules se giró.
—Sasuke... —susurró ella, el hombre chasqueó los dedos y Miyuki volvió a mirar hacia delante.
—¡¿Qué le has hecho a Miyuki?! —Sasuke rompió el cristal que le mantenía atado, entonces, más enredaderas comenzaron a aprisionarle por todo el cuerpo.
—Mientras estés en el cristal, siempre serás capturado. En cuanto a Miyuki, jamás haría daño a mi propia hija. —Ambos se retiraron y Sasuke comenzó a luchar contra las enredaderas de cristal que le mantenían prisionero. ¿Por qué solo le atrapaban a él? A Miyuki y su padre, no perecían hacerles nada.
Estuvo pensando unos minutos hasta que pensó en coger el cristal que Miyuki había dejado. Dirigió su mano a la bolsa que llevaba en la cintura y, tan pronto como el cristal tocó la punta de sus dedos —de los cuales solo el pulgar era visible—, los cristales que le mantenían preso, se rompieron en mil pedazos. El ADN de Miyuki parecía hacer inmune a la gente a esto, quizá solo la familia real podía pisar el suelo sin ser atrapados y, al sujetar uno de los cristales que tenía el ADN de la mujer, él podía pisarlo también.
Corrió hasta llegar a la habitación donde estaba Miyuki, sentada en una silla, inmóvil.
—Miyuki, vámonos —susurró él agarrando su mano, la mujer golpeó su abdomen, lo que hizo que se encorvara de dolor—. ¿Qué haces? —Ella se levantó y corrió hasta la habitación de su padre, siendo seguida por el Uchiha. —¿Qué coño está pasando aquí? —preguntó al ver a su padre sosteniendo una corona e ignorando su presencia.
—Venga, cariño, vayamos a la sala de ceremonias. —Una puerta se abrió en la sala y se cerró en cuanto los de ojos azules pasaron por ella. Como el palacio era de cristal, podía observar lo que pasaba, vio a su padre poniendo una corona en la cabeza de la mujer y, después un anillo en su mano.
—Espera, espera, ¿se acaba de casar con ella? —se preguntó Sasuke a sí mismo. El Uchiha golpeó la puerta y, sin oponer la mínima resistencia, se partió en mil pedazos. —Aléjate de Miyuki.
—¿La quieres para ti? ¡Tómala! —Él empujó a Miyuki hacia el Uchiha y ella comenzó a lanzarle ráfagas de cristal.
—Miyuki, para, recuérdame —susurró Sasuke esquivando sus ataques.
—Ni lo intentes, no parará. —De los ojos de la mujer comenzaron a salir lágrimas.
—Sasuke, mátame —dijo la peliblanca.
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