Hemos actualizado nuestras Pautas de Contenido.
Consulta las pautas más recientes para seguir compartiendo historias de forma segura.

Capítulo 7: Contrarreloj

36 3 0
                                        

Diane preparaba el té, la casa de los Ferdinand estaba impregnada por un delicioso aroma a res y hierbas. Aunque la princesa nunca había tenido la necesidad de cocinar, sabía cómo hacerlo. Tal tranquilidad atestaba en la casa, que jamás se imaginaba que, en unos segundos, Fred irrumpiría en el hogar derribando la puerta, muy alarmado.

– ¿Fred?- exclamó la princesa asustada, quien ya tenía un cuchillo en la mano.

– Princesa, ellos lo saben, saben que ha escapado- dijo el joven jadeando.

La princesa lo miró perplejo y se dirigió hacia él.

– ¿Qué pasó? ¿Te dijeron algo?- preguntó ella mientras incorporaba al chico e intentaba calmarlo. El joven negaba con la cabeza.

– Aún nada, pero está rondando el rumor que usted fue secuestrada- le dijo mientras la tomaba del hombro. Diane solo lo miraba sin saber que decir.

En Rebellion, tres guardias interrogaban a Bianca, quien asustada negaba haber escuchado cualquier información.

– Les juro que solo fue algo que escuchamos a lo lejos, las cosas se malinterpretaron- decía ella, mientras uno de los hombres la sujetaba por el brazo.

– ¿Y dónde están tus amigos?- preguntó uno de los guardias al enfatizar que la mujer les había contado el número de personas que mencionaban el supuesto secuestro.

– No lo sé, ellos se marcharon- dijo la joven.

Los guardias intercambiaron miradas, asintieron y dos de ellos se marcharon a toda prisa. El guardia que sujetaba a la joven se dirigió hacia la mujer que les había comentado aquello.

– Le pido que no comente nada de lo que escuchó- le dijo el guardia, pero ya era demasiado tarde, la mujer le había contado a toda su familia lo que presenció. Sin embargo, ella asintió de manera nerviosa.

– ¿A dónde me lleva?- pregunto Bianca al guardia que seguía sin soltarla. Pero este no respondió.

No fue difícil suponerlo, pues se dirigieron hacia la esquina de la plaza, donde les esperaba una carreta dirigida por un hombre uniformado y tirada por dos caballos que portaban un escudo de armas con un fénix al centro; Era la insignia del castillo. Acto seguido, le ató las manos con una cuerda. Subió a la carreta con ella y le pidió al conductor que avanzara.

– ¿Me van a encerrar en el castillo?- cuestionó Bianca entre lágrimas, quien ya estaba temblando de miedo. El guardia, nuevamente no hizo ningún comentario.

En el palacio las cosas no iban mejor, el rey Ricardo ya se encontraba en el gran comedor, caminando nervioso de un lado a otro, pues ya habían pasado un par de horas desde que su hija había desaparecido y aún no recibía noticias de ella. Se recargó sobre una gran columna, cerca de una de las ventanas que ocupaban el recinto, cuando de pronto se escucharon las puertas abrirse. Tras un aura de luz que dejaban entrar los numerosos ventanales del salón, Sir Dust entró caminando lentamente con su clásica túnica plateada ondeando tras él.

– ¿Me necesitaba señor?- preguntó respetuosamente.

– Me imagino que ya lo has escuchado- dijo el rey mirando hacia el exterior – Diane ha desaparecido, y los ineptos que tengo como seguridad no tienen ni idea de lo que pasó.

– Lo he escuchado, pero usted bien sabe que no hay manera alguna de que ella pueda desaparecer- respondió Sir Dust serenamente, postrado de pie tras el rey.

– ¿No la hay?- preguntó retóricamente el rey, girándose para ver al sacerdote a la cara – Nadie la vio salir, ni siquiera los guardianes de su torre.

AAS: BleedeonHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora