Capítulo 16

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Ethan miraba el teléfono sorprendido, pero luego pensó que no entendía para nada a aquel hombre.

Le volvía loco, y para muestra lo que acababa de hacer. Al principio pensó en decirle que no, no quería hacerse fotos, pero ¿no siempre acababa completamente excitado y complaciente ante todas sus peticiones?

Las miró avergonzándose de sí mismo, y aunque sabía que Samuel no lo haría, él las borró inmediatamente.

Le había pedido a David un buen rato a solas en la habitación, no sabía cuánto tiempo le llevaría pero su amigo no había dicho nada y había vuelto a la biblioteca sonriendo.

Él debería hacer lo mismo, volver a estudiar pero realmente se había sentido vacío sin Samuel.

Decir su nombre, su verdadero nombre, le había gustado y se reprendió a sí mismo.

No, terreno vedado. No vayas por ahí.

Se levantó de la cama que prudentemente no había llegado a manchar, lo mejor era olvidar lo sucedido y seguir.

Estudiar. Exámenes. David.

Estaba recogiendo su mochila cuando la puerta se abrió de golpe, era John, John completamente fuera de sí y David detrás con cara de circunstancia.

—¿En qué mierdas estás pensando?—le gritó su hermano, John nunca gritaba, nunca le había gritado en su vida.

Y sin poderlo evitar le recordó a su padre, John se parecía muchísimo a su padre, y en ese momento sintió un completo terror infantil hacia él.

—Contesta, Ethan, contesta de una puta vez.—Se le acercó John cada vez más furioso—¡Una aventura! Seré tan imbécil que te creí, ¿qué iba a hacer un tipo como ese contigo?

Ethan había retrocedido hasta caer en la cama, John avanzaba y aunque tendría que habérsele enfrentado, tratar de calmarlo, no pudo.

John le tiró el recibo del banco encima, una suma desorbitan restando la cantidad a la que ascendía la deuda que ambos había adquirido gracias a su padre.

Obviamente, John iba a acabar sabiéndolo, pero no esperaba que fuera tan pronto.

—¿Vas a explicarme por qué aparece el nombre de Samuel Hereford en ese pago?

—John—escuchó a su amigo tratar de calmarlo.

—Cállate, no es asunto tuyo.—Se volvió hacia David que no retrocedió ni un poco.

—Cálmate, le estás asustando.—Le volvió a defender su amigo.

Nunca había visto a su hermano así, tenía aspecto de no haber dormido en días, su pelo completamente despeinado, sus ojos inyectados en sangre y su mirada tan parecida a la locura que habitaba en la de su padre.

—¿Te estás prostituyendo?—le preguntó.

—Yo...

—Déjale ya, no ha hecho nada malo.—David se interpuso entre ambos hermanos y John se enfureció.

—Obviamente tenías que estar detrás de todo esto, ¿verdad?—le espetó a David completamente venenoso—Podría haberlo esperarlo de ti, pero no de mi hermano.

Aquello había sido más duro para David que un puñetazo.

—Vete—le ordenó John.

—No tienes ni idea de lo que dices, John—se defendió David.

—¿Te estás vendiendo, Ethan?—volvió a preguntarle.

—Yo... tengo un contrato.

—¿Es que eres imbécil? ¿Es que no te he enseñado nada?—le recriminó John—¿Cómo has podido hacer algo así?

Sugardaddy: Londres (I)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora