Siete

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—¡Te juro que yo no sabia Rubén! — sollozo.

—¿Cómo mierda no vas a saber Miguel? El niño hace lo que tú le dices — gruñó jaloneandole —. Seguro mi hijo piensa que soy un mal esposo por tu culpa.

Un golpe tras otro y apesar de que Miguel pedía que parase el castaño estaba tan enojado que se cegó. Jamás pensó que Alex le diría a su maestra lo que pasó hace ya dos semanas.

Pero lo hizo, y eso para Miguel no fue nada bueno.

—Eres un puto debilucho, ni siquiera puedes hacerme nada.

Golpe tras golpe hasta que se canso. El menor abrió los ojos con debilidad, al darse cuenta de la sangre y que aún seguía en el piso lloró muchísimo.

El hombre que amaba se había ido, pero el no podía entenderlo.

Ilaik123456789

𝑳𝒂 𝒑𝒖𝒆𝒓𝒕𝒂 𝒗𝒊𝒐𝒍𝒆𝒕𝒂Donde viven las historias. Descúbrelo ahora