Capítulo 6

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Ethan se sentía tremendamente nervioso, tenía una maleta pequeña con las cosas que iba a llevar a casa de Samuel y había llamado al teléfono que este le había dado.

Había terminado las clases por ese día y esperaba fuera a que alguien lo recogiera, el aire movía su pelo y notaba el viento colarse por su ropa. Una serie de escalofríos recorrieron su cuerpo y mucho se temía que no eran únicamente debido al frío.

Desde que firmó el acuerdo, sobre todo desde que lo cerró físicamente en el despacho a solas, esos escalofríos le sacudían de vez en cuando.

Había perdido completamente el control a manos de Samuel, este había controlado su cuerpo y voluntad y solo lo había masturbado. Empezaba a sospechar que el mayor iba a disfrutar de llevarlo a ese estado y Ethan era alguien muy controlado. Casi nunca hacía nada de manera impulsiva. En el sexo, la experiencia que había tenido había sido buena pero nunca se sintió tan expuesto como ese día.

En su mente se hizo la cuenta de contar tan solo una semana, una semana para probar, para verse en esa situación, para conocer a Samuel.

Había quedado con David en que le enviaría la localización de la casa en cuanto llegara. Pero algo le decía que podía confiar en Samuel, además David tenía el contrato en su poder.

Intentaba apaciguar sus nervios cuando un coche negro estacionó frente a la residencia.

Un hombre en traje salió para abrirle la puerta y aunque sabía que no sería Samuel el que iría sintió una pequeña decepción.

Se amonestó a sí mismo, ese era un muy mal camino para todo lo que iba a suceder en esa semana, y si podría conseguirlo en esos seis meses.

El camino hacía las afueras de la ciudad fue silencioso, una música de fondo como la de los ascensores sonaba haciendo que Ethan dejara su mente volar.

¿Qué le diría a John cuando la deuda fuera pagada?

Esa pregunta sonaba una y otra vez en su cabeza como un bucle interminable. La única que se le ocurría era contarle una mentira, al menos una mentira en parte.

Samuel sería su novio, uno que había conocido en la cafetería en la que trabajaba. Y el cual resultó ser un multimillonario que tomaba café cutre en una cafetería cutre.

Hacía aguas, por lo que tenía que hablar con Samuel sobre su coartada. Una parte de él se sentía tremendamente ridículo. ¿En qué contexto alguien como Samuel sería su pareja por lo que él era?

Samuel quería su cuerpo, alguien que lo satisficiera en esa larga lista de prácticas sexuales que le había puesto. Si quisiera un novio lo tendría y no sería alguien como él, estaba completamente convencido.

Pero era la única explicación que tenía para dar, la verdad era algo que John no iba a poder soportar y tampoco perdonarse, conocía demasiado bien a su hermano.

Cuando llegaron a la casa se dio cuenta que había estado muy inmerso en sus pensamientos. Difícilmente podría denominarse como casa, quizás el término exacto fuera mansión, sabía que Samuel era rico, apestaba a rico, podía pagar una deuda por el simple gusto de hacerlo.

Sin duda estar allí iba a ser toda una aventura.

En la puerta le esperaba el que debía ser el mayordomo, o como quiera que se le llamara a las personas que hacían ese trabajo en esa época.

El hombre mayor y serio lo saludó con una inclinación que a él le hizo avergonzarse ¿ese hombre no sabía lo que él era?

—Buenas tardes, señor Savidge es un placer tenerle en el hogar de los Hereford, mi nombre es Terence, sígame si es tan amable.—Ethan no supo más que decir que un sencillo "gracias" ante eso y tomó su maleta.

Sugardaddy: Londres (I)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora