💄• Oscuro

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La segunda hora apenas comenzaba, una tormenta los envolvía esa mañana y los alumnos esperaban en sus aulas a que alguna autoridad les diera el permiso de retirarse, era peligroso estar allí.

El pequeño azabache se acercaba a su grupo de amigos a paso lento y con su vista clavada en el suelo. Para ese día decidió pintar sus labios de color negro, el cual era acompañado por pequeñas pegatinas plateadas en el labio inferior y parte del superior.

Tomó asiento junto a Richie y se volteó para tratar de unirse a la conversación, aunque lo que menos quería hacer era hablar. Su expresión se mantuvo apagada en todo momento.

─Eddie, ¿estás bien? ─Mike fue el primero en preocuparse.

─Es cierto. Luces oscuro, Ed's. ¿Qué te pasó?

─Desperté y mi gata Espumita ya no tenía vida ─Sus ojos se aguaron.

No debió preguntar, al menos no hoy.

Bill comenzó a sobar la espalda de Eddie en forma de consuelo, no era tan bueno con las palabras. La pelirroja decidió hablar.

─Apuesto a que ahora está en un lugar mejor, sin sufrimiento. Ella está bien.

─En un lugar en donde no comen aves ─siguió Stan, un poco afligido por lo dicho.

─¡Exacto! Piensa en positivo, ya no tendrás que juntar los restos de su mierda.

─Beep beep, Richie.

─Por primera vez en la vida creí que te tomarías algo en serio, pero parece que ni siquiera una muerte puede hacerte cambiar ─Eddie se levantó y salió del salón apresurado, dejando perplejo a un (extrañamente) silencioso Richie.

Eso dolió.

Pero no podía reclamar por absolutamente nada, pues se lo merecía. Y eso dolía más.


Richie sentía como su pecho se hundía a medida que veía al azabache alejarse, cada paso era como un vidrio enterrándose en su garganta.

No existía peor sensación, un peor sabor de boca, que la de ser el culpable de un enfado de Eddie, uno verdadero, no como esos cotidianos que el bocazas provocaba a propósito. Estos enfados eran peores, y cuando sucedían el mundo de Richie se venía abajo. Quizás un poco exagerado, pero cada cabeza es un mundo distinto y, en este caso, los infinitos pensamientos y la paz del pelinegro se veían balanceados si su relación con Eddie mantenía plena armonía... o la supuesta armonía que se convencía de tener.

Sin embargo, Kaspbrak no guardaba rencores y no sería difícil ganar su perdón.

Afortunadamente ya sabía qué hacer para lograr que la sonrisa de su pequeño vuelva a brillar para el mundo, con sus lindos colores de contorno.

Eddie suplicaría por más.

La texture de tes lèvres💄|| Reddie [CANCELADA]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora