|Nagisa|
Una semana a pasado desde que nos enteramos, hemos llevado esto de poco en poco, los únicos que sabemos esto somos karma y yo, mi tía se ve radiante, como si nada pasara pero llega un momento en la noche cuando las estrellas están en su punto mayor adornando el oscuro cielo nocturno, en la que puedo escuchar su llanto siendo callado por la presión de una almohada en su boca.
No puedo hacer nada cuando esto sucede, no quiero que reprima su dolor sólo porque no desea mostrarlo ante su sobrino.
|Narradora|
Un nuevo día estaba iniciando, el peliceleste se dirigió al sillón más cercano encendiendo la televisión disminuyendo el volumen, sus ojos están en la pantalla pero su mente no estaba en la imagen, se encontraba recordando la charla que había tenido hace 2 días con la mujer que ahora se encontraba dándose un baño.
-No comprendo ¿Por qué quieres ocultarlo?- Levantando un poco la voz cuestiona el menor.
+No lo ocultare, solo... Aún no es tiempo.
-¿y cuándo lo será? Empezarás tratamiento necesitas de nosotros, tu familia.
+Ella no necesita saberlo ahora.
-No lo necesita, pero lo debe saber, ¡¿Qué es lo que esperas?!- la calma del menor se estaba acabando y sin darse cuenta cerraba los puños en señal de desesperación.
+¡El poder asimilarlo yo!. Gritó la mujer cayendo al suelo buscando refugio para su cabeza entre sus rodillas.
Nagisa comprendió que estaba siendo duro con alguien que acaba de enterarse de una noticia que le cuestiona su vida entera y el seguimiento de la misma, cayó en cuenta de su error, se culpo a si mismo por las pequeñas lágrimas que salían poco a poco recorriendo las mejillas rojas de la mujer.
-Lo lamento, no pensé lo que decía ni lo egoísta que estaba actuando, respeto tu decisión y aceptaré no decirle a mi madre, es un momento difícil para ti... Para ambos en realidad, entenderé si estás molesta conmigo.- el chico de ojos celestes, cabizbajo pretendía retirarse pero un pequeño jalón en la manga de su suéter lo impidió.
Limpiando la humedad de su rostro la conversación cerró con las palabras suaves y calidas de la mujer "Jamás podría enojarme con mi niño".
|Nagisa|
Estaba tan distraído que no me di cuenta que mi tía estaba parada enfrente mío llamándome.
-Estoy lista, vamos- la mire de arriba abajo y me di cuenta de algo, no se encontraba arreglada como normalmente lo hacía, quizás porque este día no era como los otros, era una mujer sencilla, pero ahora estaba frente a mi vistiendo ropa inadecuada para el frío que fuera de casa había, su cabello seguía húmedo y enredado, y el accesorio que la representaba lo había olvidado, hablo de su sonrisa, quizás la había olvidado en el hospital aquel día.
No dejaría que este día empezara mal, revise la hora y aún había tiempo para llegar a nuestra tan ansiosa cita.
La tome de la mano y la guíe a su habitación, la senté frente al peinador, se miró fríamente sin entender el porque la había llevado ahí, antes de que pudiera decir una palabra o hacer la acción de pararse de la silla y retirarse, tome la iniciativa yo.
"Hace mucho tiempo en un reino que eh olvidado el nombre, pero no su historia"
ella me miró extrañada pero no dijo frase alguna y siguió atenta a lo que su sobrino haría, tome el cepillo y comencé a peinar suavemente su cabello, tratando de secarlo.
"En ese reino, había una princesa que estaba enamorada de un apuesto príncipe, pero su amor no era de todo color de rosa"
procedí a buscarle un atuendo abrigador y algo colorido lo opuesto a lo que estaba usando.
"El principe la trataba mal, parecía que un hechizo tenía la princesa porque apesar de ser infeliz no se alejaba de él, pero el hechizo que era una realidad, no era este"
Comencé a maquillar un poco su rostro, no soy bueno con esto, pero recuerdo exactamente como lucía ella al usarlo, así que di mi mejor esfuerzo.
"El principe fue convertido en un dragón, que esté al ver que los demás hombres ofrecían a su princesa amor puro, enfureció y la resguardo en su castillo, aquel que se acercara sería quemado por el aliento de fuego del dragón''
Recordaba muy bien está historia y podía ver en su rostro que ella igual, aún así escuchaba y sonreía de vez en cuando.
"Sin embargo llegó el día en que un principe se atrevió a pelear contra él, el dragón sabía que iba a ganar contra ese pequeño humano, pero se dió cuenta que su princesa estaba siendo infeliz, al fin vio en su rostro que hacía ya mucho tiempo que no veía su sonrisa, así que..."
+Se alejo volando y dejando que el principe llegará a su princesa, liberadose del hechizo, y siendo feliz viendo que su gran amor había encontrado la felicidad+
interrumpió mi tía sonriendo.
Ahora que estaba ante mi, ya podía ver a la mujer que me contaba esa y Miles de historias más.
Su actitud y animo cambiaron, procedimos a retomar nuestro camino, llegamos rápido o así lo sentimos nosotros, la cita era muy importante, mi tía estaba radiante, una bella dama esperando ser la siguiente que al doctor pudiera ver.
Hoy es su primera cita en el hospital para el tratamiento contra el cáncer.
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caricias adictivas
FanfictionNagisa Shiota es un joven que a sido expulsado de su instituto, detrás de esa hermosa y tierna cara se encuentra un gran manipulador de mente fría, ¿será capas karma de poder abrir el corazón del joven Shiota?
