Max pone dos libros frente al rubio que se encontraba concentrado en la estantería frente a él.
Voltea a verlo y eleva una de sus rubias cejas.
-¿Viaje al centro de la tierra? No cuenta si ya has visto la película - lo acusa y Max pone sus ojos en blanco.
Baja los libros y suspira. Thomas lo observa en silencio con una cálida sonrisa bailando en sus labios.
-Te gustan los cómics - afirma segundos después, divertido al verlo levantar su cabeza rápidamente y observándolo maravillado.
Ambos comienzan a revisar la pequeña tienda, rincón por rincón en busca de cómics. Max va por un pasillo y Thomas por el otro, separándose, pero frunce el ceño al no encontrarlo al final de este.
Se asoma por el pasillo donde debería estar el rubio y comienza a llamar su nombre.
Al no obtener respuesta comienza a sentirse nervioso, de alguna forma el recuerdo de cuando las luces aparecieron por primera vez aparece en su cabeza al igual que el mismo miedo que lo recorrió días atrás. No quiere estar solo. No puede.
A punto de comenzar a llamar su nombre de vuelta Thomas aparece detrás de él cubriéndole la boca con una mano y poniendo al pequeño niño contra su pecho. Max ahoga un grito y trata de observar al rubio quien, apoyado contra una estantería le pide silencio con un gesto de manos. Max asiente y Thomas retira su mano.
Max trata de entender porque razón el rubio trata de ocultarlos. Thomas por su parte presta atención y observa fijamente hacia la derecha. Vio una luz, está seguro de ello.
El bombillo en su cuello se enciende segundos después y Thomas vuelve a cubrir la boca de Max ante de que pueda exclamar algo. Ambos cuerpos sienten la electricidad en cada cabello de su cuerpo y también los latidos desbocados en su pecho.
Cuando la luz se apaga Thomas no lo duda y tomando la mano del niño a su lado salen a paso rápido de la tienda.
Al llegar donde los chicos Thomas se apresura a cerrar las grandes puertas de vidrio que posee la tienda.
-¿Que.. Que? ¿Que haces? - Max habla desde detrás de Thomas, tomando con fuerza las solapas de su chaqueta.
Thomas no responde, se de la vuelta empujando levemente a Max hasta llegar donde los chicos. Ninguno aún se a dado cuenta de nada por lo tanto el rubio prefiere ir en busca de Dylan.
No quiere alterar a nadie.
Pero cuando finalmente lo encuentra, el castaño está dormido tan profundamente y él se odiaría a si mismo porque si lo despierta y le cuenta los pasados acontecimientos sabe que no pegara un ojo en toda la noche, hasta días.
Thomas suspira y se voltea hacías Max, agachándose a su altura. Le sonríe levemente.
-Max, quiero que me prometas que no le dirás a nadie lo qué pasó. ¿De acuerdo? Me haré cargo de ello. Estaremos bien, lo prometo.
Max lo observa en silencio, aún con su cuerpo temblando levemente y la duda en su cabeza pero finalmente asiente lentamente hacia el mayor. Thomas suspira y saca con cuidado los cómics que, a fin de cuentas si encontró.
La mente del pequeño se dispersa por un segundo tomándolo en sus manos. Al sentarse a leerlo siente su cuerpo y mente más relajados.
Newt se sienta a un lado del cuerpo de su novio suspirando.
...
Un par de horas después la tormenta continua y no parece querer cesar. Dylan siente la pesadez en sus párpados antes de abrirlos lentamente, la oscuridad no abarca por completo el local pero al castaño se le dificulta enfocar los cuerpos de sus amigos.
