DUEÑO DE TU ALMA

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Tercera Parte

En un pequeño pueblo vive Amelia, una joven hermosa pero enfermiza, Joseph es un buen mozo y desde pequeño estaba enamorado de la castaña ojos verdes; cuando ambos tuvieron edad se casaron y el hombre se desvivía por hacer sentir bien a su amada y también buscando una cura para su enfermedad.

Un día llegó a oídos de Joseph que un curandero había llegado al pueblo, esperanzado se acercó al mesón para pedirle ayuda; el pequeño Gilbert de cabellos castaños y ojos azules era una especie de ayudante esclavo del brujo que lo seguía a todos lados

-¿Es usted Artajerjes el curandero ambulante?

-Jummm... ¿Quién lo pregunta?

-Yo... yo soy Joseph y quería saber si podría ver a mi mujer... ella está muy enferma desde que nació y... quería... me gustaría que me diese algo para que mejore

-Ohhh... es por eso... ¿La quieres mucho?

-¡Por supuesto que sí!

-Qué ímpetu, has contestado sin esperar

-Eh... este... ¿Piensa ayudarme o no?

-Está bien, le echaré un vistazo a tu mujer... ¡Gilbert ¿Qué esperas? Muévete!

El joven le muestra al curandero su casa dónde está Amelia descansando, al verla Artajerjes sintió desprecio por la joven, es más se arrepentía de haber accedido; cuando salen de la habitación le dice claramente que su mujer está muy mal y que le queda poco tiempo de vida, Joseph desesperado le ruega porque haga algo.

-Noo... de niña Amelia no podía jugar con los demás, es muy fuerte de espíritu, pero por culpa de su cuerpo es una pobre desamparada... por favor debe haber algo que se pueda hacer, no puede morir así

El joven suplicaba con lágrimas en los ojos, Artajerjes con intención de quitárselo de encima de una vez le dice a Gilbert que le dé el tónico de azahar, el pequeño que sabía muy bien el qué era el contenido del ese frasco, le dio otro sin que su amo se percatase. Después de eso, cada que podía el pequeño de ojos azules visitaba a Amelia y le llevaba un ramito de flores silvestres, se había quedado prendado de su mirada y al tratarla se enamoró. El curandero cuando descubrió que su ayudante se escapaba y que también le llevaba medicina a la moribunda le dio una tremenda golpiza y fue a visitar a la pareja.

Joseph se encontraba trabajando cuando el perverso curandero llegó a la casa, inocentemente Amelia le abrió la puerta y le ofreció una taza de té, el señor le dijo que llevaba un remedio especial y que esperaba que con eso se curase de una buena vez; mientras que Gilbert mal herido se arrastraba para ir a prevenir a la dueña de su corazón. Ella aceptó amablemente el gesto del señor y accediendo a su petición, se lo bebió frente de él, segundos después que el líquido rojo y viscoso bajase por su garganta empezó a sentir una sensación extraña, el aire huía de sus pulmones y un escozor le destroza el esófago: atónita termina brotando sangre de su boca antes de caer al suelo débil, mira estupefacta al hombre de pie a su lado que le sonríe diabólicamente.

-Pequeño Gilbert ¿Qué te ha pasado? ¿Quién te ha hecho esto?

-Arta... jerjes... coj coj Artajerjes es malo... ella...

-¿Qué dices?

-Ella... coj coj su mujer corre peligro

Joseph al entender que lo que el niño quería decir, sale corriendo hasta donde está su mujer, empuja la puerta desesperado y la ve en el suelo, toma el cuerpo de su amada y le sacude queriendo despertarla, pero ella no responde; siente que su mundo se desmorona y pierde la razón de la realidad, ha perdido la cabeza

El Alma al Aire (AA) TerryficHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora