capitulo 4

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Escuché un fuerte grito que me hizo despertar, estaba desorientado y confuso, escuché fuertes y desesperados golpes, salí del cuarto y me topé con Alejandro golpeando la puerta del Ático, luego corrió a la puerta del departamento y la azotó aún peor. -¡¡¡¿POR QUÉ ME ENCERRASTE?!!! Las paredes se cierran... ¡LAS PAREDES SE CIERRAN!- Él actuaba paranoico y aterrado, decía cosas incomprensible y rápidas a gritos, me le acerqué para tranquilizarlo pero él me atacó, con su manos me golpeó el rostro y con sus piernas me pateó en estómago, -¡CÁLMATE, CÁLMATE! HACE MUCH...-  No pude terminar la frase, él me pateó el rostro, sentí como la sangre brotó de mi nariz, ESTABA HARTO. Lo tomé del brazo, sí quería ver el exterior VERÍA EL EXTERIOR. -¿QUIERES SALIR? ¡¡¡PUES ES SALDRÁS!!!- Lo arrastré por el pasillo y  lo bajé a fuerzas por las escaleras, abrí bruscamente la puerta y lo saqué, lo tiré en la nieve, él me miró confundido con lágrimas en los ojos y su respiración aún acelerada. - ANDA ¡EXPLORA EL PUTO EXTERIOR, MUÉRETE A LA VERGA DE HIPOTERMIA!-  Cerré la puerta y lo dejé afuera, subí las escaleras y me senté en la sala, lo dejaré afuera 10 minutos en lo que reflexiona. Me quedé pensando, conociendo como es su cuerpo de pequeño y débil regresará muerto de frío, estaba enojado con él, pero aún ni siquiera a desayunado, fuí a la cosina y preparé el chocolate caliente y lo dejé al fuego,  fuí por unas mantas para meterlo a la casa, miré la hora, habían pasado 12 minutos desde que lo saqué, era un poco de retrasó, no es importante, así piensa más en lo que hizo, fuí con la manta y bajé las escaleras hasta la puerta principal, tomé la llave y la abrí.

...

- -¡¡¡¿POR QUÉ ME ENCERRASTE?!!! Las paredes se cierran... ¡LAS PAREDES SE CIERRAN!- ¡ESTABA ENCERRADO!, Las paredes se movían y hacían cada vez más pequeño el espacio, Michael no parecía alarmado por esto, de seguro era su plan, matarnos a los dos siendo aplastados por las paredes, no me sorprendería, él era un maldito suicida. Luché por poder moverme o pararme pero él se acercó, quería que se detuviese todo, comencé a tirar golpeas a él para que se alejara, no me medí y lo paté en la cara.   -¡CÁLMATE, CÁLMATE! HACE MUCH...- Mi corazón se detuvo un momento cuando miré que de su nariz escurría sangre, él se agarró la cara, tenía que calmarme, lo lastimé mucho, - QUIERES SALIR? ¡¡¡PUES ES SALDRÁS!!!-, El sujetó mi mano con fuerza y me arrastró, me estaba lastimando, me agarraba muy fuerte, intenté soltarme pero no funcionó, sentí mi cuerpo chocar una y otra vez con los escalones, cerré los ojos por él dolor, un frío seco y áspero envolvió mi cuerpo, abrí los ojos y miré a Michael muy enfadado, me levantó en el aire y me dejó caer, mi cuerpo tuvo un pequeño espasmo y se encogió esperando un golpe doloroso contra él suelo pero solo sentí frío. - ANDA ¡EXPLORA EL PUTO EXTERIOR, MUÉRETE A LA VERGA DE HIPOTERMIA!-  Él cerró la puerta con fuerza y escuché como ponía seguro, miré a mi alrededor, había nieve, mucha nieve. Me paré y esperé en la puerta, estaba en shock. ¿En serio el me había dejado salir?, ¿Este era el verdadero afuera?, ¿No había cámaras o trucos, en serio?, Dí unos pasos en la nieve, mis calsetas gruesas no eran lo suficiente para protejer me del frío pero se sentía genial, caminé por la nieve hacía el camino a la derecha temblando de frío pero feliz, muy feliz, quisiera poder decirle gracias a Michael, pero creo que no lo hizo con esa intención, caminé por la calle, no había nadie, solo enormes casas con las luces apagadas, enormes casas lujosas y muy lindas, caminé más y en una de las calles a mi derecha y a lo lejos y pude ver a una casa con las luces encendidas, ¡DE SEGURO AHÍ ALGUIEN PODRÁ AYUDARME!. Corrí hacia ella pero algo me detuvo... Escuché algo, como un grito suave, miré a mi alrededor pero no había nada, estaba lo suficientemente lejos de casa cómo para que pudiera escuchar algo, creo. Me quedé en silencio y de nuevo ese grito pequeño y ahogado se oyó, parecía venir de atrás de mí, miré un pequeño callejón, tal vez alguien necesite ayuda ahí. Conforme me acercaba el ruido se hacía más audible, y reconocible, no parecían palabras, solo gritos, cuando estaba a punto de llegar al callejón me detuve, tenía miedo de lo que pudiera encontrar ahí, alguna escena sangrienta o peor, una en la que el atacante siguiera ahí, por unos segundos decie que Michael estuviera conmigo, de seguro él hubiera sido quien se asomase, pero él no estaba aquí, tenía que hacerlo yo. Con lentitud me acerqué y sin hacer ruido me asomé, no había nada, solo botes de basura y cajas, solté un suspiro, de seguro fue mi imagina... Otra vez el grito, y venía de adentro, me acerqué a los botes, me asomé detrás de ellos y tampoco había nada, otra vez el grito, fuerte y claro, me asomé en una caja que estaba ahí, y descubrí quien gritaba. En la caja había 4 gatitos, dos eran blancos, otro era blanco con manchas negras y un pequeño gatito, gris, tomé la caja y me asomé, miré a mi alrededor pero no miré a nadie, el gatito gris parecía dormido pero los otros tres estaban agitados, un auto rojo pasó muy rápido por la calle principal, por intuición sabía quién era, me acerqué corriendo a la calle, el camino era largo, me había alejado mucho del departamento. Llegué a la calle y miré a mi izquierda, aún me faltaba mucho para llegar al departamento, diablos, de la emoción no pude sentir lo mucho que caminé, miré a mi derecha, él auto rojo estaba detenido, parecía mirarme, estaba de frente a mí, sus vidrios gruesos y obscuros no me dejaban ver quién estaba adentro pero aún así lo necesitaba para llegar más rápido, miré como encendió y yo le hice señas, agitaba mis manos y daba pequeños gritos, el auto aceleró tanto que pensé que me atropellaría, se detuvo justo frente a mí y de el bajo quien ya sabía. - ¡¡¡¿QUE HACES HASTA ACÁ?, DEBISTE HABERTE QUEDADO FRENTE A LA CASA!!!-. Ni siquiera me dejó hablar, me tomó de la pijama y con fuerza me metió en la parte tracera del auto, maniobré para no caer encima de la caja, él subió y me continuó gritando cosas obcsenas y groseras, -¡¡¡¿ TE GUSTA QUE TE MIREN PUTA?, ¿QUE VEAN QUE VAS POR LA CALLE MOSTRANDO TE A TODO MUNDO?, MALDITO INFELIZ REPONERME!!! ¿POR QUÉ TR FUISTE TAN LEJOS?, ¿POR QUÉ?-. Con los gritos los gatitos se asustaron aún más, traté de calmarlos inútilmente por qué él seguía gritando, llegamos al departamento y a empujones me metió en él, me arrastró por las escaleras y me introdujo dentro otra vez.  Él me gritaba frenético mientras revisaba la caja, los gatitos estaban bien pero el otro no despertaba, -¡¿POR QUÉ MIRAS TANTO ESA MALDITA CAJA?!- él me arrancó la caja de los brazos y la alzó en el aire, quise gritar pero la escena me paralizó, no sabía sí en verdad la azotaría o solo me asustaba. Un maullido salió de la caja, él se quedó quieto, otro más lo sacó del trance, él miró la caja y dentro estaban los gatitos, me volteó a ver a mi y de nuevo miró a los felinos. - Bien, quédate con ellos, espera, déjame traerles leche o algo - él fué a la cocina encontró leche pero luego se arrepintió, yo me quedé cuidando a los gatitos, el gatito nunca despertó, lo miré, su estómago no se movía, comprendí lo que había pasado, su pequeño cuerpo estaba tan frío, el pobre había muerto de hipotermia. - Ten, les hice un caldo blanco, esto no les dará problemas en lo que mañana les compro comida... ¿Pasa algo?-, - Un gatito no respira, está frío, creo que está muerto- Michael tocó el gatito, lo acarició y lo apartó, se llevó el gato con la caja a la cocina, yo alimenté a los demás gatitos con un gotero, él volvió, me miró y habló. - Los animales son frágiles, los gatitos bebes lo son más, algún inconsciente los dejó ahí, creí que en países más civilizados no pasa tanto, veo que me equivoqué. Aún de este lado del mundo hay gente estúpida y cruel.-  Michael se llevó el cadáver, busqué donde podían dormirse, encontré una caja seca y la llené de ropa algo vieja para que pudieran dormir, Michael volvió, tardó más de lo que esperaba pero en su mano traía un sobre de comida para gatos, la tomé y la guarde, después se la daríamos. Él los miró y se quedó pensativo, a veces me gustaría poder entrar en su cabeza y saber que piensa, una mente como la suya debe ser muy rara. - Ellos viven en mi casa, yo compraré sus cosas, yo compraré su comida, yo les compraré su arena. Ocupan pagarme por eso, ellos no lo podrían hacer, así que, dime. ¿Cómo pagarás por ellos?-, - ¿Qué?-, -¿Cómo pagarás su alquiler?, Ellos no pueden pagar renta, tu tienes que hacerte cargo o prefieres que los demos en adopción, aquí cerca hay una tienda de mascotas, de seguro podremos darcelos -, - NO, YO LOS QUIERO-. Tenía que pensar en algo, no quería que se los llevarán, quería que se quedarán conmigo, tenía que pensar que hacer para pagarle a Michael por su estadía en la casa, ya sabía lo que él quería, lo pedía siempre, aún que será un poco asqueroso. - Podría dormir contigo-, - Eso lo hago siempre, no es como su tuvieras otras opciones, no es como si fueras tan especial en ese aspecto. -, - Si, pero está vez yo estaré de acuerdo, gemiré y todas esas cosas, lo haré por mi cuenta, te la mamaré y cosas así, o ¿Quieres otra cosa?- Michael me miró impresionado, honestamente yo también lo estaba, - Está bien, vístete, quiero ver qué te pondrías tú en estás ocasiones - Fuí al cuarto y busqué en mi ropero, encontré un conjunto de Calvin Klein de mujer y lo usé, no sabía que más ropa ponerme, solo usé eso. Llamé nervioso a Michael, él entró y me miró un rato, estaba ardiendo, no quería que él me mirara así, él se acercó y me acarició la cabeza, no podría aguantar más esto, agaché la cabeza - ¿Te gustaría beber algo? -.
Estábamos en la sala, a pesar que la última vez que bebí me dió una horrible resaca prefería estar un poco ebrio antes de hacer eso, - Entonces, ¿A dónde hibas?, caminabas a algún sitio antes de llegar al callejón, ¿A dónde?-, - ¿Ah? Ah, ya, había una casa con las luces encendidas, creí ir ahí a no se, tal vez alguien podría ayudarme a salir del frio - mentí, sabía que si le decía lo que realmente quería me castigaría. Él me dió otra cerveza, ma parecía raro que yo ya haya bebido tres y él solo lleve una, seguimos bebiendo, cuando menos me dí cuenta estaba encima de él riéndome como pendejo pensando que lo "atacaba", él se reía conmigo, puso sus manos en mi trasero y comenzó a hacer que lo moviera. Por un momento se me había olvidado porqué estábamos bebiendo, me bajé de él, él me miró a los ojos, sus ojos eran hermosos, eran verde obscuro, antes de los había visto pero no sé por qué ahora me llamaron la atención, eran geniales. Él se acercó a mí, me besó, correspondí el beso, él introdujo su lengua y me mordió el labio, eso me hizo sentir genial, me trepé de nuevo en él, pensé un poco lo que estaba a punto de hacer, después de que lo haga ya no habrá vuelta atrás, ¿Enserio quiero esto?. - Mi amor, si sigues moviendote no me voy a poder aguantar -, lo hice, moví mis caderas en su duro bulto, escuchaba sus pequeños gemidos, se oía genial, él acarició mi pecho, se sentó y me besó, me aferré a su cuello, seguí moviendome, torturando lo, él me tocó mi tracero, me paré y corrí al cuarto, él fué detrás de mí, cerró la puerta y me tiró en la cama. Besó mi cuello y agarró mi cintura, sus uñas arañaron mi espalda, me abrí de piernas, él me dió pequeñas embestidas encima de la ropa, sentía su bulto chocar con mi tracero, miré lo que hacía, su pantalón lucía apretado, se veía una pequeña señal de humedad ahí abajo. Me solté de su agarre, me arrodillé frente a él y le bajé el cierra... Su "amigo" estaba grande, gordo y rojo, sus venas se marcaban, se veía realmente bien, ya sabía que tenía que hacer, mi boca se humedeció, me relamí los labios, solo tenía que tener cuidado con los dientes.

El ático. Yaoi Hard SadomasoquistaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora